El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, reforzó su alianza política y sindical con la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la Confederación General del Trabajo (CGT), con el objetivo de articular una estrategia común para frenar en el Congreso la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei.
Es preciso mencionar que, tanto el Gobierno de Kicillof como las dos centrales obreras consideran que la reforma laboral enviada por la administración libertaria es “regresiva y perjudicial para el empleo, los derechos laborales y el entramado productivo“, y se enmarca en un contexto de creciente conflictividad social y deterioro de los ingresos de los trabajadores.
El encuentro entre el Gobernador y las centrales se materializó, tras la masiva marcha del 18 de diciembre en Plaza de Mayo, cuando Kicillof recibió en La Plata a las conducciones nacionales de la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores.
Del encuentro participaron los secretarios generales Hugo “Cachorro” Godoy y Hugo Yasky, junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, además de referentes sindicales de peso como Roberto Baradel, de SUTEBA, Daniel Catalano, de ATE Capital, y Pablo Maciel, de CICOP, que describieron un escenario marcado por sueldos deteriorados, precarización laboral creciente y un salario mínimo que se ubica entre los más bajos de América Latina.
En la mesa de diálogo hubo una lectura compartida y contundente respecto de la reforma laboral que impulsa la Casa Rosada, a la que definieron no como una modernización técnica del régimen, sino como una ofensiva política destinada a debilitar la organización colectiva de los trabajadores, alterar el funcionamiento de las paritarias y trasladar riesgos económicos desde el Estado y las empresas hacia los asalariados.

Desde la perspectiva de Kicillof, la reforma laboral también representa una amenaza directa para el entramado productivo de la provincia de Buenos Aires, en particular para las pequeñas y medianas empresas industriales que concentran la mayor parte del empleo privado, ya que la flexibilización de derechos no garantizaría mayor contratación en un escenario de mercado interno deprimido y crédito restringido.
La reunión con las CTA se inscribió en una serie de gestos políticos más amplios impulsados por Kicillof, que en las últimas semanas mantuvo encuentros con otros gobernadores críticos del proyecto, como Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán, Gustavo Melella y Ricardo Quintela, y también dialogó con empresarios pymes, a quienes convocó a asumir un rol activo en defensa de la producción y el trabajo.
En ese marco, las centrales sindicales coincidieron en la necesidad de desplegar una estrategia dual que combine la intervención institucional en el Congreso, en busca de sumar el respaldo de gobernadores y legisladores provinciales, con la continuidad de la movilización social.
Santilli recorre las provincias en busca de respaldo a la reforma laboral
En su traje de ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli se dedicará durante el verano a realizar una serie de viajes a distintas provincias del interior del país con el objetivo de reunirse con gobernadores para así conseguir los votos necesarios para aprobar la reforma laboral que Milei envió al Congreso.

Tras lo que fue la victoria legislativa con la sanción del Presupuesto 2026, Santilli pasará los primeros días del año organizando su agenda en función de encuentros con mandatarios provinciales. Según trascendió, el primero que podría recibirlo sería el gobernador de San Luis, Claudio Poggi.
Es que, la aprobación del Presupuesto tuvo su origen en el diálogo que inició Santilli una vez que fue designado como Ministro del Interior. De hecho, la negociación se destrabó una vez que se produjo el reparto de $66.500 millones en conceptos de Aportes al Tesoro Nacional (ATN), que fueron entregados durante noviembre.
De esta manera, el principal objetivo de esta gira con mandatarios provinciales será acercar posiciones dado que, pese a la aprobación del Presupuesto, algunos gobernadores tienen ciertos reparos con la reforma laboral. Principalmente, las resistencias recaen en los capítulos de Impuesto a las Ganancias y Reducción de la Carga Tributaria que podrían perjudicar la recaudación de sus jurisdicciones en materia de coparticipación.





