A Axel Kicillof le queda vez menos tiempo para definir qué va a hacer con las PASO en la provincia de Buenos Aires, discusión que tiene como epicentro a la Legislatura bonaerense, y si avanza o no en un desdoblamiento electoral y, en ese caso, en qué fecha serían los comicios.
En La Plata ya asumen que, tras la suspensión de las PASO nacionales y porteñas, con la mayoría de las provincias fuera del esquema, quedan pocos argumentos para sostenerlas en la provincia. Además, la presión interna es un factor clave. Kicillof necesita cerrar filas con Cristina Kirchner y Sergio Massa, que le piden una definición urgente. Superado ese obstáculo, el siguiente paso será negociar con la oposición, que también juega su partida.
Precisamente, los bloques políticos de la Legislatura bonaerense salieron elevar la temperatura del debate. Como dio cuenta este medio, el bloque de senadores libertarios impulsó una iniciativa de ley para suspender las primarias en la provincia de Buenos Aires y las dos bancadas del PRO, siguieron el mismo sendero. Pero no todos en la oposición piensan igual: la UCR bonaerense se opuso, abriendo una fisura.
En rigor, en la Legislatura, el primer proyecto que ingresó en este sentido fue del bloque de Unión por la Patria, con la firma del diputado del Frente Renovador, Rubén Eslaiman. Kicillof, entre tanto fuego cruzado, evalúa si avanza con esta iniciativa o redacta su propio texto con aportes de los distintos sectores.
Si la voluntad es avanzar, los números en la Legislatura le sonríen al mandatario. Entre los libertarios y el PRO, que comparten la segunda minoría en la Cámara de Diputados, y aportan número en el Senado, la suspensión de las PASO podría aprobarse sin mayores sobresaltos. Sin embargo, los equilibrios internos dentro del oficialismo son otra historia.
La pulseada peronista por la suspensión de las PASO
En el peronismo, el mensaje del jueves pasado encendió alarmas: los senadores nacionales alineados con Cristina Kirchner votaron en contra de la suspensión de las PASO a nivel nacional, un gesto que choca con la postura mayoritaria de los intendentes y del massismo, que presionan para eliminarlas.
En las tribus del PJ, la disputa no es solo por la fecha de votación, sino por quién define las listas legislativas de este año. El peronismo deberá implementar un mecanismo para dirimir poder, si es que no hay PASO: ¿Se abrirán primarias partidarias con reglas propias? ¿Resucitarán las listas colectoras que Macri eliminó en 2019? ¿O habrá lapicera compartida? Por ahora, nadie tiene la respuesta.

El desdoblamiento, jugada clave en la estrategia de Kicillof
Eliminar las PASO facilita el desdoblamiento, un escenario que el kicillofismo empuja con fuerza. Organizar una sola elección ya es un desafío logístico y financiero para la provincia; hacer dos, un problema aún mayor. Por eso, el Gobernador mira con buenos ojos la posibilidad de despegar la elección bonaerense de la nacional.
Kicillof ya dejó entrever su preferencia por una votación separada, una postura que lo enfrenta con Cristina Kirchner, quien insiste en unificar la fecha con la nacional, el 26 de octubre. Si bien en los últimos días el Gobernador pareció ceder al bajar el perfil de algunos actos, sorprendió con la presentación de su espacio, Movimiento Derecho al Futuro, una jugada que muchos interpretaron como una señal de autonomía.
Pero la presión es múltiple. Intendentes peronistas y el massismo también empujan por el desdoblamiento, convencidos de que los favorece para retener sus municipios sin quedar atados a la boleta nacional. Si la decisión avanza, no se descarta que el cambio se formalice mediante una ley para garantizar mayor respaldo político.
Con este panorama, este viernes Kicillof reunió a figuras clave del peronismo bonaerense, como Jorge Ferraresi, Mario Secco, Fernando Espinoza y Andrés Watson, junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el ministro Gabriel Katopodis, para evaluar los próximos pasos.
El desdoblamiento, la ley electoral y las fechas en danza
La ley electoral bonaerense es clara: el Gobernador debe convocar a elecciones con al menos 60 días de anticipación y estas deben realizarse entre 30 y 120 días antes del fin de los mandatos.
El artículo 66 de la Ley Electoral N° 5.109 establece que “la convocatoria será hecha por el Ejecutivo con no menos de 60 días de anticipación”, mientras que el artículo 116 fija que las elecciones deben realizarse “en una fecha entre los 30 y 120 días anteriores a la culminación de mandatos”.

En este marco, la interna peronista también se juega en el calendario. Los intendentes alineados con Kicillof proponen votar en septiembre, mientras que el massismo quiere las elecciones el 9 de noviembre. En tanto, La Cámpora y Cristina Kirchner insisten en que los comicios sean concurrentes con los nacionales.
La suspensión de las PASO, el desdoblamiento y la disputa por la lapicera lo colocan en una encrucijada donde no existen soluciones sin costos para su futuro electoral. El reloj corre para Kicillof.





