Luego de que el presidente de la Nación, Javier Milei, reafirmara el reclamo sobre la soberanía de las Islas Malvinas a través de una cadena nacional en la que anunció medidas contra las empresas que participen de la explotación de recursos naturales en la zona atlántica, el gobierno del Reino Unido salió al cruce.
En ese sentido, un portavoz del Primer Ministro británico, Andy Burnham, sostuvo que las fuerzas armadas del Reino Unido “están en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana” para proteger los intereses de la nación insular.
Pese a la advertencia militarista, el funcionario intentó quitar el foco por la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes al remarcar: “En términos generales, mantenemos una relación diplomática con la Argentina y, desde nuestra perspectiva, queremos seguir fortaleciéndola”.
Las declaraciones del portavoz se suman a las expresadas por el ministro de Defensa del Reino Unido, Wes Streeting, quien indicó que las Islas Malvinas “son británicas” porque los habitantes del territorio, los Kelpers, “eligieron que así sea”. Desde el gobierno inglés sostienen a autodeterminación de los residentes como principio fundamental para controlar las islas, un punto que la Cancillería argentina no admite como válido para discutir la soberanía.
“La especificidad de la Cuestión Malvinas reside en que el Reino Unido ocupó las Malvinas por la fuerza en 1833, expulsó a su población originaria y no permitió su retorno. Queda descartada entonces la posibilidad de aplicación del principio de autodeterminación, pues su ejercicio por parte de los habitantes de las islas, causaría el ‘quebrantamiento de la unidad nacional y la integridad territorial’ de la Argentina”, sostienen desde Cancillería.

En 1965, la Organización de las Naciones Unidas aprobó una resolución mediante la cual la comunidad internacional reconoció que el conflicto argentino-británico por la soberanía de las Islas Malvinas era una cuestión colonial, e instó a los gobiernos de ambos Estados a realizar negociaciones para encontrar una solución pacífica
En el mensaje por cadena nacional, Milei anunció nuevas medidas contra las empresas que participen de la explotación de recursos naturales sin autorización nacional, con especial atención sobre los proyectos hidrocarburíferos que avanzan en el Atlántico Sur.
Es preciso mencionar que, la política va directamente en contra del proyecto petrolero Sea Lion, que busca convertirse en el primero en producir crudo en las aguas que rodean las Islas Malvinas, a 450 metros de profundidad en el Atlántico Sur. Es impulsado por dos compañías: la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.
“Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen en nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora”, expresó el Jefe de Estado en la cadena nacional del pasado jueves.
Asimismo, el anuncio contempló un refuerzo de recursos para el Ministerio de Defensa, que conduce Carlos Presti, la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego y el envío al Congreso de un proyecto para crear un Consejo de Seguridad Nacional.





