El cierre de 2025 dejó una postal ambigua para el consumo masivo en la Argentina, ya que mientras el acumulado anual logró una suba del 2%, diciembre volvió a marcar una caída interanual y confirmó que la recuperación es frágil y desigual. Los datos, surgen de un informe de la consultora Scentia.
En ese marco, diciembre registró una baja interanual del 0,3% en el consumo masivo, lo que significó la segunda caída consecutiva hacia el final del año. El retroceso estuvo traccionado principalmente por los supermercados de cadena, que mostraron una contracción del 4%, y por las farmacias, con una merma del 1,9%, dos canales sensibles para medir el pulso del gasto cotidiano.
A nivel de canastas, el deterioro se sintió con mayor fuerza en los consumos más inmediatos, ya que los productos impulsivos encabezaron las caídas con un 6% menos, seguidos por desayuno y merienda y por limpieza de ropa y hogar, ambos con retrocesos del 2,3%.
Sin embargo, al ampliar la mirada al conjunto del año, el panorama muestra que el crecimiento acumulado del 2% fue sostenido por canales alternativos y por una recomposición parcial de algunos rubros. El comercio electrónico volvió a destacarse, con un salto del 14,1%, mientras que kioscos y autoservicios independientes crecieron 9,1%, lo que confirmó un cambio en los hábitos de compra.
A su vez, en el balance anual, Scentia mostró números positivos en las canastas de perecederos con una suba del 6,2% y alimentación con incrementos del 4,5%, además de impulsivos con un 3,7%. Estos datos sugieren que, aunque el consumo sigue contenido, hay segmentos que lograron cierta recomposición, en muchos casos apalancados por promociones, descuentos y estrategias comerciales agresivas.


En paralelo, el comportamiento mensual de diciembre mostró un fuerte rebote frente a noviembre, con una suba del 11,9% en el consumo masivo. Según Scentia, ese salto estuvo impulsado por las compras asociadas a las fiestas de fin de año y por un mayor movimiento en supermercados y farmacias, aunque ese envión no alcanzó para revertir la comparación interanual negativa.
Los datos oficiales del Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC) refuerzan esa lectura, ya que en noviembre, las ventas en supermercados cayeron 3,8% mensual y 2,8% interanual, la baja más profunda desde fines de 2024. Por producto, las mayores contracciones se dieron en electrónicos, bebidas y lácteos, mientras que solo el consumo de carnes mostró un incremento marcado.
Por su parte, la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo también advirtió sobre la pérdida de impulso hacia el cierre del año. Si bien su índice mostró un crecimiento acumulado del 10,3% en 2025, impulsado por el crédito y los bienes durables, diciembre marcó la primera caída interanual en quince meses en el consumo masivo.
Consumo masivo: canales dispares y expectativas cautelosas
La radiografía por canales deja en evidencia un consumo masivo cada vez más defensivo. Mientras los hipermercados acumularon una caída interanual del 4% en diciembre y retrocesos generalizados en todos los rubros, con alimentos a la baja en un 5%, los comercios de cercanía mostraron una mejora del 2,9%. Desde Scentia explican que la falta de liquidez empuja a microcompras diarias y castiga a las grandes superficies.

En contraste, el comercio electrónico volvió a consolidarse como el canal más dinámico, con un crecimiento interanual del 32,3% en diciembre y un desempeño destacado en el acumulado anual. No obstante, los analistas advierten que estas subas también parten de un piso bajo, tras varios años de contracción, lo que magnifica las variaciones positivas.
A su vez, las pymes comerciales tampoco escaparon al clima de cautela. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas cayeron 5,2% interanual en diciembre, aunque mostraron un repunte mensual asociado al aguinaldo y a las fiestas. El balance anual cerró con una suba del 2,5%, pero la entidad remarcó que el consumo sigue “estrictamente racional” y enfocado en gastos esenciales.
De cara a 2026, las expectativas son moderadas. Encuestas del INDEC reflejan mayor optimismo en el sector supermercadista, aunque con predominio de proyecciones de estabilidad antes que de expansión. En ese contexto, el desafío será transformar los rebotes puntuales en una recuperación sostenida, en un escenario donde el consumo masivo dejó de ser el motor y pasó a moverse con el freno de mano puesto.




