Las elecciones de este año sirvieron no solo para evidenciar el poder de las diferentes fuerzas que participaron de la contienda, sino también para terminar de entender el posicionamiento de algunos intendentes que, en lo habitual, suelen jugar a más de una punta.
El desdoblamiento de los comicios bonaerenses de los nacionales abrió una brecha. Sucede que no todos los que jugaron en favor de una coalición en septiembre volvieron a apostar por la misma corriente unos meses después.
La interna abierta en el peronismo facilitó las cosas. Y llevó a que no todos sus actores participen por dentro de Fuerza Patria. Algo similar se dio con la alianza La Libertad Avanza, que incluyó a los violetas y a un sector del PRO. Y lo mismo se dio con el acomodamiento que hicieron ciertos dirigentes de peso del radicalismo entre las diferentes propuestas que se presentaron en ambos comicios.
El fin justificó los medios. Y de esa manera, un sector del peronismo que se encuentra enfrentado al kirchnerismo que profesa La Cámpora, tomó las decisiones que consideraron para defender su pago chico. Algo que cada vez cobra más fuerza con la avanzada de los gobiernos locales.
Lo sucedido en San Miguel no es nuevo. Y quizá sea el mejor ejemplo para graficar cómo, a modo de reinterpretación política, y según expresó Groucho Marx, “estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”.

El entramado político local tiene una figura de peso atrás: el senador provincial saliente Joaquín De la Torre. El exjefe comunal llegó al poder en 2007 de la mano del kirchnerismo y revalidó su lugar cuatro años más tarde, al vencer a Aldo Rico, en un duelo que hoy podría verse como de ideologías similares. Pero no. En ese momento, De la Torre todavía no había mostrado mucho de aquello de lo que luego encabezo al punto de llamar a su bloque “Derecha popular”.
De la Torre luego pasó al massismo. Fue parte de aquel gran año legislativo del Frente Renovador. Pero no se quedó mucho tiempo. Tras ser reelecto como intendente en 2015 por UNA, la alianza que llevaba a Massa como candidato presidencial, asumió en el gobierno de la entonces gobernadora, María Eugenia Vidal, como ministro de Gobierno y pasó a ser un aliado lateral de Juntos por el Cambio.
En 2019 puso a Jaime Méndez, quien lo había reemplazado como jefe comunal, como candidatos por Juntos. Sin embargo, tras una mala PASO mandó a cortar la boleta local y a subirla a la del peronismo. Méndez logró triunfar.
A partir de ahí, el delatorrismo de San Miguel jugó a acercarse a todos. Al punto que en 2023 se habló de la posibilidad de que el actual senador sea el candidato a gobernador de Patricia Bullrich, quien finalmente eligió a Néstor Grindetti.

Dolido, De la Torre se acercó a La Libertad Avanza. Sumó su fuerza legislativa a un bloque conjunto. Y hasta también se unió a los nuevos integrantes del PRO. Pero, una vez más, todo duró muy poco.
Para los comicios del 2025, el delatorrismo pasó a ser vecinalismo. Ahora, en la maratónica sesión por el Endeudamiento, De la Torre y el diputado bonaerense, Juan Esper, se convirtieron en aliados circunstanciales del peronismo.
El derrotero de Ariel Sujarchuk en Escobar no es tan desordenado como el antes mencionado. Pero sí ya comenzó a mostrar las diferentes cartas que puede llegar a utilizar de acá en adelante si no hay algo que se acomode a lo que pretende.
Sujarchuk, quien no podrá reelegir en los próximos comicios, realizó en las últimas elecciones nacionales una jugada casi inédita que pasó desapercibida. Para empezar, el jefe comunal se diferencia de la lista de Fuerza Patria por no haber conseguido una representación propia y puso en la lista que llevó como candidato a diputado al alcalde de Esteban Echeverría, Fernando Gray, a la segunda en la nómina: la presidenta del HCD local, María Laura Guazzaroni.

Sin embargo, horas antes de lo que fueron los comicios, y al ver que la lista no tenía el acompañamiento deseado, Sujarchuk salió a mostrarse en favor de la lista de Fuerza Patria, la misma que había negado semanas atrás.
Sujarchuk, quien vale recordar cómo en 2021 amenazó con dejar de formar parte del peronismo con el objetivo claro de presionar para que le den un lugar en el gabinete nacional (algo que consiguió primero como presidente de Hidrovía y luego como Secretario de Economía del Conocimiento), ahora también muestras sus cartas hacia adentro de la interna.
Tras ser uno de los dirigentes que dio los avales para que Cristina Fernández se convierta en la presidenta del PJ nacional, meses después se mostró alineado con el gobernador Axel Kicilof, a quien defendió del embate de CFK tras la derrota electoral.
“Buscar la unidad mirando solo la paja en el ojo ajeno, a priori, no parece una buena idea”, cuestionó. Y agregó: “En diciembre de 2022, CFK remarcó que cada dirigente, cada compañero, cada militante, tenía el bastón de mariscal en su mochila. En estas elecciones, pocos lo tuvieron. Es momento de una profunda reflexión”.
Tras mostrarse cerca de Sergio Massa, con quien trabajó a nivel nacional y de aliarse al kirchnerismo duro ahora Sujarchuk parece más cómodo dentro de un espacio que no lo contiene y que lo deja siempre en la delgada línea del peronismo lateral.





