El secretario de Agricultura de la Nación, Sergio Iraeta, aseguró que la gestión de Javier Milei tiene como objetivo “reconvertir la relación con el campo” y que el sector “vuelva a ser un aliado y no un enemigo”. En paralelo a los cambios impositivos, el Gobierno también avanzó con la intervención del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), convertido por decreto en un ente desconcentrado sin autarquía.
Según Iraeta, la decisión de reducir de forma permanente los Derechos de Exportación (DEX) sobre productos como la soja, el girasol, el trigo, el maíz y la carne vacuna y aviar, forma parte de un “compromiso de responsabilidad fiscal enorme”. El funcionario remarcó que la medida es “potente” y busca dar previsibilidad al sector, en sintonía con las metas macroeconómicas trazadas por el Gobierno.
“La macroeconomía es una cosa, el resto de las actividades es otra, y uno tiene que congeniar ambos aspectos para que no pase algo al tomar una mala decisión”, explicó Iraeta. En ese sentido, defendió que la reducción de alícuotas se hizo “haciendo la cuenta”, sin comprometer el equilibrio fiscal. Las nuevas tasas dejan, por ejemplo, las retenciones del maíz, trigo y cebada en 9,5%, mientras que el girasol pasará a tributar entre 4% y 5,5%.
Ante la consulta sobre si los beneficios podrían haber sido mayores, Iraeta reconoció que “siempre se puede pensar una baja más pronunciada”, pero insistió en que la prioridad fue mantener el orden fiscal. Además, resaltó que el nuevo esquema mejora la competitividad del agro, que desde el Ejecutivo es considerado uno de los motores centrales para el crecimiento económico.
“El INTA tiene que volver a ser lo que fue en su momento”, sostuvo el secretario que quedó a cargo del organismo y agregó: “Queremos ponerlo en valor, en orden, y que esté vinculado a lo que verdaderamente necesita el productor”. El funcionario insistió en que la intención no es desfinanciar el organismo, sino “orientarlo hacia la investigación útil y la vinculación público-privada”.

La modificación institucional generó resistencias en distintos sectores técnicos, pero desde el Ejecutivo aseguran que la medida busca evitar superposiciones de funciones y garantizar resultados más eficaces. El anuncio se suma a otros cambios estructurales en organismos descentralizados promovidos por la gestión Milei.
El acercamiento con el campo es una de las principales apuestas del oficialismo, en busca de generar divisas e incentivar inversiones en medio de un plan de ajuste y recesión. En ese marco, Iraeta remarcó: “Hay un compromiso para que el campo vuelva a ser un aliado y no un enemigo”.
Proyecciones de crecimiento y reacción del campo
Un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que, de mantenerse las medidas como la baja de retenciones y la eliminación de la brecha cambiaria, la producción agropecuaria podría crecer en 13 millones de toneladas hacia 2035. En términos económicos, ese incremento se traduciría en un aporte adicional de u$s28.800 millones para el país.
El estudio, basado en el modelo europeo Agmemod adaptado al mercado argentino, proyecta que la producción total alcanzaría las 172,3 millones de toneladas con un valor estimado de u$s50.100 millones. Esto representa un aumento del 8% respecto del escenario previo a las modificaciones fiscales.
La mejora en los ingresos esperados para el productor, tanto por la reducción de retenciones como por el mayor acceso a un dólar unificado, impactará, según la BCR, en decisiones de inversión, contratación de mano de obra y tecnología. “La proporción de dólar efectivo que recibe el productor está en niveles cercanos a máximos desde 2012”, señala el documento.





