En las últimas horas, la senadora de La Libertad Avanza (LLA), Analía Balaudo, motorizó un pedido de informes al gobierno de Axel Kicillof para determinar si el nuevo Régimen Académico, implementado por la cartera educativa bonaerense, mejoró el funcionamiento de las escuelas secundarias, redujo la deserción escolar y generó mejores condiciones para la tarea docente.
“El Gobierno de Kicillof tiene la obligación de rendir cuentas. No alcanza con modificar resoluciones o cambiar nombres. Lo importante es saber si los estudiantes aprenden más, si hay menos abandono escolar y si los docentes cuentan con las herramientas necesarias para enseñar. Si los resultados no son los esperados, el Gobierno debe asumir su responsabilidad y corregir el rumbo”, apuntó Balaudo.
En concreto, la iniciativa opositora solicita a la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE), que conduce Flavia Terigi, información sobre el impacto pedagógico de la reciente reforma del Régimen Académico para la Educación Secundaria Obligatoria de gestión estatal y privada, que comenzó a aplicarse de manera progresiva entre 2024 y 2025.
Entre sus principales cambios, el nuevo esquema eliminó la repetición del año completo y estableció la acreditación por materia. A partir de la modificación, los estudiantes pueden avanzar de curso con hasta cuatro asignaturas desaprobadas, que deberán recuperar a través de instancias adicionales de intensificación junto con sus docentes.
Además, el nuevo sistema incorporó tres períodos obligatorios de intensificación de saberes. El primero comprende la segunda quincena de febrero y la segunda de marzo, el segundo abarca la primera quincena de julio y la primera de agosto, mientras que el tercero tiene lugar en el mes de noviembre, con la premisa de que los estudiantes “aprendan en la escuela y no deban estudiar solos en sus casas”.

Sin embargo, la modificación del sistema de promoción hizo coincidir en una misma aula, durante distintos momentos del ciclo lectivo, a estudiantes regulares, jóvenes que intensifican contenidos y alumnos que deben recursar determinadas materias, una dinámica que alteró la organización cotidiana de las escuelas y aumentó la carga de trabajo docente.
En los fundamentos del proyecto, Balaudo advirtió que, si bien el nuevo régimen escolar modificó aspectos centrales del sistema vigente y buscó atender problemáticas estructurales de las secundarias bonaerenses, resulta indispensable conocer si las medidas mejoraron los aprendizajes, redujeron la deserción y garantizaron trayectorias educativas de calidad.
La senadora libertaria también pidió conocer si los alumnos demostraron un mayor compromiso, dedicaron más tiempo al estudio y accedieron a formatos de enseñanza más creativos. Bajo esa premisa, la iniciativa exige los indicadores de abandono, deserción e inasistencia registrados entre 2022 y 2026, con información desagregada por año escolar, distrito y región educativa.
En la misma línea, Balaudo planteó la necesidad de evaluar el impacto operativo de la reforma y los recursos destinados a las nuevas figuras de acompañamiento pedagógico. Sobre este punto, la dirigente opositora puso el foco en el funcionamiento del Coordinador Institucional de Trayectorias Educativas (CITE) y reclamó conocer si sus resultados justifican el incremento de personal y del gasto público.

El proyecto también indaga sobre el Equipo de Definición de las Trayectorias Educativas (EDTE), que integran docentes de distintas áreas, tanto titulares como ad honorem. Este organismo analiza la situación de los estudiantes que no aprobaron más de cuatro materias y define un plan de acompañamiento, por lo que Balaudo solicitó precisiones sobre su articulación con los profesores y su incidencia en las decisiones dentro del aula.
En tanto, la legisladora de LLA también manifestó su preocupación por la convivencia escolar y por la situación de los docentes, quienes deben desarrollar distintas estrategias dentro de un mismo curso con alumnos que atraviesan trayectorias educativas diferentes.
“Vemos con preocupación la situación de los docentes que requieren multiplicidad de acciones dentro de un mismo aula, donde concurren alumnos con trayectorias muy disímiles, lo que complejiza la labor e impacta directamente sobre la calidad educativa y la internalización de los contenidos”, sostuvo Balaudo.
Cabe destacar que el proyecto se inscribe en un escenario atravesado por el aumento de los episodios de violencia escolar que los docentes bonaerenses denuncian desde hace tiempo, con agresiones entre alumnos, ataques al personal educativo y conflictos que alteran el normal desarrollo de las clases. En ese sentido, la presentación libertaria advierte que la convivencia de trayectorias tan diversas dentro de una misma aula suma nuevas dificultades a una problemática que ya tensiona el trabajo cotidiano en las escuelas.

“La gestión de Kicillof vuelve a anunciar reformas como si fueran soluciones mágicas, pero nunca presenta los resultados. Mientras las escuelas enfrentan problemas de infraestructura, falta de recursos y una preocupante caída en los niveles de aprendizaje, el Gobierno cambia las reglas sin demostrar que eso beneficie realmente a los estudiantes”, concluyó la representante de la Cuarta sección electoral.




