La Cámara de Diputados bonaerense sancionó el proyecto de la legisladora peronista, Amira Curi, para declarar como ciudadano ilustre al histórico dirigente peronista de La Matanza y ex secretario legislativo de la Cámara alta, Luis Lata, quien falleció el pasado 30 de enero.
“Para compañeros de mi generación, ‘el Flaco’ fue determinante para creer que la política vale la pena y es posible utilizarla como una herramienta de transformación para los sectores más humildes de nuestra patria. Cualquier cosa que le plantearas sabía de qué manera encontrar la palabra justa o la manera de resolverla. Teniendo esa capacidad, podría haber ocupado cargos de legislador o de intendente, pero siempre le importó el colectivo y nunca puso su nombre por delante de los demás”, expresó el titular del bloque peronista, Facundo Tignanelli, sobre la figura de Lata.
Por su parte, el diputado oriundo de La Matanza, José Galván, recordó la figura de su coterráneo al mencionar que “fue un compañero de los imprescindibles”. “Fue consecuente con las enseñanzas de Juan Perón y Eva Perón. Ha estado al lado de los que menos tenían y se destacó en los años más oscuros de nuestra patria para que el pueblo argentino vuelva a tener la democracia”, mencionó el diputado.
Luis Rolando “El Flaco” Lata se desempeñaba como uno de los principales colaboradores de la vicegobernadora y titular de la Cámara alta, Verónica Magario, con quien mantenía un vínculo político y personal de larga data. Dentro del Senado, el secretario legislativo ocupaba una función clave en la dinámica parlamentaria, vinculada a la organización de las sesiones y al tratamiento formal de los proyectos legislativos.

Con más de seis décadas de militancia, el recorrido político de Lata se inició en el interior bonaerense y se consolidó en el oeste del conurbano, particularmente en La Matanza. Tras el retorno de la democracia, fue concejal de ese distrito durante la gestión del intendente, Federico Russo, etapa en la que comenzó a ganar protagonismo en el armado político local.
Su relación con Alberto Balestrini, exintendente de La Matanza y exvicegobernador bonaerense, marcó otro tramo central de su trayectoria. Ese vínculo acercó tempranamente a Lata al trabajo legislativo, un ámbito que con los años se convirtió en su espacio cotidiano de referencia y en el que desarrolló buena parte de su carrera pública.
Desde su rol técnico y político, Lata acompañó distintos procesos institucionales del peronismo bonaerense, manteniendo un perfil bajo pero sostenido, basado en el conocimiento del funcionamiento parlamentario y en la construcción de consensos dentro del recinto.
En los últimos años, la tarea del dirigente estuvo enfocada en asistir a la presidencia del Senado, al aportar experiencia y continuidad en un contexto de reconfiguración política y fragmentación de bloques en la Legislatura provincial.
Sin embargo, la vida de Lata no se reducía solo a la política. “Siempre sintió al rock como una manera de afrontar la vida, un espacio desde donde resistir y reconstruirse. Tras la muerte de su hija María Victoria, Mavi, en 1999, descubrió en las canciones y poesías que ella había dejado un motivo para seguir adelante. Así nació la banda MAVIROCK”, destacó Curi en la propuesta que esta tarde recibió sanción definitva.
Desde comienzos de la década del 2000, Mavirock se presentó en escenarios del oeste del Gran Buenos Aires, con una estética y un sonido asociados al legado de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Con el paso de los años, la banda grabó cuatro discos y avanzaba en la producción de un quinto, manteniendo una identidad independiente y autogestiva.

La experiencia musical de Lata estuvo atravesada por una lógica solidaria: los ingresos obtenidos por presentaciones y materiales discográficos fueron destinados a causas sociales, hospitales y comedores comunitarios. En ese marco, el dirigente sostuvo siempre una separación explícita entre su actividad política y su proyecto artístico, al que concibió como una expresión cultural, popular y colectiva, más allá de su figura personal.
“En Lata convivieron dos vidas que se complementaban y se potenciaban: el secretario legislativo y el rockero; el militante peronista y el cantante de Mavirock; el funcionario y el papá de Mavi. Una vida íntegra, intensa y comprometida, que deja una huella imborrable en La Matanza y en todos los que tuvimos la suerte de conocerlo”, concluyó Curi en los considerandos del texto.





