En las últimas horas, los intendentes de 9 de Julio y de Carlos Casares, María Jose Gentile y Daniel Stadnik, respectivamente, se refirieron por primera vez a la denuncia efectuada por productores rurales que los responsabilizan por la falta de obras para mitigar inundaciones, que generaron en las últimas semanas pérdidas millonarias producto del deterioro de las cosechas.
La semana pasada, se conoció la denuncia contra Gentile, Stadnik, el intendente de Hipólito Yrigoyen, Ignacio Pugnaloni, y el secretario de obras públicas de Pehuajó, Luis Fanti, en la que se menciona que los cuatro funcionarios mantuvieron inactivo al Comité de Cuenca Subregión A3, el organismo encargado de velar por la seguridad hídrica regional.
En ese sentido, Gentile aseguró que ni ella ni Stadnik fueron avisados formalmente de la denuncia en su contra. “Esto se maneja primero en los medios y después se hacen las notificaciones”, fustigó.
“Entendemos que es una denuncia desmedida sin fundamento y sin notificación. Cuando nos llegue podremos ver cuáles son los puntos que se toman para decir que esto es un estrago hídrico, con todo lo que eso implica. Eso teniendo en cuenta que esta gestión del Comité de Cuenca se armó hace cuatro meses”, se excusó Gentile.
En ese sentido, la Intendenta del PRO intentó echar por tierra la denuncia que la acusa de no gestionar las obras hídricas de largo plazo y sostuvo que hace varios meses le reclama al gobierno provincial de Axel Kicillof y nacional de Javier Milei la reactivación del “famoso plan maestro del salado”.

Justamente, esta semana el Ejecutivo nacional hizo caso a los reclamos del campo y anunció que volverá a trabajar en las obras de dragado en la Cuenca Interprovincial del Río Salado, una infraestructura que permitirá prevenir inundaciones, mitigar sequías y mejorar el manejo del recurso hídrico a través del ensanche y profundización del cauce, reservorios y nuevas secciones de conducción.
“Dicen que el trabajo va a llevar un año, quizás si lo hubiesen iniciado cuando se comenzó hubiéramos ganado mucho tiempo pero de todas formas estoy feliz porque se escuchó el reclamo”, indicó Gentile.
Por su parte, el intendente de Carlos Casares minimizó la denuncia, recordó que en los últimos días se reunió con autoridades del agua como el subsecretario de Recursos Hídricos bonaerense, Néstor Álvarez, y recordó que el Comité de Cuenca Subregión A3 no puede ejecutar obras. “Nuestro rol es coordinar entre municipios y elevar propuestas, pero las decisiones y la ejecución dependen de Provincia”, explicó Stadnik.
Qué dice la denuncia contra Gentile y Stadnik por las inundaciones
La presentación judicial incluye cargos por estrago doloso por inundación, incumplimiento de deberes de funcionario público y omisión impropia con deber de garante, delitos que contemplan penas de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos. Para los denunciantes, el jefe comunal Stadnik y los funcionarios provinciales “conocían el riesgo, contaban con la obligación legal y técnica de actuar, y sin embargo eligieron no hacerlo”.
La denuncia detalla que Stadnik, ingeniero hidráulico y presidente del Comité de Cuenca A3, no convocó al organismo en medio de la emergencia hídrica de Carlos Casares. El propio intendente reconoció en declaraciones públicas que debía hacerlo, pero admitió haberlo pospuesto por la campaña electoral. Para los productores, esa confesión constituye prueba del dolo: sabía lo que había que hacer y no lo hizo.
La denuncia penal también hace foco en la paradoja que expone la figura de Stadnik. Ingeniero hidráulico con experiencia en obras públicas desde los años ’80, utilizó la consigna de la “emergencia hídrica” para hacer campaña en Carlos Casares, pero incluso presidiendo el Comité de Cuenca, no convocó ni impulsó medidas para mejorar los caminos rurales. Para los productores, es una “contradicción flagrante” que desnuda el abandono y el oportunismo político.
La denuncia también señala el colapso estructural del Plan Maestro del Río Salado, presentado en 1999 y con un plazo de ejecución de 15 años, pero que a 2025 lleva apenas la mitad construida. Las obras inconclusas dejaron a la Cuenca vulnerable a cada evento climático, generando anegamientos masivos en 2017, 2022, 2024 y 2025.





