Este martes, el titular de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Ignacio Kovarsky, reclamó que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) retome de manera urgente su funcionamiento y lo haga bajo un esquema renovado, tras los meses que lleva paralizado y sin conducción formal debido a la renuncia de sus autoridades.
En ese sentido, Kovarsky advirtió que la acefalía en el INTA provocó la interrupción de actividades experimentales y la falta de fondos para sostener tareas básicas, por lo que consideró “imprescindible” que la designación de las nuevas autoridades que anunció esta mañana el Gobierno nacional de Javier Milei se acompañe con un rediseño institucional que contemple las demandas actuales del campo argentino.
En tanto, Kovarsky destacó que la situación del organismo está inconclusa tras el revés que sufrieron los decretos del Gobierno nacional que impulsaron la reestructuración de distintos entes nacionales, que la propia CARBAP miró con desconfianza. “El presidente había renunciado, por lo tanto hay que volver a nombrarlo, pero también se modificó la vicepresidencia y los consejeros deben renovar sus mandatos. Todo está demorado, principalmente por el caos que generaron los decretos”, detalló.
Según describió el titular de la CARBAP a Diputados Bonaerenses, mientras se completa ese esquema “el INTA está acéfalo, paralizado y sin partidas presupuestarias”, lo que impide el normal desarrollo de las investigaciones y tareas de asistencia al sector agropecuario, que son fundamentales para su desarrollo.
Por eso, el referente de CARBAP insistió en que los nuevos titulares del INTA deben tomar el toro por las astas “cuanto antes”, no sólo para que el organismo vuelva a funcionar, sino también para abrir las discusiones sobre el rol que tendrá a partir de su fallida reestructuración.

En tanto, Kovarsky adelantó que su expectativa es que se avance en un rediseño más acorde a las nuevas necesidades productivas, y subrayó que el debate debe realizarse con todos los actores en la mesa como las universidades y los directivos: “Es importante que sea un proceso inclusivo y no una imposición unilateral”, enfatizó a este medio.
En su análisis, Kovarsky alertó sobre el desgaste que sufrieron las unidades experimentales en estos meses de parálisis, ya que “seguramente hubo que recortar partidas internas para mantener lo básico, como algún sueldo o servicio mínimo”. Frente a esa situación, el titular de Carbap remarcó que será necesario realizar un diagnóstico detallado en cada dependencia para determinar el grado de afectación y a partir de allí “reescribir la lista de prioridades” con el objetivo de normalizar el funcionamiento.
En tanto, el dirigente planteó que esta segunda etapa podría ser más constructiva si se encara con la idea de “aggiornar” el INTA a un campo argentino con demandas distintas a las de hace 70 años. “No se trata de echar gente por echar, sino de actualizar la institución, definir qué líneas de investigación son estratégicas y qué perfiles técnicos hacen falta para sostener el desarrollo productivo”, aseguró.
Al mismo tiempo, Kovarsky subrayó la importancia del organismo en los rincones más alejados del país, donde no hay otro tipo de asistencia técnica ni gubernamental. “El INTA es fundamental en los lugares recónditos, donde no existe apoyo de otro ente, y por eso es vital que vuelva a funcionar con normalidad”, destacó el titular de la CARBAP.

Sobre la dimensión política, Kovarsky reconoció que la discusión en torno al INTA se mezcló con disputas partidarias y tensiones parlamentarias, e instó al Gobierno nacional a dejar de lado esas diferencias. “Estamos convencidos de que el SENASA debe aggiornarse, pero no desaparecer, y lo mismo debe pasar con los organismos técnicos. Hay que discutir qué INTA queremos, pero sobre la base de fortalecerlo, no de desmantelarlo”, afirmó.
La designación de autoridades en el INTA
La designación de las nuevas autoridades del INTA fue confirmada esta mañana a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, lo que puso fin a semanas de incertidumbre institucional. Así, el ingeniero agrónomo Nicolás Bronzovich asumió la presidencia del organismo, mientras que la vicepresidencia quedó en manos del médico veterinario Carlos Alberto Antonio Vera.
Junto a ellos, también se designó a los integrantes del consejo directivo, que en parte renovaron sus mandatos y en parte fueron reemplazados tras la acefalía generada por la renuncia del anterior titular. El Gobierno nacional destacó que con estas designaciones se busca normalizar el funcionamiento del organismo y reactivar las más de 50 estaciones experimentales que se encontraban paralizadas.
La restitución de las autoridades se da luego de que el Congreso rechazara los decretos que impulsaban la disolución o reestructuración del INTA, por lo que el Ejecutivo se vio obligado a reordenar su esquema de conducción. Según la comunicación oficial, el nuevo equipo de gestión tendrá mandato hasta 2027 y deberá presentar en las próximas semanas un plan de acción para recuperar el ritmo de las investigaciones.





