Legislatura: rupturas, internas y el fantasma de las vice en marzo

La Legislatura bonaerense arranca una nueva etapa marcada por rupturas en la oposición, internas en el peronismo y cinco vice del Senado acéfalas, ¿hasta marzo?

(*) Por Juan Manuel Negri

En la Legislatura bonaerense, por estas horas, no sólo se pelean despachos y se mudan mobiliarios, sino que también se mueven las placas tectónicas del poder.

Los nuevos bloques radicales y el de los senadores del PRO se rompieron y el viejo sistema que operó como contrapeso del peronismo en ambas Cámaras quedó en ruinas, aunque no desapareció del todo.

El Senado cierra el año con cinco vices acéfalas fruto de la interna en Fuerza Patria. La última vez que pasó algo así, las autoridades recién se definieron en marzo del año siguiente. El antecedente que incomoda y el caso del vice provisional.

El archipiélago opositor de la Legislatura bonaerense

La oposición llega partida al recambio. En la nueva composición, el radicalismo se quiebra en dos en Diputados, con bancadas de tres, y también en el Senado, donde, por ahora, convivirán dos monobloques. El PRO tampoco zafa del cimbronazo: dos legisladores pegaron el portazo, saltaron a Hechos y dejaron a los amarillos con apenas cinco bancas en el Senado.

El nuevo mapa opositor exhibe al PRO descolorido, a la LLA sin poder de veto, a la UCR debilitada y a los libertarios dialoguistas como árbitros claves en las votaciones. El endeudamiento dejó cicatrices en la sociedad opositora mayoritaria, de libertarios y amarillos, que hoy están más cerca del divorcio que de la convivencia política.

Se reconfigura el archipiélago opositor.

Interna peronista y las vices acéfalas del Senado

Las vice del Senado fueron la mecha del primer cortocircuito de la nueva composición peronista. Kicillof promovió a Ayelén Durán para la vice primera, el massismo a Malena Galmarini, y Mario Ishii, siempre listo para tirar del mantel, también pidió pista. No hubo acuerdo. Esas sillas significan presupuesto, firma y poder interno. En Diputados, el kirchnerismo y el massismo coparon las autoridades y el kicillofismo ahora pretende ir por la revancha en el Senado.

Es la misma interna por goteo que arrastra el peronismo desde la primera gestión de Kicillof y que recientemente complicó la sanción de los dos últimos presupuestos provinciales, pero con una diferencia. Ahora, la pulseada encuentra el Gobernador sentado en la mesa, mientras La Cámpora y Massa no ceden y pretenden alambrar la Legislatura bonaerense.

Ninguno quiere soltar la lapicera rumbo a 2027.

Kikuchi provisional y el fantasma de marzo

El libertario dialoguista, Carlos Kikuchi, quedó como vicepresidente provisional en una decisión con más volumen político que reglamento. El oficialismo bendijo al ex armador de Milei por el perfil dialoguista que ostenta el bloque de Sergio Vargas en el recinto de la Cámara alta y resolvió dejar vacantes las otras sillas.

Con cinco de seis vices expiradas, el Senado quedó bajo la una conducción de un piloto provisorio, que se extenderá hasta que se voten las nuevas autoridades. En los pasillos de la Legislatura bonaerense está fresco el fantasma de diciembre de 2023, cuando el peronismo votó al vice primero y el resto de los cargos quedaron pendientes hasta marzo del año próximo.

Kicillof podría meter las negociaciones en el freezer otra vez, hasta que pasen los dos meses más álgidos de la temporada estival y se enfríen un poco los ánimos.

Tiene sentido.

(*) El autor es director de Diputados Bonaerenses.

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