Esta semana, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO) participó de la reunión convocada por la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados de la Nación, en la que expuso los conflictos y pormenores de los Derechos de Exportación, conocidos como retenciones, que afectan principalmente al campo.
En la reunión que se llevó a cabo en el Congreso, la vocera de la CONINAGRO, Patricia Luke, junto con el equipo económico de la organización, presentó un extenso documento con indicadores del impacto fiscal, datos productivos y propuestas concretas que apuntan a la eliminación progresiva de las retenciones al campo, una lucha que el agro encabeza desde hace varios años.
En tanto, la titular de la entidad agropecuaria abrió su exposición con una batería de datos que muestran la centralidad del campo en la economía argentina, especialmente en el interior productivo, donde las actividades agropecuarias y agroindustriales generan uno de cada cuatro empleos privados, aportan el 25% del PBI, el 20% de la recaudación tributaria, y representan el 60% de las exportaciones nacionales.
“La eliminación de las retenciones no es solo una decisión económica acertada, es una apuesta directa al crecimiento, al empleo y al desarrollo territorial”, afirmó Luke en el Congreso. Además, remarcó que 8 de cada 10 dólares netos que ingresan al país provienen del agro, por lo que, lejos de castigarlo con más impuestos, el Estado debería “potenciar su productividad y competitividad”.

En el documento presentado por la CONINAGRO en el Congreso, la entidad subrayó que los Derechos de Exportación “son un freno estructural al crecimiento del campo, ya que reducen el precio que reciben los productores, desalientan la inversión y atentan contra la competitividad internacional de los productos del agro”.
En este sentido, Luke señaló que Argentina es una de las pocas naciones del mundo que mantiene las retenciones, y ejemplificó con los países competidores, como Uruguay, Paraguay, Brasil, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Ucrania o Francia, que no aplican Derechos de Exportación al campo.
“En Argentina, las retenciones pueden implicar la extracción de hasta el 60% de la renta del productor, lo que genera condiciones de competencia totalmente desiguales con el resto de los países con los que competimos en el mundo”, enfatizó Luke, que fue la encargada de llevar los reclamos del agro al Congreso nacional.
“El campo argentino está en desventaja incluso frente a sus vecinos más cercanos”, completó la vocera de la entidad del agro, al tiempo que sostuvo que, en este momento, solo Rusia aplica retenciones a los productores y exportadores agropecuarios, y lo hace con fines geopolíticos.

Uno de los puntos fuertes del planteo de CONINAGRO fue cuantificar el impacto que tendría la eliminación de las retenciones, al menos en determinados cultivos estratégicos, y pusieron como ejemplo el trigo, donde estiman que, de eliminarse los Derechos de Exportación, la superficie sembrada podría crecer hasta un 10%, lo que llevaría la producción a 20,4 millones de toneladas, con un aumento en el valor bruto de 522 millones de dólares y un crecimiento del 20% en exportaciones.
Si bien la entidad agropecuaria reconoció que el impacto fiscal directo de eliminar las retenciones al campo sería de 244 millones de dólares, también afirmó que el incremento de la actividad económica y de otros tributos reduciría esa cifra a 63 millones, y lo calificó como “una inversión con retorno asegurado”.
Lejos de promover un shock fiscal, la propuesta de la CONINAGRO contempló una eliminación escalonada de las retenciones, que comience con cultivos como el trigo y la cebada, que tienen alto impacto productivo y bajo costo fiscal. La idea sería liberar progresivamente al sector de una carga que, aseguran, le resta competitividad y le impide expandirse.
Además, desde el campo reclaman una política comercial estable, sin restricciones a las exportaciones, y la unificación del tipo de cambio, lo que permitiría mayor previsibilidad a los productores. “En pocos años podríamos incrementar la producción más de un 50% y sumar 20.000 millones de dólares adicionales en exportaciones”, señalaron.
Es preciso recordar que, la exposición de la CONINAGRO se dio en el marco de una comisión clave del Congreso, en momentos en que el Gobierno nacional evalúa una reforma del esquema tributario del agro y sostiene un fuerte ajuste fiscal para cumplir con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Entendemos la necesidad del equilibrio fiscal, pero también pedimos que se reconozca el esfuerzo del productor, que hoy sostiene a buena parte del país”, expresó Luke. En esa línea, la entidad remarcó que la eliminación de retenciones no debería verse como un gasto, sino como una inversión para el crecimiento sustentable del país.
El campo llegó al Congreso: los pedidos
Además de la eliminación de las retenciones, la CONINAGRO, en representación de todo el sector agropecuario productivo argentino, exigió que el Gobierno nacional tome otras medidas en favor de los sectores agroexportadores, que son:
- Competir en igualdad de condiciones con otros países agroexportadores
- Que se elimine la prohibición de venta al exterior
- Dólar unificado y precios claros para planificar las exportaciones
- Que el Gobierno considere al campo “parte de la solución y no del problema”





