El largo adiós al Indio Solari: de la contracultura hasta la misa ricotera

La influencia que dejó el Índio Solari comenzó en la contracultura de los teatros "subterráneos" y alcanzó la masividad con las misas ricoteras. Una figura que trasciende la figura de ídolo de rock.

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“Las despedidas son esos dolores dulces”, recitaba el Carlos “el Indio” Solari en el tema Gualicho de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota. El fenómeno que se vive en el país desde el pasado viernes 5 de junio explica un poco esas palabras que forman parte del abánico de frases que se convirtieron en un universo a disposición de quienes quisieran habitarlo.

Las decenas de miles de personas que acudieron este domingo al Polideportivo José María Gatica de Avellaneda para darle el último adiós al Indio Solari explican el alcance de sus palabras y canciones, que supieron interpelar y cobijar a varrias generaciones de argentinos. Un fenómeno cultural, que fue de la cultura subterránea a las denominadas misas ricoteras, el cual superó la figura de ídolo de rock.

El Indio Solari nació en Paraná, Entre Ríos, el 17 de enero de 1949. No obstante, La Plata fue el escenario de su niñez y juventud. “Era un lugar que invitaba a las experiencias nuevas. Me tocó vivir en un momento al que le cayó encima un rayo de luz que determinó una cultura agitada, un tiempo con algo de revolución”, afirmó en “Recuerdos que mienten un poco”, el libro de conversaciones con el periodista Marcelo Figueras.

Desde jóven se apropió del concepto de la cultura como herramienta de transformación. Fue poeta, artesano, diseñador y músico. Su amistad con Guillermo Beillinson fue el punto de partida para el acercamiento a Eduardo “Skay” Beillinson, integrante de la Cofradía de la Flor Solar y futuro guitarrista de Los Redondos.

El Indio Solari en la década del 80. Cuando los recitales de los Redondos combinaban temas de rock con monólogos de poesía.
El Indio Solari en la década del 80. Cuando los recitales de los Redondos combinaban temas de rock con monólogos de poesía.

El debut de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota tuvo lugar en Salta en enero de 1978. “Las primeras canciones son simpáticas, muy frescas, pero musicalmente ofrecían poco. Eran parte de una comedia musical deforme, bien freak, en la que además de los músicos intervenían otros personajes”, recordaba el Indio Solari.

Con el retorno de la democracia en 1983, los Redondos se afianzaron en el circuito contracultural, donde combinaban los temas musicales con monólogos de poetas efectuados por el periodista Enrique Symns y Sergio “Mufercho” Martínez. Una banda que escapaba a cualquier parecido con lo que sonaba en el rock nacional.

Con la llegada de los primeros álbumes bajo sellos independientes (Gulp, Oktubre y Un Baión para el Ojo Idiota), una forma de trabajo que Los Redondos mantuvieron durante toda su carrera, los recitales comenzaron a ser más convocantes. Los locales como Esquina del Sol, Palladium y Cemento comenzaron a quedar chicos ante la mayor afluencia de jóvenes interesados en las canciones de Solari-Beillinson.

Este infierno está encantador”, “El futuro llegó hacer rato, todo un palo”, “Vivir sólo cuesta vida” y “Violencia es mentir” fueron metáforas que, como dicta la poesía, cada individuo las interpretaba según sus vivencias y estableció un acompañamiento que se hizo presente en miles de personas.

En la década del 90, el Indio Solari supo ponerle letra al proceso neoliberal que dejaba a muchos chicos al costado del camino, que veían a sus padres quedarse sin trabajo producto del aumento de la desocupación. Sin organización previa, los recitales se convirtieron en ritual y consuelo. Los Redondos tuvieron recitales multitudinarios en los estadios de Huracán, Racing, River y Córdoba.

No obstante, la masividad también trajo consigo un público dificil de controlar, cuestión que trajo varios dramas en las adyacencias del Estadio con la represión de la Policía Bonaerense. Por eso, el Indio Solari hacía foco en “cuidarnos entre todos”, cada vez que podía. El dolor de cabeza de los recitales en River del 2000, con acuchillados dentro del campo, sumado a los propios caminos internos dentro de la banda, provocaron la disolución de Los Redondos en 2001.

Indio Solari-Skay Beillinson, la columna vertebral de Los Redondos y una de las duplas más recordadas del rock nacional.
Indio Solari-Skay Beillinson, la columna vertebral de Los Redondos y una de las duplas más recordadas del rock nacional.

Durante su prolífera carrera solista con “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”, el Indio Solari batió todos los records a nivel nacional de convocatoria. Las misas en distintos puntos del país (Tandil, Mendoza, Gualegaychú) convocaron hasta más de 300.000 personas en una noche. Los problemas de salud del Indio, sumado a dos muertes en el campo en el último recital de Olavarría, lo llevó a tomar la decisión de abandonar los escenarios.

A los 77 años falleció un verdader ícono cultural, recordado por chicos que tuvieron recientemente su primer acercamiento con su música como por aquellos hippies, poetas y contraculurales de los años 70. Tres generaciones que hoy lo despiden, pero también le dan un agradecimiento por haber influído en sus vidas, de la manera más positiva y bella posible.

“La belleza está por todos lados: en el mundo natural, en la cultura, en los actos de hombres y mujeres; pero si no miramos con buen espíritu lo que nos rodea, la belleza queda en pura presunción. Es preciso tener una contrición, una virtud apropiada para asimilar ciertas lecturas, tanto como para decodificar la realidad”, decía el Indio Solari.

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