En las últimas horas, la tradicional empresa Marechiare, que cuenta con más de medio siglo de historia en la elaboración de conservas en Mar del Plata, confirmó su cierre definitivo en un contexto de suba de costos, derrumbe del consumo interno y avance acelerado de productos importados, que profundizó la crisis que golpea de lleno a la industria pesquera local.
Según dejaron trascender sus autoridades, la firma Marechiare dejó de operar luego de meses sin producción, y terminó de desvincular al último equipo administrativo que mantenía tareas mínimas. “Nos vamos con la tristeza de cerrar un ciclo, pero con el orgullo de lo construido: recuperamos esta marca histórica, fuimos pioneros en la venta online de conservas, invertimos capital y muchos sueños”, enumeraron en un comunicado.
Es preciso mencionar que, el cierre marca un punto crítico para el sector del atún y las conservas, que desde el año pasado arrastra caídas sostenidas en las ventas y enfrenta un escenario operativo cada vez más adverso. Por su parte, Marechiare, que ya había discontinuado su producción en abril, venía funcionando únicamente con un esquema reducido dedicado a la comercialización online del stock remanente.
Sin embargo, la combinación de los costos crecientes, la menor demanda de consumo y la apertura de las importaciones que marcó una competencia con los costos de producción nacionales cada vez más agresiva, terminó por hacer insostenible la continuidad de la actividad en Marechiare y derivó en el cierre definitivo de la planta radicada en Mar del Plata.
En tanto, Marechiare había intentado adaptarse con la incorporación de un modelo de importación, reforzando su presencia digital y apostando a una estructura comercial más flexible. No obstante, los esfuerzos no lograron revertir el deterioro del mercado, y la firma debió tomar la drástica decisión de cerrar las puertas y despedir decenas de empleados.

Durante décadas, Marechiare fue una referencia ineludible del Puerto de Mar del Plata. Sus conservas de atún y productos enlatados ocuparon un lugar destacado en góndolas de todo el país y la empresa llegó a emplear a decenas de trabajadores en sus épocas de mayor actividad. Por eso, su salida del mercado representa un golpe simbólico para una ciudad cuya identidad productiva está íntimamente ligada a la actividad pesquera y a las industrias que crecen alrededor del sector.
La desvinculación del último equipo administrativo significó el cierre formal de la planta que ya llevaba meses sin movimiento en Mar del Plata. Este paso, confirmado por la propia empresa Marechiare, se da en paralelo a un escenario que afecta a múltiples compañías del rubro, donde la tensión económica y la apertura acelerada de importaciones generan niveles de competencia difíciles de afrontar para productores locales que dependen de insumos dolarizados y de un mercado interno contraído.
Por su parte, el director del grupo empresario, Federico Angeleri, describió el panorama como “insostenible” y aseguró que el desenlace de Marechiare refleja la situación general de la industria pesquera argentina, hoy presionada por costos en alza y una demanda en retroceso. Según explicó, la estructura tradicional de las conserveras requiere inversiones elevadas y una previsibilidad que las condiciones actuales no permiten garantizar.
Así, el cierre definitivo de Marechiare se inscribe en un momento complejo para la matriz pesquera de Mar del Plata, y deja abierta una preocupación mayor sobre la capacidad de recomposición del sector frente a un escenario que, lejos de estabilizarse, continúa mostrando señales de deterioro.
Como Marechiare en Mar del Plata, Color Living cerró en Tigre y dejó sin empleo a 40 trabajadores
En línea con lo sucedido en Mar del Plata con la empresa Marechiare, la fábrica de muebles Color Living, ubicada en la localidad de Pacheco, partido de Tigre, cerró sus puertas y despidió a 40 empleados, según confirmó la empresa, que atribuyó la drástica medida a la fuerte caída de la demanda y a la apertura de importaciones, dos factores que redujeron de manera significativa sus niveles de producción.

El cierre de la planta de Color Living se conoció en medio del impacto generado por el reciente anuncio de Whirlpool sobre el cese de su actividad en la planta del Parque Industrial de Pilar, donde más de 220 trabajadores quedaron desvinculados. En este caso, la fábrica de muebles operaba desde hacía años en Pacheco y empleaba a personal de los sectores de carpintería y costura, que recibieron la notificación de despido.
No obstante, Color Living, que acumula más de 40 años de presencia en el rubro y cuenta con una producción anual de 90.000 unidades, concentrará todas sus actividades en su planta principal de Villa del Rosario, provincia de Córdoba, donde trabajan alrededor de 400 empleados.
Whirlpool cerró de manera sorpresiva su planta de Pilar
Este miércoles, la empresa de electrodomésticos Whirlpool anunció el cierre inmediato de su planta de producción de lavarropas en el Parque Industrial de Fátima, en el municipio bonaerense de Pilar, y confirmó el despido de los 220 trabajadores que se desempeñaban en la fábrica, decisión que las autoridades atribuyeron a la caída del consumo y al fuerte avance de productos importados que redujeron su competitividad.

La medida, informada sin previo aviso a los trabajadores de la planta radicada en el Parque Industrial de Pilar, generó desconcierto y tensión en la empresa, donde los operarios permanecieron reunidos en rechazo al cierre. Es que, la compañía especializada en electrodomésticos y con presencia comercial en Argentina desde hace 35 años, comunicó que la fábrica dejó de ser viable en un contexto de desaceleración económica y aumento de importaciones, por lo que iniciará una transición hacia un esquema centrado en la importación y comercialización. Mientras tanto, mantiene en actividad su oficina comercial y de distribución, donde seguirán trabajando entre 100 y 120 personas.
En el anuncio formal a los trabajadores, Whirlpool informó que negocia con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) un paquete de salida que incluye la indemnización legal más un plus adicional. El cierre alcanzó tanto al personal de producción como a las áreas de calidad, ingeniería y administración. “Si en el futuro pudiéramos volver a producir, la idea es que la relación sea a largo plazo”, señalaron voceros de la empresa al explicar su posición frente a la desvinculación masiva en Pilar.
La noticia cayó como un baldazo entre los operarios. “No nos dieron ningún previo aviso, nos acaban de desvincular a toda la empresa”, relató el trabajador Ignacio Cabezas en declaraciones radiales, donde describió un clima de malestar generalizado. Según explicó, los empleados permanecen dentro de la planta de Whirlpool a la espera de una respuesta “coherente”, pese a que la empresa puso a disposición transportes para retirarse.
Entre los motivos expuestos, la compañía mencionó la brusca caída en la demanda y la pérdida de competitividad frente a productos importados. Cabezas detalló que un lavarropas de la marca costaba entre 800 mil y un millón de pesos, mientras que modelos similares de origen chino podían encontrarse a mitad de precio, lo que habría afectado de forma directa a las ventas. La producción había bajado de 500 o 600 unidades diarias a unas 400, y hace dos semanas la empresa ya había despedido al personal eventual.
Olavarría: Cerro Negro despidió casi 100 trabajadores
En marzo de este año, la fábrica de cerámicos Cerro Negro, una de las más grandes y emblemáticas del municipio bonaerense de Olavarría, despidió a 96 trabajadores de su planta ubicada sobre la Ruta 226 en un contexto de crisis económica que afecta al sector de la construcción y genera preocupación en la comunidad.

En tanto, para justificar los casi 100 despidos, la empresa radicada en Olavarría argumentó que la fuerte caída en la demanda de materiales, sumada a la paralización de la obra pública, la obligó a tomar esta drástica decisión, mientras que los gremios y trabajadores manifestaron su descontento y analizan posibles medidas de fuerza.
Es que, las autoridades de Cerro Negro remarcaron que la retracción de la actividad económica impactó directamente en la venta de pisos y ladrillos, lo que derivó en pérdidas significativas durante 2024 y un agravamiento de la situación en lo que va de 2025. “La caída en la demanda y la paralización de la obra pública son factores determinantes”, señalaron fuentes de la compañía.
San Fernando: Natura cerró su planta productora de Avon
La primera en anunciar su cierre fue la empresa brasileña Natura ubicada en el municipio bonaerense de San Fernando, que a mediados de diciembre del año pasado le comunicó a sus trabajadores el cierre definitivo de sus puertas a través de un llamado telefónico desde un número privado, y comenzó a impedir la entrada de los empleados al predio.

Según informaron los 293 trabajadores despedidos de la empresa productora de Avon en Argentina, el intempestivo cierre fue comunicado un sábado por la mañana, y sin la presentación previa de un Procedimiento Preventivo de Crisis ni otros elementos que les permitieran conocer la situación de la firma.
Coronel Suárez: la multinacional Dass cerró sus puertas
El primer viernes del 2023, la población de Coronel Suárez amaneció conmocionada luego de que trascendiera que los 360 operarios que se desempeñaban en la multinacional Dass recibieron en sus domicilios las notificaciones que indicaban que la fábrica cerraría sus puertas el 20 de enero.
Según pudo reconstruir Diputados Bonaerenses, Dass ya había incitado al retiro voluntario a varios de sus trabajadores en 2024, en una población que según reseñó la periodista local, Verónica Guidale, de” 45 mil habitantes que tienen la economía intrínsecamente relacionada con el agro y el comercio”.
Don Torcuato: SanCor se presentó a concurso preventivo y despidió más de 300 empleados
En los primeros días de febrero, la histórica cooperativa láctea SanCor presentó la apertura de su concurso preventivo de acreedores en el marco de la crisis más profunda que atraviesa la empresa desde su fundación en 1930, que sacudió tanto al sector del agro como a los tamberos, los trabajadores y la economía argentina.
Es que, la compañía que opera como una cooperativa de segundo grado, y que alguna vez supo constituirse en Argentina como referente en la industria láctea, acumula una deuda millonaria que asciende a los 400 millones de dólares, y se encuentra en una situación crítica tanto a nivel financiero como laboral.





