Según el último relevamiento del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET), en abril la canasta de servicios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alcanzó los $142.548 mensuales, lo que implica un aumento interanual del 42%, aunque con una leve baja mensual del 2,8% atribuida a factores estacionales como el descenso en el uso de electricidad y agua.
El dato más significativo del informe apunta a un cambio estructural en la cobertura del gasto: los usuarios ya pagan, en promedio, el 60% del costo real de los servicios públicos, mientras que el Estado apenas cubre el 40% restante con subsidios. Se trata de una inversión respecto al modelo que rigió en los últimos años, y que se profundizó con la política de recorte fiscal que lleva adelante el Gobierno nacional.
La cobertura por parte de los usuarios aumentó en todos los servicios. En el caso de la energía eléctrica, el 63% del costo corre por cuenta de los hogares, mientras que en el gas natural el porcentaje alcanza el 53%. Pero al observar por niveles de ingreso, la brecha se acentúa: mientras que los usuarios de mayores ingresos (N1) pagan el 100% del costo eléctrico y el 88% del gas, los de menores ingresos (N2) apenas cubren el 30% y el 23%, respectivamente.
En paralelo, más de 2,1 millones de hogares fueron reclasificados y dejaron de recibir los beneficios del segmento N2, lo que impactó directamente en sus facturas y redujo el gasto estatal. El peso de las tarifas también crece en relación con los ingresos. Según el estudio, el gasto energético representa entre el 3% y el 7% del salario según el nivel de ingreso, siendo los sectores populares los más afectados.
Con el nuevo esquema de ajuste automático de tarifas, que combina la inflación medida por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) con un adicional del 2%, el transporte público representa hoy el 43% de la canasta total de servicios en el AMBA, superando incluso al gasto combinado en luz y gas.
En abril, el costo técnico del boleto de colectivo fue de $1.378, pero el valor regulado fue de $1.019, lo que refleja una brecha del 35%. A su vez, la existencia de tres cuadros tarifarios distintos, según si la línea es nacional, de la Ciudad o de la Provincia, complejiza aún más el panorama para los usuarios del conurbano bonaerense.
Mientras tanto, en ciudades del interior como Bariloche, Rosario o Córdoba, los pasajes ya superan los $1.000 tras la eliminación del Fondo de Compensación al Transporte, una medida adoptada por el Ejecutivo nacional a inicios de 2024.
El recorte de subsidios explica buena parte del nuevo esquema tarifario. Según el informe del IIEP, al 17 de abril, los aportes estatales al sistema de energía, agua y transporte cayeron un 69% interanual. Los subsidios a CAMMESA se desplomaron 71% y los destinados a ENARSA, 97%, debido en parte a la baja de importaciones de gas.
En cifras concretas, el gasto en subsidios pasó de $2 billones a menos de $1 billón en un año. El impacto de esta política se traduce en facturas más caras y en la pérdida de cobertura para millones de familias.
AMBA: AySA, superávit y privatización
En este nuevo contexto, la empresa estatal Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) informó que cerró 2024 con superávit operativo por primera vez desde 2007, tras 16 años consecutivos de déficits.
El logro se atribuye principalmente a la adecuación tarifaria y a una mejor gestión de cobros y eficiencia operativa. La compañía, que presta servicios a 27 distritos entre CABA y el conurbano bonaerense, vio crecer sus ingresos un 74,7% en términos reales y redujo sus gastos de explotación en más de $50.000 millones.
Este desempeño llega justo en el momento en que AySA fue incluida en la lista de empresas sujetas a privatización dentro del proyecto de Ley Bases. Desde la empresa afirman que “cuenta con una tarifa que cubre completamente los gastos corrientes y de inversión” y que está lista para una nueva etapa con “presencia en los mercados de capitales”.





