Tal como adelantó en la apertura de sesiones ordinarias, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, esta semana volvió a presentar en la Legislatura bonaerense el proyecto para crear una empresa de medicamentos de gestión estatal, una iniciativa que ya había impulsado en 2024, que llegó a la media sanción en Diputados pero que estancada en el Senado por falta de votos. Si bien la nueva propuesta retoma la mayoría de los lineamientos del texto antecesor, al mismo tiempo suma algunos cambios clave.
Aunque los fundamentos generales del proyecto se mantienen prácticamente sin cambios respecto de la versión presentada hace dos años, el nuevo texto incorpora algunas modificaciones como la inclusión explícita de los cosméticos dentro de las actividades que podrá desarrollar la empresa de medicamentos estatal, tanto en materia de producción y distribución como en relación con los insumos necesarios para su elaboración. Eso abre un nuevo panorama respecto de las empresas dedicadas a la creación de maquillajes, cremas dermatológicas, protectoras solares, serum o shampús, que podrían ver a la Provincia o como un competidor directo o un socio comercial.
Otra diferencia relevante aparece en el enfoque ambiental. La iniciativa presentada esta semana por el Gobernador suma entre sus justificativos la necesidad de analizar factores físicos, químicos y biológicos del ambiente para identificar determinantes de la salud. Además, el articulado incorpora una función específica vinculada a la realización de análisis ambientales sobre agua, aire y suelo para detectar riesgos sanitarios.
Al mismo tiempo, el nuevo proyecto de Kicillof para crear una empresa de medicamentos en el ámbito del Ministerio de Salud bonaerense introduce de manera expresa el concepto de soberanía sanitaria. Mientras que la versión de 2024 hacía referencia a esta cuestión únicamente en los fundamentos, el texto actual la incorpora como uno de los objetivos formales de la sociedad a consolidar, y agrega una función específica orientada a desarrollar acciones destinadas a su fortalecimiento.
En otro artículo incorporado en el proyecto de 2026, el Gobierno bonaerense estableció que la producción de la empresa de medicamentos se destinará de manera prioritaria al abastecimiento de los servicios de salud públicos de la provincia de Buenos Aires y sus 135 municipios, un punto clave para la aprobación del escrito en la Legislatura que no se encontraba en la iniciativa que obtuvo media sanción de Diputados en 2024. Un punto trascendental teniendo en cuenta la falta de insumos que atraviesan varios nosocomios del interior y el Conurbano provincial.

En última instancia, el Ejecutivo bonaerense sumó un artículo que refiere al control de calidad de los productos que se generen en la empresa de medicamentos, es decir, las vacunas, insumos y productos médicos, con una mención especial a los “ingredientes farmacéuticos activos” que tampoco estaban incluidos en el proyecto que ingresó hace dos años.
Según explicita el articulado que lleva la firma de Kicillof, la fábrica de medicamentos produciría vacunas, insumos, productos médicos, equipamiento, ingredientes farmacéuticos activos, estándares primarios y secundarios para control de calidad de la producción, elementos médicos odontológicos, productos domisanitarios y cualquier otro insumo necesario para la salud, al tiempo que contempla la posibilidad de celebrar contratos con entidades públicas o privadas, incluidos acuerdos laborales y contrataciones interadministrativas, sin necesidad de requerir autorización previa del Poder Ejecutivo para cada operación.
Qué dice el proyecto de Kicillof para crear una empresa de medicamentos
En rigor, el texto para crear el Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense, que fue promovido por el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, e ingresado a la Legislatura con la firma del gobernador Kicillof, establece la fundación de una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria para investigar, desarrollar, producir, importar, exportar, comprar, vender, distribuir y comercializar los productos relacionados a medicamentos.

“La producción de medicamentos posee varios propósitos, entre los que se pueden mencionar ser una alternativa efectiva para asegurar el acceso a tratamientos asequibles y de calidad. Por otro lado, actúa como mecanismos para garantizar derechos plasmados en la Constitución provincial, que reconoce al medicamento como un bien social y, finalmente, fomentar tanto la soberanía estatal en materia de salud, producción e innovación”, indican los fundamentos del proyecto de Kreplak.
El texto agitado tanto por La Cámpora como por Gobernación, sostiene que producir medicamentos y productos médicos desde una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria “debería contribuir a evitar los sobreprecios que aplican los laboratorios privados cuando disponen de un monopolio de producción”.





