Tras la reunión de Labor Parlamentario, que se extendió por más de dos horas, el oficialismo logró patear la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la eventual moción de censura, para la próxima semana.
Según detallaron desde el entorno de la vicepresidenta, Victoria Villarruel, el Senado resolvió postergar la sesión prevista para este jueves, por lo que la interpelación al jefe de Gabinete se votaría el próximo 25 de junio.
Es que, hace más de una semana, la oposición tenía decidido ir al recinto este jueves para avanzar en una batería de proyectos que metían presión al jefe de Gabinete. Sin embargo, a raíz de la declaración jurada y la explicación mediática del platense, los titulares de bloque postergaron la cita.
Sin embargo, la situación para Adorni no cambia casi nada. Todo indica que el próximo 25 de junio, tiene altas chances de aprobarse el proyecto del peronismo para que el platense brinde explicaciones en el recinto de la Cámara baja la semana siguiente, fecha en el que también brindará su informe de gestión.

Así, el próximo 2 de julio estará marcado por una doble sesión de alto voltaje político. Primero, tendrá lugar la interpelación a Adorni, para después tener lugar la sesión informativa, donde el funcionario deberá presentar el informe de gestión del Ejecutivo nacional ante la Cámara alta.
Cabe destacar que, durante las sesiones informativas, el jefe de Gabinete tiene la obligación por ley de responder las preguntas que los legisladores nacionales pueden enviarle desde este miércoles 24 de junio, por lo que todo indicaría que las mismas girarán en torno a su situación patrimonial.
Vale precisar que, la interpelación de un jefe de Gabinete y la moción de censura precisarán en el recinto una mayoría absoluta del cuerpo parlamentario. Es decir, 37 voluntades. A esta altura queda más que claro que el número parece estar, luego de que el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR) adelantarán su eventual acompañamiento.
De esta manera, Adorni asistirá al recinto del Senado donde deberá enfrentar un complejo ida y vuelta con la oposición. En caso de que sus respuestas no le sean suficientes a los legisladores nacionales, avanzará la moción de censura que puede culminar con su destitución.
En rigor, la moción de censura es un mecanismo previsto por la Constitución Nacional que permite al Congreso expresar formalmente su desaprobación hacia la gestión del jefe de Gabinete de Ministros. Para su tratamiento, debe ser aprobada por la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las cámaras del Congreso.
Si la moción prospera, el jefe de Gabinete queda obligado a renunciar a su cargo. Se trata de una herramienta de control parlamentario incorporada en la reforma constitucional de 1994 para fortalecer la supervisión del Poder Legislativo sobre el Poder Ejecutivo.
Por su parte, la jefa de la bancada libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, intentará aprovechar esta ventana para ver si consigue, de cara al jueves 25, cerrar el demorado proyecto sobre propiedad privada que desea el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Los aliados ya le desplumaron la iniciativa y reclaman más cambios.





