El Gobierno nacional iniciará el próximo 1° de enero la Fase 4 del programa económico libertario, con una estrategia centrada en la compra de divisas y la inyección de pesos en el mercado. El esquema forma parte de los lineamientos que definió el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para sostener el proceso de desinflación y fortalecer las reservas internacionales en 2026.
Los detalles surgen a partir de un documento que elaboró la autoridad monetaria, en el que el organismo financiero delineó los ejes de la nueva etapa del plan que impulsa la gestión de Javier Milei. En ese marco, la Fase 4 del plan que diseñó el ministro de Economía, Luis Caputo, buscará avanzar en una remonetización de la economía, con un control más estricto de los agregados monetarios.
En tanto, desde el Banco Central, que conduce Santiago Bausili, revalidaron la estrategia financiera y ampliaron detalles sobre la nueva etapa que encara la administración libertaria, en su tercer año de mandato. “El monitoreo y control de agregados monetarios será crucial en esta próxima etapa de remonetización”, señaló el alfil de Caputo en el documento oficial.
Además, el organismo anticipó que la oferta monetaria se ajustará al repunte de la demanda de dinero, con prioridad en la acumulación de reservas internacionales. Según precisaron las autoridades financieras, la política monetaria buscará abastecer al mercado a partir de la compra de divisas, para evitar una expansión desordenada de pesos.
Bajo esa premisa, el esquema prevé que el Central compre hasta un 5% diario del volumen operado en el mercado cambiario y reservó la posibilidad de realizar adquisiciones en bloque por fuera de ese límite, en función de las condiciones financieras.

Por otro lado, a partir de enero también comenzarán a regir las nuevas bandas cambiarias que anunció Caputo hace algunas semanas, y que se ajustarán según la inflación con dos meses de rezago. En esta primera actualización, el esquema tomará como referencia el índice de octubre, que fue del 2,3%, de acuerdo con los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El contexto financiero suma un factor de presión adicional, ya que en enero el Tesoro deberá afrontar vencimientos de deuda por unos 4.200 millones de dólares. Frente a ese escenario, la estrategia de acumulación de divisas aparece como un eje central para sostener la estabilidad cambiaria y reforzar el nivel de reservas.
En paralelo, el Banco Central dejó entrever una posible flexibilización del cepo cambiario para empresas, siempre que se consolide el equilibrio en el mercado de cambios y el Tesoro acceda con mayor fluidez a los mercados externos. “Cualquier modificación se llevará a cabo de manera consistente con la estabilidad de precios y con la recuperación del crédito”, indicó Bausilli, al detallar los objetivos de la nueva fase del programa económico.
El Banco Central registró una caída histórica en el uso de efectivo
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó que la Argentina alcanzó en 2025 el nivel más bajo de uso de efectivo de los últimos casi cinco años. El dato surge de los registros oficiales de la autoridad monetaria y refleja un cambio sostenido en los hábitos de pago, con mayor protagonismo de las billeteras virtuales y los medios electrónicos.

Según los datos del Banco Central, a mediados de diciembre de este año, la cantidad de billetes en circulación descendió a 6.752,5 millones de unidades. El volumen representa una caída del 43% respecto del máximo registrado en julio de 2024, cuando circulaban más de 11.800 millones de billetes en la economía.
En paralelo, el uso de cajeros automáticos también mostró una baja significativa a lo largo del año. De acuerdo con los registros oficiales, durante septiembre se contabilizaron 48,4 millones de extracciones, menos de la mitad de las operaciones que se habían alcanzado en picos de años anteriores, lo que consolidó la menor dependencia del dinero en efectivo.
El informe del Banco Central atribuyó esta tendencia a la expansión de los pagos digitales, la interoperabilidad entre billeteras virtuales y el mayor uso de tarjetas. A este proceso se sumó la emisión de billetes de mayor denominación, como los de 10.000 y 20.000 pesos, que redujo la necesidad de efectivo físico y acompañó la transformación en la forma de pago cotidiana.





