Mauricio Macri reaparecerá este viernes en la escena política y encabezará, desde la sede nacional del PRO, la primera reunión formal del Consejo partidario, luego de la dura derrota en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El encuentro tendrá como ejes principales alinear a la dirigencia, consolidar la alianza con La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires y definir una estrategia nacional de cara a las próximas elecciones.
Durante la jornada, se enfrentarán dos posturas sobre el rumbo que debe tomar el espacio. Por un lado, hay sectores que promueven mantener los vínculos con la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica en algunos distritos. Por el otro, hay dirigentes que impulsan una integración más profunda con LLA, fuerza que hoy capitaliza el voto antikirchnerista y cuenta con el respaldo explícito del presidente Javier Milei.
En territorio bonaerense, en tanto, el pacto con los libertarios avanza con pasos firmes. El entendimiento entre ambos espacios contempla la conformación de un frente electoral común para enfrentar al peronismo. En ese sentido, coinciden en la necesidad de unir fuerzas tras la ratificación de la condena a Cristina Kirchner y ante el posible impacto que esa resolución judicial pueda generar en el electorado.
Como parte de esa negociación, la próxima semana se concretará una reunión clave. El trío bonaerense integrado por Cristian Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro volverá a encontrarse con el armador libertario Sebastián Pareja para avanzar en los detalles de la alianza. Si bien Mauricio Macri sigue de cerca las conversaciones, hasta el momento evita involucrarse de manera directa.
Sin embargo, la posibilidad de un frente común enfrenta algunas trabas. Desde LLA rechazan la idea de diluir su identidad política y se resisten a ceder símbolos, colores y el nombre del partido, a pesar de que carecen de figuras competitivas en todas las secciones electorales. Esta postura, de avanzar sin concesiones, podría relegar al PRO a un rol secundario en la provincia de Buenos Aires y dejarlo sin representación clara en las boletas.

Mientras tanto, el “partido amarillo“ transita una crisis interna que se profundiza en distintos frentes. En primer lugar, persisten las tensiones por la derrota en CABA y por la decisión de adelantar el calendario electoral sin contar con un candidato competitivo. En segundo lugar, las intervenciones partidarias en cinco provincias desataron una rebelión interna, con cuestionamientos directos a la conducción nacional.
Un referente provincial que prepara su exposición para la reunión del Consejo fue categórico al describir el panorama: “Mauricio está entre asimilar el shock del error que se mandaron en CABA y su ego. Lo que pasó fue groserísimo: adelantar la elección con baja valoración de la gestión, sin tener candidato, y demostrar que tenemos 15 puntos en nuestro bastión. ¿Por qué mostrar los votos si no tenés nada que mostrar?”.
En simultáneo, el conflicto interno en Córdoba se agrava. La intervención dispuesta por Mauricio Macri provocó un fuerte rechazo dentro del partido a nivel provincial y como expresión de ese malestar, la diputada nacional Laura Rodríguez Machado confirmó que no asistirá a la próxima convención nacional.
“El PRO en Córdoba está intervenido desde diciembre. Nunca aclararon qué desórdenes administrativos había. Primero estuvo designada Laura Alonso, que nunca vino. La cambiaron, pero siguen sin normalizar”, denunció.

Por su parte, Oscar Agost Carreño, presidente de la Junta Ejecutiva del PRO Córdoba, presentó un recurso judicial para declarar la nulidad de la intervención. La denuncia señala que se trató de una sanción política encubierta, en represalia por haber votado en disidencia con el bloque nacional en el Congreso.
El planteo judicial también sostiene que se violó el derecho de los afiliados a organizarse y que la intervención tuvo como objetivo “impedir el proceso electoral en Córdoba y controlar desde Buenos Aires el cierre de alianzas y candidaturas”.
No obstante, el caso de Córdoba no es una excepción. Actualmente, el PRO mantiene intervenciones en Corrientes, Salta, Tucumán y Tierra del Fuego. En todos esos distritos, las decisiones generaron tensiones con las bases y los dirigentes locales, lo que profundiza la fractura interna en el partido fundado por Macri.
El PRO pone en revisión su rumbo político y económico
El encuentro nacional del PRO comenzará alrededor de las 10 de la mañana y cerrará con la difusión de un documento conjunto. Aunque su contenido aún se encuentra en debate, algunas fuentes anticiparon que podría incluir una defensa institucional del fallo judicial que confirmó la condena a Cristina Kirchner.

El borrador también contemplaría un llamado a los presidentes partidarios de cada distrito para que “defiendan la identidad del PRO”, en un contexto atravesado por alianzas y acuerdos con otras fuerzas políticas.
Sin embargo, dentro del partido reconocen que se trata de un planteo más simbólico que realista. “Es una postura teórica que no se condice con la realidad que vive el partido”, admitió uno de los dirigentes que participará de la reunión.
Asimismo, durante la jornada en la sede de la calle Balcarce, cada distrito presentará un informe con su situación local. Además, el economista Hernán Lacunza expondrá un análisis técnico sobre la coyuntura económica.
El exministro de Economía volverá a compartir su diagnóstico, que ya generó fuertes cruces con el presidente Javier Milei y con el titular del Palacio de Hacienda, Luis “Toto” Caputo. “El tipo de cambio inducido a $1.000 mantiene la inflación baja, pero genera desbalance externo. Y sostenerlo requiere tasas tan altas que frenan la inversión y el consumo”, advirtió Lacunza en una publicación reciente.





