En las últimas horas, luego de escuchar la falsa historización sobre el sistema de salud en Argentina que realizó el líder y precandidato a presidente de La Libertad Avanza, Javier Milei, donde aseguró que el mismo se creó a “fines del siglo XIX sin intervención del Estado”, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, lo cruzó a través de sus redes sociales.
“O sos burro o sos mentiroso. El sistema de salud comenzó con Juan Domingo Perón. Antes la sociedad de beneficencia administraba el dinero público y los de comunidades de sus Estados de origen, los pobres solo tenían caridad”, remarcó Kreplak en sus redes sociales en pos de desmentir a Milei.
En esta línea, Kreplak enfatizó en que Milei sueña con poder “recordar un país imaginario que justifique sus prejuicios” del presente, al tiempo que defendió la idea de que el “sistema de salud es una respuesta sistémica y organizada que busca garantizar la sanidad sin arrebatos esporádicos e inequitativos”.
Cabe mencionar que, horas antes de la respuesta de Kreplak, Milei había asegurado en una entrevista televisiva que el sistema de salud de la Argentina en el siglo XIX era “el mejor del mundo, porque se había creado directamente por el sector privado, que incluso construyó y desarrolló obras sociales para los trabajadores”.
En este sentido, el discurso que intentó instalar Milei respecto del sistema de salud en la Argentina, fue únicamente para justificar y argumentar en favor de su idea de que privatizar, entre otras tantas cosas, la salud, es el proyecto político que salvará al país y lo posicionará como una potencia a nivel mundial.
Es preciso destacar que, si bien la aparición masiva de los hospitales nacionales de la Argentina sí se dio a finales del siglo XIX, el sistema de salud creció cuando asociaciones civiles, conformadas por sociedades de socorros mutuos, comenzaron a abrir salas de atención primaria a lo largo y ancho del país, en pos de cuidar a sus comunidades.
Además, surgieron en ese momento organizaciones sindicales como La Fraternidad, que concentró una importante cantidad de trabajadores producto del avance del ferrocarril, que se potenciaron en el siglo XX con el advenimiento del radicalismo, cuando hubo una serie de aperturas de varios centros sanitarios.
Fue entonces que llegó la década del 40, de la que Kreplak habla en su posteo, que acompañada del crecimiento exponencial de la población urbana y un Gobierno que destinaba sus fondos a la mejora y el desarrollo de la sociedad, logró que la apertura de hospitales se hiciera masiva de la mano del sanitarista Ramón Carrillo y de la Fundación Eva Perón.
En paralelo a este exponencial crecimiento del sistema de salud público en la Argentina, financiado casi en su totalidad por el gobierno conducido por Juan Domingo Perón, se pusieron en marcha otros dispositivos para complementar la atención primaria a la población, como el tren sanitario, los fichajes médicos y los consultorios externos en centros de atención.





