Este jueves, las comisiones de Educación y de Legislación General del Senado bonaerense realizaron un plenario conjunto en el que resolvieron unificar los proyectos de Ley Ema impulsados por la legisladoras de Fuerza Patria, Laura Clark y Mayra Mendoza, con el objetivo de avanzar con un texto común para abordar y prevenir la violencia digital de género en los entornos educativos.
Durante el encuentro, Clark destacó que el proyecto de Mayra Mendoza ya tiene media sanción de la Cámara baja, mientras que la iniciativa que tuvo su génesis en la Cámara alta había obtenido dictamen unánime en la comisión de Educación y luego había pasado a Legislación General. En ese marco, la senadora explicó que el acuerdo alcanzado fue elaborar un dictamen que conjugue ambas propuestas, con la misión de que sea tratado la semana que viene y que vuelva a Diputados para recibir sanción definitiva.
“Lo que acordamos con la familia de Ema, la autora del proyecto y su equipo es hacer un dictamen que unifique las dos propuestas que tienen diferentes aristas, pero que finalmente buscan lo mismo. Nosotros queremos que la Ley Ema trascienda en la provincia de Buenos Aires y que se apruebe lo más completo posible, que abarque todos los aspectos a los que nos abocamos”, expuso Clark ante el plenario conjunto de las comisiones.
En ese sentido, la senadora bonaerense del peronismo recordó que el proyecto de Ley Ema fue producto de la inquietud de Laura Sánchez, mamá de Ema Bondaruk, la adolescente de 15 años oriunda de Longchamps que se convirtió en un símbolo de la lucha contra el ciberacoso y la violencia de género digital luego de quitarse la vida 24 horas después de que un compañero de su escuela difundiera un video íntimo suyo sin su consentimiento.
“Laura nos trajo como propuesta la Ley Ema, para darle sentido a su trayectoria sobre transformar el dolor en militancia y en ofrecerle algo a la ciudadanía. En este caso, a los más jóvenes y a nuestras adolescentes, a quienes les debemos la prevención y el abordaje contra la violencia de género digital, para que puedan tener una juventud sana, libre de coacciones y que puedan transitar y habitar los entornos digirales con el mismo derecho que sus pares varones”, enfatizó Clark.

El avance de la Ley Ema en el Senado bonaerense se vincula con el acuerdo alcanzado días atrás entre el peronismo y los bloques opositores de ambas Cámaras para acelerar el tratamiento de los proyectos que ya cuentan con media sanción. El entendimiento surgió de una reunión organizada por el titular del bloque peronista de la Cámara alta, Sergio Berni, en la que se definió evitar que las iniciativas que ya fueron aprobadas en uno de los dos recintos queden demoradas en la Cámara revisora.
Con la unificación de ambas iniciativas y las modificaciones incorporadas al texto que llegará al recinto del Senado, la Ley Ema presentada por Mayra Mendoza tendrá que volver a Diputados, ya que la Cámara alta tratará un texto diferente al que ya obtuvo su aval. En caso de que la iniciativa sea aprobado en la sesión del próximo martes, Diputados tendrá el pie para darle sanción definitiva.
De esta manera, la nueva iniciativa toma del proyecto presentado por Mayra Mendoza el enfoque de garantizar una convivencia digital segura, la incorporación de la ciudadanía digital a la Ley de Educación bonaerense, la capacitación y actualización de protocolos. Del proyecto de Clark, se incorpora la creación del Programa Provincial de Prevención y Abordaje Integral de la Violencia Digital en Ámbitos Educativos, denominado Programa EMA, que establece el marco para desarrollar estas políticas de prevención y abordaje en el sistema educativo provincial.
Así, la nueva Ley Ema, que será tratada por el Senado bonaerense en la cuarta sesión del año, establece como objetivo garantizar a los estudiantes una convivencia digital segura a partir de políticas y herramientas destinadas a prevenir, detectar y abordar de manera integral las distintas formas de violencia que pueden producirse mediante las tecnologías. En ese marco, el texto define como violencia digital a las conductas que, mediante el uso de tecnologías, puedan provocar daños físicos, psicológicos, económicos, patrimoniales, sexuales o morales contra niños, niñas y adolescentes.

Entre las situaciones contempladas por la nueva Ley Ema aparece la obtención, reproducción o difusión sin consentimiento de material íntimo, incluido aquel producido o editado mediante Inteligencia Artificial, además del acoso, las amenazas, la extorsión, el control o espionaje de la actividad virtual, los accesos no autorizados a dispositivos o cuentas y la difusión no consentida de datos personales. El proyecto también incorpora los discursos de odio misóginos y otras formas de violencia que puedan afectar la libertad, la integridad sexual y los derechos de niños, niñas y adolescentes en los entornos digitales.
A su vez, la nueva Ley Ema busca sumar a la Ley Provincial de Educación contenidos vinculados con la ciudadanía digital y establece que deberán trabajarse de manera transversal y progresiva cuestiones como el consentimiento, la privacidad, los derechos digitales, el uso responsable y crítico de las tecnologías y la prevención de las violencias en entornos virtuales, e incluye los desafíos vinculados con la inteligencia artificial y las tecnologías que puedan desarrollarse en el futuro.
Otro de los ejes centrales de la iniciativa que unificó los proyectos de Ley Ema que habían sido presentados por Mayra Mendoza y Clark es la capacitación del personal del sistema educativo, que deberá ser obligatoria y continua para docentes, no docentes, equipos de orientación escolar y directivos, con herramientas destinadas a detectar tempranamente situaciones de violencia digital e intervenir frente a ellas.
Por último, la Ley Ema prevé la realización de campañas y talleres de concientización para estudiantes, docentes, familias y personal no docente sobre ciudadanía digital, privacidad, protección de datos personales, ciberacoso, grooming, difusión no consentida de imágenes, inteligencia artificial y violencia en entornos digitales, y propone que el alumnado y sus familias participen activamente en la construcción de una convivencia libre de violencias digitales, con un rol específico para los centros de estudiantes y referentes juveniles.




