jueves, diciembre 8, 2022

Atentado a Cristina Kirchner: investigan si hubo una tercera arma

La jueza federal María Eugenia Capuchetti intenta determinar si el grupo que planeó el atentado a Cristina Kirchner tenía una tercera arma.

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El juzgado federal N°5, a cargo de la jueza María Eugenia Capuchetti, intenta determinar si la denominada “banda de los copitos”, acusada de planear y ejecutar el atentado a Cristina Kirchner del 1 de septiembre pasado, contaba con una tercera arma.  

La punta del ovillo surgió de imágenes halladas en el teléfono de Brenda Uliarte, que dan cuenta de una pistola Smith & Wesson, de la cual la detenida por el intento de magnicidio se jactaba de “tener un fierro”. Una incógnita la “banda de los copitos” tenía pensado usar el arma el mismo día en que Sabag Montiel le apuntó en la cabeza a la Vicepresidenta.

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El episodio despierta zozobra dado que se trata de un pistola cara, que puede llegar a costar unos 3 mil dólares, lo que profundiza los interrogantes sobre si detrás de estas personas acusadas de llevar adelante el atentado a Cristina Kirchner había alguien que tenía familiaridad con armas y municiones.

La Bersa calibre .32 que llevaba Sabag Montiel tenía cinco balas pero ninguna había ingresado en la recámara, aunque los peritajes mostraron que estaba apta para el disparo. Es posible que el detenido no haya movido la corredera o no lo haya hecho correctamente.

Che, pero que onda que falló el tiro? No practicó antes o le falló la adrenalina del momento?“, le preguntaba Agustina Díaz, otra de las detenidas, procesada como partícipe secundaria, a su amiga Brenda Uliarte, la mañana posterior al intento de magnicidio.

A Díaz y a otros, Uliarte les había mandado fotos suyas exhibiendo un arma, en medio de una obseción repetida de matar a Cristina Kirchner. En tanto, en el celular de Sabag Montiel también había fotos de Uliarte con una pistola calzada en la cintura, pese a que no está claro de cuántas armas se trata.

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En las imágenes del 1 de septiembre, tras la detención de Sabag Montiel, se la ve a Uliarte con una bolsa blanca que apareció en la casa de una expareja suya, donde fue aquella noche. Una de las sospechas es que allí llevara un arma por lo que esa bolsa se mandó a peritar.

Por su parte, Carrizo le dijo a su hermanastra, Andrea, que él había entregado un arma calibre .22 para cometer el magnicidio. Horas más tarde le mostró cierto alivio porque había confirmado que la pistola utilizada y secuestrada no era la de él. “Le di un .22 corto“, le dijo.

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