La interna entre los sectores alineados con la expresidenta Cristina Kirchner y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a sumar un nuevo capítulo de tensión luego de las polémicas declaraciones de la legisladora de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Berenice Iañez, que generaron un nuevo malestar dentro del Partido Justicialista y reavivaron los reclamos de dirigentes para preservar la unidad opositora frente al gobierno de Javier Milei.
El detonante fueron las expresiones de Iañez, dirigente cercana al ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense e integrante del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), Andrés Larroque, quien durante un acto afirmó que “Cristina está jodiendo bastante las pelotas” y que “quiere ordenar desde un balcón”. En el cristinismo interpretaron esas palabras como una falta de respeto tanto política como personal hacia la exmandataria.
De esta manera, el nuevo conflicto profundizó el cansancio que distintos sectores del peronismo manifiestan hace tiempo por una disputa interna que lleva meses sin resolverse. “Lo que está pasando es increíble. Si nos llega a ganar Milei de nuevo, hay que cagar a palos a todos”, expresó un intendente del Conurbano bonaerense con larga trayectoria en el PJ, que reflejó el hartazgo que existe en diversos espacios del PJ.
En ese marco, dirigentes cercanos al gobernador insistieron en la necesidad de bajar la confrontación. “Tenemos que ser más vivos. Dejar de decir cosas que generen conflictos y discutir cómo nos vamos a ordenar para el año que viene”, sostuvo un diputado provincial alineado con Kicillof. No obstante, desde el entorno bonaerense también señalaron que “los pibes de La Cámpora están sobrevictimizando a Cristina. No es la única presa de la historia del peronismo”.
En este contexto de extrema confrontación entre las distintas facciones que hoy integran el justicialismo, el MDF ratificó el faltazo de Kicillof al banderazo que realizará el cristinismo este sábado en Parque Lezama para reclamar la libertad de la expresidenta a un año de la condena, aunque sí estará presente la dirigencia cercana al gobernador bonaerense, que además convocará a su militancia a participar del evento que encabezará Máximo Kirchner.

Es preciso mencionar que, hasta que se conocieron las polémicas declaraciones de Iañez, existía en el peronismo una expectativa por la eventual participación de Kicillof en el banderazo. Sin embargo, en medio del ese pico de tensión política, el gobernador definió no estar presente. Es que, en el camporismo se habla de malestar “fuerte” por las declaraciones de la legisladora porteña, que no fueron comentadas ni recogidas por ningún dirigente del MDF.
En medio del revuelo que generaron las palabras de la porteña, desde el Frente Renovador también surgieron mensajes en favor de la conciliación. La ex titular de AySA y actual senadora bonaerense, Malena Galmarini, afirmó que “la unidad del campo nacional y popular es lo único que nos sacará de esta pesadilla. La unidad es la mayor esperanza de las y los argentinos que sufren. Unidad en la diversidad, trabajar sobre las coincidencias y respeto por las diferencias”.
En la misma línea, el diputado nacional Sebastián Galmarini advirtió que “es un grave error no comprender la importancia de la unidad del peronismo para ganarle a Milei en 2027”, y consideró que las recientes declaraciones “parecen direccionadas a ayudar al desgobierno que destruye día a día a los argentinos”.
En tanto, la polémica también impactó sobre las conversaciones que venían desarrollándose para acercar posiciones entre Kicillof y el diputado nacional Máximo Kirchner, que en las últimas semanas habían surgido señales favorables para un eventual encuentro entre ambos dirigentes, aunque las negociaciones quedaron estancadas tras la difusión del video de Iañez.

Según trascendió, Máximo Kirchner considera que el gobernador debe dar el primer paso para recomponer el vínculo, mientras que Kicillof se muestra dispuesto a discutir cuestiones puntuales como las reelecciones indefinidas de intendentes, el desdoblamiento electoral y el futuro de las PASO. Sin embargo, pese a la voluntad de diálogo que algunos sectores reconocen, las diferencias personales y políticas aun condicionan cualquier acercamiento.





