Esta semana, el Senado bonaerense sancionó la ley que declara de utilidad pública y sujeta a expropiación la planta, las maquinarias y todos los insumos que actualmente gestiona la Cooperativa de Trabajo Madygraf, en el Parque Industrial de la localidad bonaerense de Garín, ubicada en el partido de Escobar.
En diálogo con este medio, Marcelo “el Pollo” Ortega, uno de los referentes históricos de la cooperativa y miembro de su actual directiva, celebró la expropiación y calificó el logro como “un paso fundamental” para todos los trabajadores: “El martes obtuvimos la media sanción que faltaba, esta vez es por cinco años, que es un periodo realmente importante porque nos da tiempo para pelear por la expropiación definitiva”.
Durante la conversación, Ortega recordó que Madygraf nació tras el vaciamiento de Donnelley, cuando la empresa dejó de operar de un día para el otro y despidió a 400 personas. “A las dos horas que se había ido la empresa del país, ya estábamos produciendo con el mismo trabajo que quedó pendiente. Queríamos demostrarle a nuestros clientes que podíamos seguir produciendo aunque no estén los empresarios”, explicó.
El Pollo, como lo conocen sus compañeros dentro de la planta, también se refirió a la importancia de que la gráfica pueda contar con respaldo legal para poder realizar contratos, acceder a financiamiento y pelear por una participación más equitativa en las licitaciones públicas. “El Estado consume el 70% del papel impreso en la Argentina, pero los grandes monopolios como el Grupo Clarín se llevan casi todo. Nosotros tenemos capacidad para hacer manuales, cuadernos, libros. Queremos trabajar al servicio del pueblo”, explicó.
En ese sentido, Ortega destacó la transformación de la fábrica para diversificar su producción y mejorar su impacto ambiental: “Reconstruimos una planta de afluentes, pusimos paneles solares y trajimos una máquina de China con la que hacemos bolsas de papel biodegradable. Redujimos el consumo energético en un 66%, porque a diferencia de los grandes empresarios, a nosotros sí nos importa cómo producimos porque vivimos en los mismos barrios”.

Cabe señalar que, la cooperativa Madygraf también desarrolló un fuerte vínculo con la comunidad de Garín, por lo que desde que se reconvirtió, la directiva donó cuadernos a escuelas, sanitizantes a hospitales en pandemia, y abrieron sus puertas a festivales culturales, actividades deportivas, asambleas de trabajadores y encuentros feministas. “No es sólo una fábrica, es un espacio de organización y de lucha”, enfatizó Ortega durante el diálogo con Diputados Bonaerenses.
“Esto no es un logro personal, es un triunfo colectivo. Siempre dijimos que la salida era entre todos, y tratamos de que eso no sea sólo un eslogan, sino una realidad concreta. Vamos a seguir luchando para que la fábrica quede definitivamente en manos de quienes la pusimos de pie”, finalizó el Pollo.
Por su parte, Jorge Medina, otro histórico integrante de la cooperativa conocido como “el Loco”, celebró la sanción de la expropiación como una victoria fruto de años de lucha por parte de los trabajadores. “Fue una pelea de mucho tiempo, que implicó movilizarnos muchas veces. Repartimos cientos de miles de cuadernos en escuelas públicas como parte de la campaña, e incluso reconvertimos la fábrica en pandemia para fabricar sanitizantes, barbijos y mascarillas. Esto es un alivio enorme”, aseguró.
En sus declaraciones a este medio, Medina remarcó que la aprobación de la ley llega en un contexto económico y político adverso, y enfatizó que la pelea por la expropiación de Madygrad “no termina con la sanción del proyecto de Cano“, sino que sus trabajadores van a continuar en diálogo con los legisladores para lograr el expolio definitivo.

“Ahora esta ley aprobada en el Senado bonaerense nos da mayor estabilidad legal y comercial. Para los clientes no es lo mismo tratar con una cooperativa que tiene respaldo legal. Nos permite buscar más trabajo y nuevos compradores, hacer contratos, que antes no podíamos hacer, y generar nuevas inversiones dentro de la gráfica”, ratificó Medina.
En ese contexto, el Loco recordó a otras gestiones obreras como Zanon, Cerámica Neuquén y Stefani, que actualmente enfrentan cortes de energía. “Nos llegan muchos saludos y felicitaciones de otras cooperativas, nos dicen que en este contexto necesitan una buena noticia, que les da fuerzas para continuar. Creo que este logro es también para ellos, porque demuestra que se puede, y que hay que seguir dando la pelea en las calles”, concluyó.
El proyecto que garantiza la continuidad de Madygraf
Es preciso mencionar que, Madygraf es una gráfica recuperada por sus trabajadores tras el cierre de la multinacional Donnelley en 2014, que desde ese entonces funciona como una cooperativa. El proyecto para su expropiación fue presentado por la diputada del Frente de Izquierda y de los Trabajadores – Unidad (FIT-U), Laura Cano, y esta semana logró el visto bueno del Senado bonaerense con su sanción definitiva.
El proyecto impulsado por la diputada bonaerense declara de utilidad pública y sujeto a expropiación el inmueble, las maquinarias, herramientas e insumos de la planta ubicada en Garín, donde funciona la Cooperativa de Trabajo Madygraf Limitada. La ley, que ya había recibido media sanción en la Cámara baja en agosto del año pasado, fue finalmente convertida en ley este martes por el Senado bonaerense.

Según lo establece el articulado, el predio expropiado será adjudicado en propiedad y a título oneroso a la cooperativa, que deberá destinarlo exclusivamente a la continuidad de su actividad productiva y solidaria. En caso de incumplimiento, la norma prevé la revocación del dominio a favor del Estado provincial. Además, el texto faculta al Ejecutivo bonaerense a establecer la autoridad de aplicación y disponer de los fondos necesarios para su ejecución.
El proyecto también habilita al Poder Ejecutivo a compensar deudas fiscales de los anteriores titulares con el valor de expropiación, y exceptúa la aplicación del artículo 47 de la Ley General de Expropiaciones, fijando en cinco años el plazo para considerar abandonada la acción. Los recursos económicos necesarios serán financiados a través del Fondo de Recuperación de Fábricas de la provincia de Buenos Aires.
Entre los fundamentos, Cano destacó la capacidad de autogestión de la cooperativa, que desde 2014 sostuvo la producción gráfica con más de 130 asociados, reconvirtiéndose incluso durante la pandemia y generando nuevas líneas sustentables como la impresión de bolsas de papel. “Es una unidad productiva con valor económico, social y ambiental, que merece todo el respaldo del Estado para seguir creciendo”, argumentó la legisladora.





