La ex ministra de Seguridad y senadora nacional, Patricia Bullrich, salió en las últimas horas a lavarse las manos ante la brutal represión policial que sufrió un camarógrafo de A24, mientras cubría la previa de la sanción en el que el oficialismo pretenderá darle sanción definitiva la Ley de Glaciares en la Cámara alta.
“Ya no estoy a cargo de eso”, se exculpó la ideadora del protocolo antipiquetes, tras dar su versión de los hechos: “El camarógrafo intentó entrar al lugar donde estaban los detenidos de Greenpeace (que realizaron una performance en las escalinatas del Parlamento) y quiso tomar fotografías, al Congreso no se puede entrar”.
Sin embargo, en la rueda de prensa improvisada, un puñado de periodistas recalco que Facundo Tedeschini estaba en la vereda y que no había intentado ingresar, tal y como se ven en las imágenes que circularon esta mañana, a lo que Bullrich no respondió y se limitó a reproducir lo que, según había dicho, el secretario de Seguridad, Martín Ferlauto.
“No he visto las imágenes, pero les cuento objetivamente lo que ha sucedido”, fue la contradictoria respuesta de Bullrich, ante la insistencia de la prensa, luego de haber hablado con su sucesora, Alejandra Monteoliva, y con el jefe de la Policía Federal, Luis Alejandro Rollé.
Acto seguido, Bullrich volvió a lavarse la mano. “Yo no soy más ministra, no estoy más”, sostuvo, tras endilgarle la responsabilidad de lo ocurrido al efectivo de seguridad que tomó por el cuello y redujo al camarógrafo. “Ese policía actuó desmedidamente, ya se abrió un sumario porque el jefe de policía evaluó que fue una conducta reprochable”, cerró.
Vale señalar que, la agresión al camarógrafo de A24 fue condenada por una incontable cantidad de trabajadores de prensa y personalidades de la vida pública. Uno de los cuestionamientos que más resonó fue el de la familia de Pablo Grillo, el fotógrafo que el año pasado estuvo al borde de la muerte tras recibir un disparo de gas lacrimógeno disparado por las fuerzas de seguridad.
“A Pablo lo atacaron por realizar su trabajo y ahora no vamos a callarnos ante la repetición de esta historia”, expresó la familia de Pablo Grillo y remarcaron: “Si un uniformado no es capaz de distinguir a un trabajador de prensa identificado de una amenaza, lo que hay es una decisión operativa de no distinguir”.

El camarógrafo de A24 habló con la prensa, tras la conferencia de Bullrich
El camarógrafo golpeado y detenido mientras realizaba una cobertura periodística fue liberado al mediodía, pero denunció que la golpiza policial que recibió no fue sólo del agente al que tras el escándalo se le abrió un sumario, sino también de parte de otros “cinco o seis policías” que le “pegaban patadas por abajo”.
“Me tiraron, quise caer con el codo para que la cámara no se rompiera, hasta que en un momento me agarraron entre cinco o siete efectivos y ahí me llevaron”, relató Tedeschini, luego de quedar en libertad tras el escándalo y el repudio generalizado de múltiples organismos y personalidades públicas.
Según el camarógrafo de A24, luego de ser empujado y tirado al piso por un agente que le impidió registrar imágenes de los activistas de Greenpeace detenidos horas antes en la explanada del Congreso, fue levantado por otros policías que también lo agredieron.
El relato contrasta con la versión lavada que intentó instalar Bullrich, quien para defender la fuerza de seguridad sostuvo que la detención del camarógrafo ocurrió porque él intentó traspasar el cordón policial y llegar hasta donde estaban los ambientalistas detenidos.
“Fue un episodio muy violento, no estamos acostumbrados a pasar por esto. Cuando le pasa a uno es complicado y feo sufrir estas agresiones, más que nada cuando lo único que estás haciendo es trabajar”, concluyó Tedeschini.





