La diputada bonaerense de la Coalición Cívica, Romina Braga, presentó un proyecto de declaración para que la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires reconozca el 40° aniversario del estreno de la película “La noche de los lápices”, dirigida por Héctor Olivera y estrenada en Argentina el 4 de septiembre de 1986, por su aporte al cine nacional, a la cultura bonaerense y a la preservación de la memoria colectiva sobre el terrorismo de Estado y los hechos represivos ocurridos en La Plata durante septiembre de 1976.
La iniciativa pone el foco en la obra cinematográfica y en su aporte a la construcción y transmisión de la memoria, sin desvincularla de los hechos históricos que reconstruye, ya que la película le llevó a un amplio público la historia de los estudiantes secundarios de La Plata que fueron perseguidos y secuestrados durante los primeros meses de la última dictadura militar, en el marco del plan sistemático de exterminio desplegado durante ese período.
En los fundamentos, Braga destaca que la película “La noche de los lápices” estuvo basada en el libro homónimo de María Seoane y Héctor Ruiz Núñez, y hace especial hincapié en que la obra se convirtió en una de las producciones cinematográficas argentinas más reconocidas por el abordaje que tiene respecto de la represión ilegal que se ejerció por parte del Estado de facto durante la última dictadura militar.
“Los hechos representados por la película poseen una particular relevancia para la provincia de Buenos Aires, porque su capital, la ciudad de La Plata, fue el escenario de la militancia de aquellos jóvenes, de sus estudios, de sus vínculos personales y, posteriormente, de parte de los acontecimientos represivos que sufrieron. Por ello, la historia de La noche de los lápices forma parte de manera inseparable de la memoria histórica de nuestra ciudad y de nuestra provincia”, expone Braga.

La película reconstruye los acontecimientos sucedidos en “La Noche de los Lápices”, una serie de secuestros de estudiantes secundarios de La Plata ocurridos durante septiembre de 1976, cuyos protagonistas estaban desarrollando actividades de militancia política y estudiantil, como la marcha Boleto Estudiantil.
En ese sentido, el proyecto de Braga remarca que La Plata ocupa un lugar central tanto en la historia que narra la película como en la memoria de esos acontecimientos, dado que allí estudiaban y militaban los jóvenes posteriormente perseguidos por las fuerzas represivas, por lo que la legisladora considera que la obra mantiene un vínculo particularmente estrecho con la historia y la identidad de la provincia de Buenos Aires.
Uno de los aspectos que la diputada de la Coalición Cívica destaca es que el estreno del film ocurrió en 1986, apenas tres años después de la recuperación de la democracia, en un momento en el que la sociedad argentina atravesaba un proceso de reconstrucción institucional y comenzaba a profundizar el conocimiento público sobre los crímenes cometidos durante la dictadura.
“La realización cinematográfica permitió llevar aquella historia a un público amplio y contribuyó a que nuevas generaciones pudieran aproximarse a uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente argentina. A través de sus personajes, la película puso en el centro de la narración a jóvenes estudiantes y permitió visibilizar el impacto que tuvo el terrorismo de Estado sobre una generación que fue perseguida, secuestrada, torturada y, en varios casos, asesinada o desaparecida”, remarcó Braga.

En este sentido, el valor que la diputada le atribuye a la película no se limita a su dimensión artística, sino que la iniciativa la presenta como un documento cultural que permite comprender la manera en que la sociedad argentina comenzó a representar las experiencias de persecución y violencia política de la dictadura pocos años después del retorno democrático, en un período en el que la recuperación de las libertades públicas permitió que historias atravesadas hasta entonces por la censura, el silencio y el miedo adquirieran mayor visibilidad.
Por caso, la obra también adquirió una presencia sostenida en ámbitos educativos y culturales, mientras que distintas instituciones vinculadas con la UNLP la recuperaron como parte de las actividades destinadas a mantener vigente la memoria sobre los estudiantes secuestrados en 1976 y acercar esos acontecimientos a nuevas generaciones. Por su parte, la propia Universidad sostiene que la conmemoración de aquellos hechos continúa vinculada con actividades de sus colegios y con iniciativas orientadas a difundir lo ocurrido entre los jóvenes.
A partir de esa trayectoria, Braga plantea que los 40 años del estreno constituyen una oportunidad para reconocer el aporte del cine argentino a la preservación de la memoria colectiva, particularmente a través de una película que permitió transformar acontecimientos de la historia reciente en un relato cinematográfico capaz de llegar a públicos amplios y permanecer en la memoria social, al tiempo que puso en el centro de la narración a jóvenes estudiantes víctimas de la represión estatal.
En la misma línea, la diputada lilita también subraya la importancia de que “La noche de los lápices” haya sido estrenada en democracia, al sostener que su aparición formó parte de una etapa en la que las libertades públicas recuperadas permitieron que las experiencias de persecución y violencia política durante la dictadura comenzaran a ocupar un lugar visible en la cultura argentina, una dimensión que la iniciativa vincula directamente con el compromiso democrático y con el respeto de los derechos humanos.
“Recordar los 40 años del estreno de “La noche de los lápices” implica reconocer simultáneamente el valor del arte, la cultura y la memoria como herramientas para comprender nuestro pasado, además de fortalecer el compromiso con la democracia y con el respeto irrestricto de los derechos humanos”, completó Braga.




