La crisis productiva que atraviesa a toda la provincia de Buenos Aires volvió a quedar en evidencia tras el cierre de una empresa en Pilar y la profundización de un conflicto laboral en Quilmes, dos episodios que dejaron más de un centenar de trabajadores sin empleo o en situación de extrema incertidumbre y que reflejan el deterioro del entramado industrial en distintos puntos del Conurbano bonaerense, en un contexto de dificultades económicas, caída de la actividad y ausencia de señales claras de recuperación.
En el distrito de Pilar, una nueva empresa bajó sus persianas y dejó a más de 80 trabajadores en la calle, una noticia que se conoció de manera abrupta y en pleno período de vacaciones, lo que generó sorpresa, angustia y preocupación entre las familias afectadas. El cierre se produjo sin instancias previas de diálogo ni comunicación formal anticipada, según denunciaron los empleados, que se enteraron de la decisión cuando la mayoría del personal se encontraba de licencia.
La firma en cuestión es GEPSA, ubicada en el Parque Industrial de Pilar y dedicada a la producción de alimentos balanceados para animales. De acuerdo con el testimonio de los trabajadores, la empresa comunicó el cierre de manera unilateral y sin brindar precisiones claras sobre los pasos a seguir, lo que profundizó el desconcierto en un contexto ya marcado por la inestabilidad laboral y la pérdida sostenida de puestos de trabajo en el sector industrial.
A la incertidumbre por la continuidad laboral se suman los reclamos concretos de los trabajadores por deudas salariales. Es que, los empleados denunciaron que la empresa adeuda el pago de la última quincena, además del aguinaldo y las vacaciones. Esta situación agrava el impacto económico del cierre y deja a decenas de hogares sin ingresos en el inicio del año, lo que aumenta la preocupación social en Pilar.
Desde el ámbito laboral y gremial advirtieron que el caso de GEPSA no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un escenario de creciente crisis productiva, con cierres de plantas, suspensiones y despidos en distintos puntos de la provincia. En tanto, el impacto social del cierre golpea de lleno a la comunidad de Pilar y vuelve a encender alertas sobre la falta de políticas de protección del empleo y de acompañamiento a las empresas en dificultades.

En la última audiencia realizada este lunes, representantes de GEPSA ratificaron la decisión de cerrar la planta, al sostener que, pese a las gestiones realizadas, “no lograron resolver los problemas económicos que hacen inviable la continuidad productiva”, y que tampoco pudieron concretar la venta del establecimiento, a pesar de haber buscado posibles compradores.
Desde la firma radicada en Pilar aseguraron que los pagos comprometidos, tanto del sueldo anual complementario como de otros haberes devengados, se cumplirán en los tiempos pactados, y manifestaron su intención de llevar adelante un proceso de cierre “ordenado”, garantizando los derechos de las partes involucradas. No obstante, los trabajadores permanecen a la espera de respuestas concretas y de la efectivización de esos compromisos, mientras el conflicto sigue bajo seguimiento gremial.
En tanto, la situación en Quilmes muestra otro rostro de la misma crisis productiva. Allí, la empresa petroquímica Sealed Air confirmó 65 despidos, a pesar de que se encontraba vigente una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo. La decisión derivó en la ruptura de las negociaciones y en un paro por tiempo indeterminado, con la planta ubicada en Primera Junta 550 actualmente sin actividad.
Según informaron delegados gremiales, la empresa había anunciado inicialmente 90 despidos a fines del año pasado, luego reducidos a 65, lo que igualmente generó un fuerte rechazo del personal. Las conversaciones se interrumpieron tras una audiencia clave realizada el 29 de diciembre, cuando el sector sindical denunció que la firma avanzaba con un plan de reducción de personal y cambios en las condiciones laborales, que incluía la eliminación de adicionales y mayores exigencias de producción con menos trabajadores.

Por su parte, Alfredo Piscopo, delegado general de Sealed Air Argentina, explicó que el conflicto se arrastra desde hace varios años y se enmarca en un proceso de reestructuración iniciado en 2021. Relató que, pese a las dificultades de infraestructura y a la incorporación de maquinaria para la cual la planta no estaba preparada, los trabajadores continuaron la producción e incluso la realización de horas extras ante la demanda existente, salvo en el sector de laminados que cerró.
Durante la conciliación obligatoria, el gremio aceptó el retiro de 45 trabajadores próximos a jubilarse para facilitar un acuerdo que permitiera sostener la producción, pero la negociación se frustró cuando la empresa exigió mayores niveles de fabricación sin respetar los tiempos de capacitación necesarios. Tras la negativa sindical, comenzaron a llegar los telegramas de despido el 30 de diciembre, lo que selló un conflicto que continúa abierto, con la planta paralizada y el reclamo de reincorporación de los despedidos como principal bandera de los trabajadores.
Las plantas radicadas en la Provincia que fueron arrasadas por la crisis productiva
- SanCor en Don Torcuato: más de 350 trabajadores despedidos y apertura de un concurso preventivo de acreedores.
- Dass en Coronel Suarez: comenzó el 2023 con 360 despidos y continuó en 2024 con un plan de “retiros voluntarios” que afectó de manera directa la economía local.
- Natura en San Fernando: en diciembre de 2024, Avon envió 293 telegramas de despido a sus trabajadores, luego de un llamado telefónico un sábado en el que comunicaron el cierre de la empresa.
- Cerro Negro en Olavarría: en marzo de 2025, la fábrica de cerámicos despidió a 96 trabajadores de su planta ubicada sobre la Ruta 226 en medio de la crisis productiva que atraviesa el sector de la construcción.
- Whirlpool en Pilar: en noviembre de 2025, la empresa de electrodomésticos anunció el cierre inmediato de su planta de producción de lavarropas y anunció el despido de los 220 trabajadores que se desempeñaban en la fábrica.
- Color Living en Tigre: a fines de 2025, la fábrica de muebles ubicada en la localidad de Pacheco cerró sus puertas y despidió a 40 empleados.
- Marechiare en Mar del Plata: la tradicional empresa que cuenta con más de medio siglo de historia en la elaboración de conservas confirmó su cierre definitivo y despidió a 50 empleados.




