Este lunes a primera hora, el presidente Javier Milei firmó los decretos 450 y 451/2025, que disuelven los organismos que regulaban por separado el gas y la luz, y crean un nuevo ente unificado. De esta manera, el Gobierno nacional marcó un fuerte giro en el esquema energético argentino, al suprimir el ENARGAS y el ENRE, al reemplazarlos por un único organismo: el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad.
Es preciso mencionar que, la decisión fue tomada en el marco de las facultades conferidas por la Ley 27.742, y busca reformar profundamente el sistema energético nacional. Es que, desde el Gobierno aseguraron que los cambios apuntan a “fortalecer la competencia, liberalizar los contratos entre privados, asegurar inversiones y permitir a los usuarios elegir libremente su proveedor”, lo que implicaría también una nueva lógica en la fijación de tarifas de luz y gas.
Según detallan los decretos que llevan la firma de Milei, el nuevo ente regulador será autárquico, con independencia funcional y presupuestaria, y estará encargado de supervisar el cumplimiento de las normas del sector, sancionar a quienes incumplan, proponer al Ejecutivo políticas regulatorias, aprobar presupuestos y asesorar técnicamente.
De esta manera, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad funcionará con un directorio compuesto por cinco miembros designados por el propio Gobierno nacional de Milei con aval parlamentario no vinculante, es decir que, el Congreso podrá respaldar la decisión, pero no tiene fuerza legal para imponer su cumplimiento.
En tanto, la Secretaría de Energía será la encargada de coordinar el traspaso desde los entes disueltos hacia el nuevo organismo. Para esto, el Presidente estableció un plazo de 180 días durante los cuales deberá garantizarse la continuidad del servicio, la reubicación del personal y la transferencia del patrimonio.

Además, los decretos modifican las leyes 15.336 y 24.065 que regulaban el funcionamiento del sistema eléctrico, y avanzan hacia una mayor desregulación. Entre otros puntos, se establece que las distribuidoras estarán obligadas a comprar la energía en el mercado a término y deberán publicar sus tarifas conforme a los costos reales del servicio.
La movida se enmarca en el plan general de desregulación del Estado impulsado por Milei, que ya tuvo otras expresiones en sectores como transporte, medios públicos y cultura. En este caso, los cambios generan preocupación por el impacto que podrían tener sobre los usuarios, especialmente en un contexto de suba de tarifas y ajuste fiscal.
Cabe señalar que, la creación de un nuevo ente que regula ambos servicios energéticos se da justo cuando el país atraviesa momentos críticos en la prestación de servicios, tal como ocurrió la semana pasada con la suspensión del suministro de Gas Natural Comprimido (GNC) en distintas zonas del país, incluida la ciudad de Mar del Plata, debido a la falta de infraestructura para garantizar la demanda durante la ola polar.
Crisis energética en el segundo invierno de la era Milei
La eliminación del ENARGAS y el ENRE se conoció pocos días después de que miles de usuarios en todo el país sufrieran restricciones en el suministro de GNC. La empresa Camuzzi, principal distribuidora en la región centro y sur del país, confirmó que más de mil usuarios en Mar del Plata estuvieron sin servicio por varias horas, aunque también hubo faltante en cientos de localidades de otras provincias.

Es que, la falta de planificación y de inversiones en infraestructura energética quedó en evidencia durante el episodio de la semana pasada, que obligó al Gobierno de Milei a cortar el suministro de GNC en estaciones de servicio para priorizar hogares, hospitales y escuelas, ya que las bajas temperaturas extremas tensaron el sistema al límite y pusieron sobre la mesa la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta del Estado.
En ese momento, varios intendentes y gobernadores criticaron la paralización de obras públicas clave como la planta compresora de Las Armas, cuya construcción había sido avanzada por el Gobierno de Alberto Fernández, pero fue frenada por la administración Milei. Esa planta, era imprescindible para ampliar el flujo del Gasoducto de la Costa y evitar, justamente, este tipo de crisis en invierno.
Ahora, con la creación de un único ente regulador, el Gobierno promete “mayor eficiencia y transparencia”, a pesar de que expertos advierten que el verdadero problema no es institucional sino presupuestario. Sin fondos para obras, sostienen, ni el mejor organismo podrá garantizar un servicio de calidad.





