En la antesala a la reunión del Ejecutivo nacional con el gremio que nuclea a los trabajadores del neumático, la jefa de la bancada de senadores de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, salió este lunes a minimizar el cierre de la empresa FATE.
Es que, la ex ministra de Seguridad y actual legisladora nacional confesó que le llamó la atención el anunció del cierre de la empresa de neumáticos, que dejó a 920 trabajadores en la calle. Sin embargo, remarcó que FATE “está mal” desde que tiene memoria.
“FATE viene cerrando hace veinte años, yo desde que tengo memoria recuerdo que está mal, la verdad es que me llama más la atención el día que sé que intentó cerrar”, señaló Bullrich con respecto a que el conflicto estalló días antes de que se trate la reforma laboral.
Vale recordar que, el pasado 18 de febrero, un día antes del tratamiento de la reforma laboral, FATE anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en la localidad de Virreyes, partido de San Fernando, como consecuencia de la baja demanda, ante la importación de cubiertas chinas. Ante la noticia, los trabajadores entraron a la fuerza al predio de la empresa.
En ese marco, la ex candidata a presidenta del PRO apuntó contra el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), que lidera el trostkista Alejandro Crespo, a quienes acusó de impedir el normal funcionamiento de la empresa de neumáticos.

“Hace tiempo que tiene un sindicato que le hace la vida imposible, y hace tiempo que la empresa amenaza con cerrar. Así que son como esos casos emblemáticos de empresas que siguen sin saber por qué producen”, concluyó Bullrich.
Un dato no menor es que, el vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, también salió a acusar que detrás de la decisión empresarial de Javier Madanes Quintanilla “hubo complicidad con la vieja política” para perjudicar el debate de la ley de modernización laboral de la administración mileísta.
En declaraciones radiales, Adorni señaló que se trata de “una empresa que hace 15 o 20 años que tiene problemas” y afirmó que los propios trabajadores reconocen que, pese a las decenas de paros realizados, no lograron doblegar a la conducción. En ese contexto, consideró que la determinación de cerrar la compañía un día antes de uno de los debates legislativos resulta llamativa.
“Que un día antes de uno de los debates en el Congreso se tome la decisión repentina de cerrar la empresa, bueno, es sugestivo”, expresó el funcionario nacional, tras señalar el titular de la firma es “un mal empresario que tuvo la suerte de cazar en el zoológico”, una conducta que, según sus propias palabras, el Gobierno “rechaza y aborrece”.
De todas maneras, la crisis de FATE se profundizó en los últimos años y la firma atribuyó el cierre a la caída de la demanda, la pérdida de competitividad, el avance de las importaciones y un prolongado conflicto gremial.
Por caso, en el 2024, la compañía informó pérdidas superiores a los USD 30 millones en el primer semestre, advirtió una baja del 30% en la demanda interna y sostuvo que debía adecuar su estructura productiva ante un escenario que definió como adverso.
Bullrich volvió a justificar la represión que dejó herido a Pablo Grillo
A casi once meses de la represión ocurrida durante una movilización en defensa de los jubilados frente al Congreso, Patricia Bullrich volvió a fijar posición sobre el operativo policial del 12 de marzo de 2025, que dejó gravemente herido al fotógrafo Pablo Grillo, al defender el accionar de las fuerzas federales y ratificó que el despliegue respondió a un escenario que el Gobierno consideró de “extrema violencia”.
En ese marco, Bullrich sostuvo que el Ejecutivo contaba con información previa sobre la movilización y que la protesta no fue espontánea. Según explicó en declaraciones públicas, el operativo se montó ante la presunta existencia de grupos organizados con intenciones de desestabilizar el orden institucional y avanzar sobre el Palacio Legislativo.
Además, la exfuncionaria insistió en que el objetivo central fue impedir que los manifestantes “tomen el Congreso”, una definición que volvió a ubicar el episodio en clave de seguridad nacional y no como una protesta social. Desde esa lectura, el despliegue de las fuerzas federales fue presentado como una decisión política necesaria.
Al profundizar sobre el contexto previo, Bullrich afirmó: “Sabíamos que era una provocación. Venían las hinchadas de fútbol con armas; secuestramos un montón de armamento en las estaciones de trenes”. Con esa frase, buscó reforzar la idea de una movilización planificada y justificar la magnitud del operativo.
Sin embargo, en marzo del año pasado, Bullrich había hablado de la presencia de bombas molotov entre los manifestantes, algo que posteriormente no fue confirmado. Sí se informó el secuestro de armas tumberas, armas blancas y clavos miguelito en procedimientos vinculados a grupos identificados como barrabravas.

“Las fuerzas de seguridad frente a la violencia tienen que responder, no se pueden quedar inermes. Si se quedan quietas, ¿quién protege a la gente?”, planteó la senadora nacional, al defender el uso de la fuerza como herramienta legítima frente a escenarios de conflicto.
En paralelo, Bullrich calificó como “correcta” la decisión de impedir el avance sobre el Congreso y sostuvo que el accionar policial debe analizarse desde la lógica del cumplimiento del deber y no únicamente por sus consecuencias. Esa mirada volvió a tensar el debate sobre los límites de la represión en protestas públicas.
El episodio que marcó la jornada fue la grave lesión sufrida por Pablo Grillo, quien recibió el impacto de un proyectil de gas lacrimógeno en la cabeza mientras cubría la movilización. A casi un año del hecho, el fotógrafo continúa en proceso de recuperación y su caso sigue siendo una referencia ineludible en la discusión pública.
Sobre ese punto, Bullrich atribuyó la herida a un hecho accidental ligado a la “dinámica del enfrentamiento”. Según la explicación de la exministra de Seguridad, el proyectil habría impactado primero contra un cartel roto antes de golpear al trabajador de prensa, y remarcó: “No hubo intención de pegarle a alguien, hubo intención de parar la violencia”.





