La escalada del conflicto en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) llegó a la Legislatura bonaerense. En la antesala del paro nacional convocado para este miércoles por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), un grupo de senadores de Fuerza Patria presentó un proyecto para repudiar los despidos en el organismo y denunciar el “desmantelamiento” del sistema científico impulsado por el gobierno libertario de Javier Milei.
La iniciativa fue presentada por la senadora bonaerense y titular de la comisión de Trabajo, María Rosa Martínez, quien manifestó el “más enérgico repudio” a los despidos concretados en la CNEA y expresó su solidaridad con los trabajadores afectados. Además, el texto también condena la intervención de Gendarmería Nacional durante la protesta realizada por empleados del organismo en la sede central ubicada en la Ciudad de Buenos Aires.
En los fundamentos del proyecto, la legisladora peronista sostuvo que los despidos forman parte de un proceso de vaciamiento que el Gobierno nacional viene desarrollando desde el inicio de la gestión y advirtió que las medidas ponen en riesgo uno de los organismos estratégicos para el desarrollo científico, tecnológico y energético del país.
“La CNEA constituye uno de los pilares del desarrollo tecnológico argentino“, señaló Martínez, al remarcar que el organismo participa en la investigación nuclear, la producción de radioisótopos para medicina, el desarrollo de reactores, la formación de recursos humanos altamente especializados y distintos proyectos vinculados con la soberanía energética.
La presentación del proyecto coincide con una jornada de protesta impulsada por ATE, que convocó a un paro nacional en rechazo a los despidos registrados en la CNEA. El gremio denuncia que las cesantías alcanzaron a investigadores, ingenieros, técnicos y profesionales especializados, muchos de ellos con más de una década de trayectoria dentro del organismo.
Los sindicatos también alertan que el ajuste sobre la Comisión Nacional de Energía Atómica se suma a una fuerte caída presupuestaria y a la pérdida sostenida de recursos humanos calificados. Según distintas organizaciones, desde el inicio de la actual gestión ya abandonaron el organismo cerca de 500 trabajadores entre despidos, renuncias y jubilaciones anticipadas.
En el proyecto, Martínez también hizo referencia a un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciitci), según el cual el presupuesto de la CNEA sufrió una reducción superior al 45% desde diciembre de 2023, mientras que la inversión en bienes de capital cayó más del 53%, cifras que, según la legisladora, reflejan un proceso de desfinanciamiento del sistema científico argentino.
De esta manera, mientras el conflicto escala en todo el país con una nueva medida de fuerza convocada por ATE, desde el Senado bonaerense, el peronismo busca instalar el rechazo a los despidos y convertir la situación de la CNEA en un nuevo foco de confrontación con la administración del presidente Javier Milei.
CNEA: paro nacional y denuncias por el futuro del plan nuclear
La tensión en la Comisión Nacional de Energía Atómica crece. En las últimas horas, dos gerentes de primera línea presentaron su renuncia en desacuerdo con la política de reducción de personal, mientras los trabajadores mantienen el reclamo por la reincorporación de los despedidos y advierten sobre el impacto que las cesantías podrían tener sobre proyectos estratégicos.
Desde los gremios sostienen que el ajuste no sólo afecta puestos de trabajo, sino también la capacidad del país para sostener el desarrollo nuclear con tecnología propia. En ese sentido, los sindicatos remarcan que la Argentina integra el reducido grupo de naciones que domina todo el ciclo del combustible nuclear, desde la investigación y el procesamiento del uranio hasta el diseño y construcción de reactores.
En paralelo, el Gobierno nacional sostiene su política de reducción del gasto público y continúa avanzando con la reorganización de distintos organismos del Estado. Sin embargo, en el caso de la CNEA, el conflicto ya trascendió el plano gremial y comenzó a instalarse como una discusión sobre el futuro del sistema científico y de uno de los sectores considerados estratégicos para la soberanía del país.






