Este jueves vence el plazo para la presentación de alianzas electorales con vistas a las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, una instancia clave que definirá la nueva conformación del Congreso. En ese contexto, La Libertad Avanza (LLA) busca fortalecer su presencia parlamentaria mediante un acuerdo de corte pragmático con el PRO, mientras que el peronismo apuesta a consolidar la unidad en la mayoría de los distritos.
Lejos de mostrar uniformidad, el cierre de alianzas expuso una variedad de fórmulas según la provincia. Las principales fuerzas nacionales —LLA, PRO y el peronismo— tejieron acuerdos dispares, moldeados por afinidades o tensiones locales. En paralelo, la mirada ya está puesta en el 17 de agosto, fecha límite para la presentación de listas de candidatos.
En primera instancia, la estrategia libertaria logró imponerse al PRO tanto en la provincia de Buenos Aires como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), tradicional bastión “amarillo”. En ambas jurisdicciones, el partido conducido por Karina Milei absorbió el sello fundado por Mauricio Macri, que terminó por ceder nombre e identidad política.
El acuerdo en la provincia de Buenos Aires fue articulado entre Sebastián Pareja y Cristian Ritondo, referentes de las estructuras partidarias de LLA y el PRO, respectivamente. Ese mismo esquema se replicó en la Ciudad, donde, según fuentes libertarias, la “buena imagen” del presidente Javier Milei resultó clave para facilitar los entendimientos.
Además, LLA avanzó con acuerdos junto al PRO en otras provincias como La Pampa, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero. En Entre Ríos, el gobernador Rogelio Frigerio mantenía conversaciones con dirigentes libertarios, en un contexto en el que el peronismo logró reordenarse y conservar competitividad.

En simultáneo, el armado libertario sumó a los gobernadores radicales Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco), lo que permitió ampliar su anclaje territorial. Sin embargo, en la mayoría de los distritos, LLA se presentará en soledad, sin socios electorales, con el objetivo de medir el peso real de la marca Milei sin su figura en las boletas.
En paralelo, el frente opositor peronista, ahora nucleado bajo el nuevo sello “Fuerza Patria”, consiguió ordenar sus estructuras en los distritos clave, tras un cierre tenso en la provincia de Buenos Aires. “El kirchnerismo tendrá prioridad para el armado de listas”, advirtieron desde el entorno del PJ.
Ese entendimiento abrió paso a la construcción de esquemas similares en distintas provincias. En la Ciudad de Buenos Aires, confluirán espacios que habían quedado al margen en elecciones anteriores, entre ellos los liderados por Juan Manuel Abal Medina y Guillermo Moreno. En Chaco, Jorge Capitanich logró reunir a sectores que, en comicios previos, habían competido de forma fragmentada.
A su vez, en otras jurisdicciones los gobernadores peronistas ganaron margen para cerrar acuerdos con mayor autonomía. En Tucumán y Catamarca, los armados contaron con el respaldo de los exgobernadores Juan Manzur y Lucía Corpacci, quienes apoyaron a las actuales gestiones provinciales, críticas del Gobierno nacional.

En contraste con otros distritos, Salta exhibió un escenario político más fragmentado. El gobernador Gustavo Sáenz buscaba definir candidatos propios, al tiempo que el kirchnerismo diseñaba una estrategia alternativa y Juan Manuel Urtubey avanzaba con su lanzamiento bajo un sello propio. En Jujuy, la interna entre la conducción kirchnerista y el sector encabezado por Carolina Moisés mantenía al PJ dividido.
La situación en Tierra del Fuego también permanecía abierta. El gobernador Gustavo Melella buscaba avanzar en un entendimiento con el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, pero enfrentaba resistencias de los jefes comunales de Río Grande y Tolhuin. En Córdoba, el panorama resultaba aún más complejo: el peronismo se fragmentó entre Juan Schiaretti, Martín Llaryora, el kirchnerismo y Natalia de la Sota, quien rompió con el armado histórico del PJ provincial.
Cierre de alianzas: Gobernadores avanzan en bloques propios
En paralelo, cinco gobernadores provinciales avanzaron con la construcción de un espacio parlamentario propio, que buscará instalar una agenda federal enfocada en la gestión. Bajo el nombre “Provincias Unidas”, Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz) firmaron la semana pasada un primer documento conjunto. “No es un espacio ideológico. Es un espacio de gestión que toma los problemas y los resuelve”, planteó Pullaro.
En ese marco, Santa Fe reeditará el frente Unidos para Cambiar Santa Fe, que incluirá al PRO, la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista. Aunque el nombre podría modificarse, la coalición mantendrá su base política y la vicegobernadora Gisela Scaglia aparece como una de las principales figuras para encabezar la lista.

Por último, varias fuerzas provinciales ratificaron su intención de competir por bancas en el Congreso. Entre ellas, Juntos Somos Río Negro, conducido por Alberto Weretilneck; La Neuquinidad, liderada por Rolando Figueroa; y el Frente Renovador de la Concordia, representado por Carlos Rovira y Hugo Passalacqua, buscan fortalecer su presencia legislativa a nivel nacional.






