Tres horas después del cierre de las elecciones 2025, el Hotel Libertador volvió a vestirse símbolo. Allí donde Javier Milei celebró su ascenso al poder en 2023, se repitió la postal: caras relajadas, abrazos discretos, y el aire triunfalista de quien siente haber superado su primer plesbicito electoral.
El Presidente llegó pasadas las 19, rodeado de cámaras, simpatizantes y un puñado de asesores jóvenes. Karina Milei, su hermana y secretaria general de la Presidencia, lo esperaba desde antes de las seis, al mando de la mesa política. “Estamos muy contentos, pero vamos a esperar los números oficiales”, repitió ante los micrófonos.
Los primeros bocas de urna le daban a La Libertad Avanza una ventaja de cinco puntos sobre el kirchnerismo a nivel nacional. En los pisos superiores del hotel, los ministros, legisladores y armadores electorales del oficialismo se abrazaban y compartían proyecciones que, según ellos, “superaban las propias expectativas”.
“Ya demostramos que la gente nos apoya, a pesar de todos los intentos por bajarnos”, lanzó un funcionario cercano al Presidente. Otro, con tono de revancha, ironizó: “Ahora van a venir a hablar los gobernadores”.
Bunker de LLA: caras conocidas y cuentas pendientes
En los pasillos se cruzaban las distintas tribus libertarias: “celestiales”, “karinistas” y “bullrichistas” convivían entre sonrisas y fotos para las redes. Patricia Bullrich llegó pasadas las 18.20 para sumarse al análisis del boca de urna. Luis “Toto” Caputo, ministro de Economía, fue uno de los más buscados: posó para selfies, pero evitó hablar con la prensa.
Mientras tanto, los enviados del PRO entraban con cautela. Fernando de Andreis fue uno de los primeros en llegar, seguido por Cristian Ritondo y Diego Santilli.
La tensión con Mauricio Macri sobrevolaba el aire, pese a los intentos de acercamiento. “Esta es una derrota para Macri. ¿Aceptará ser furgón de cola ahora que nos fue bien?”, lanzó con sorna un dirigente bullrichista.
Afuera, el clima era otro. Más de 70 periodistas quedaron sin poder ingresar al búnker, por limitaciones de espacio, lo que generó reclamos de medios nacionales y extranjeros. La prensa oficialista, junto a Casa Militar, controló cada acceso y cada imagen.
Los números que entusiasman a Milei
Los datos preliminares que circulaban entre los libertarios eran contundentes: 14 provincias con ventaja de LLA, siete de ellas con renovación de senadores.
Buenos resultados en Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, CABA y Santa Fe. Proyección de hasta el 40% de los votos a nivel nacional, una cifra impensada semanas atrás.
“Esta elección marca el fin del bipartidismo y el inicio de una nueva etapa. La gente votó a Milei, no a los de siempre”, resumió un diputado eufórico.
Aunque los dirigentes insistían en que los números eran “provisorios”, el optimismo era innegable. Por primera vez, La Libertad Avanza compitió en todo el país y logró consolidarse como estructura política nacional.
Elecciones 2025, el día después: recambio y poder
Con los resultados casi definidos, Milei ya tenía en mente el “día después”. En la intimidad del entrepiso del Libertador, el Presidente repasaba nombres para un recambio ministerial que podría incluir a Seguridad, Defensa, Justicia y la Jefatura de Gabinete.
Guillermo Francos, que atravesó semanas de desgaste, admitió antes de entrar al búnker que “todos los ministros están a disposición del Presidente”. La frase sonó a preludio. Santiago Caputo, su sombra más influyente, se perfila como el nuevo hombre fuerte del gobierno.
El propio Milei planeaba, según fuentes oficiales, encabezar esta noche una reunión cerrada con su círculo íntimo para definir los cambios. Si la victoria se confirma, algunos movimientos podrían demorarse hasta el lunes o martes, en un intento por capitalizar políticamente el triunfo antes de mover las fichas.
El búnker de LLA con historia y revancha
El Hotel Libertador es más que un lugar de reunión. Para Milei, es una especie de cuartel espiritual: allí esperó los resultados de 2023, allí vivió durante meses, y allí también celebró victorias parciales en elecciones locales. En este nuevo capítulo, el clima fue de festejo contenido.
A las 17, la mesa de campaña que encabeza Karina Milei comenzó a procesar los datos del interior del país. Córdoba, Mendoza, Entre Ríos y la Ciudad de Buenos Aires aparecían como bastiones libertarios consolidados.
Incluso en la provincia de Buenos Aires —donde el oficialismo había quedado 13 puntos abajo en septiembre—, las primeras cifras indicaban una remontada significativa: la diferencia se habría achicado a la mitad.
“Llegamos a la elección en un buen momento. La polarización nos favoreció”, explicaban desde el entorno de Santiago Caputo, cerebro estratégico del gobierno y cada vez más influyente en las decisiones de la Casa Rosada.




