En un intento de bajarle el tono al conflicto con Javier Milei, el presidente de Brasil, Lula da Silva, en las últimas horas autorizó el regreso a la Argentina del embajador del país vecino, Julio Bitelli, aunque no fijó una fecha concreta para el retorno del diplomático.
“Ustedes vieron la payasada que hizo aquí el presidente de Argentina, yo no dije nada, porque mi relación es la de un jefe de Estado, no voy a entrar en un intercambio de palabras con esa cosa”, expresó Lula da Silva durante una convención del Partido Socialista Brasileño.
Además, el mandatario aseguró que no permitirá injerencia externa en los comicios previstos para octubre, en un discurso dirigido al libertario, quien la semana pasada participó del acto de lanzamiento de la candidatura presidencial del ultraderechista Flavio Bolsonaro.
Durante su intervención en el acto de lanzamiento, Milei dedicó gran parte de su discurso a atacar a Lula da Silva al calificarlo de “delincuente” y “convicto”. “No se dejen robar el futuro a mano de socialistas ladrones”, agregó.

Ante las declaraciones incendiarias, la Cancillería de Brasil convocó de urgencia a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, para analizar los hechos ocurridos y definir los pasos que iba adoptar el país ante la embista del libertario contra Lula da Silva.
Incluso, en los días previos a la reunión se especuló con la posibilidad de que Bitelli permaneciera en Brasil hasta después de las elecciones presidenciales de octubre. Una hipótesis que fue descartada por las propias autoridades.
En ese marco, este jueves, durante la convención del Partido Socialista Brasileño (PSB) en la que confirmó al vicepresidente Geraldo Alckmin como su compañero de fórmula para la reelección, Lula da Silva confirmó el regreso del diplomático, aunque sin fecha de retorno.
Vale precisar que el trasfondo del conflicto tiene raíces más profundas. La tensión entre ambos mandatarios se remonta a 2023, cuando Lula da Silva manifestó abiertamente su preferencia política en la campaña presidencial argentina, con apoyo explícito a Sergio Massa.
Esa intervención consolidó un antagonismo personal que se proyecta sobre las elecciones brasileñas del 4 de octubre, en las que Lula da Silva buscará la reelección frente a Flávio Bolsonaro, el candidato de Milei.





