El fiscal Gonzalo Petit Bosnic solicitará la prisión preventiva para los líderes de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) y barrabravas de Estudiantes y Gimnasia de La Plata procesados por los hechos de violencia registrados en el Hospital San Roque de Gonnet, tras protagonizar un brutal enfrentamiento con graves consecuencias, tanto dentro del centro asistencial como en el plano judicial, y con derivaciones directas en la interna del gremio.
Es preciso mencionar que, el expediente que ingresó a la Justicia Penal que involucra a las dos facciones de la UOCRA local y los barras de los dos equipos de la ciudad no sólo sacude las estructuras sindicales sino también las del fútbol platense, ya que expone con claridad los vínculos entre sectores barrabravas, dirigentes gremiales y actores políticos con fuerte inserción territorial.
En tanto, la investigación judicial se centra en dos episodios principales ocurridos el pasado 25 de marzo de 2025: la emboscada en La Loma y el intento de homicidio contra un integrante del grupo liderado por Cristian “El Volador” Camilleri, y la irrupción violenta de un grupo en el Hospital San Roque de Gonnet que dejó policías heridos y graves destrozos en el establecimiento.
A cinco semanas del ataque, la causa se encuentra dividida en esos dos grandes ejes. En el primero, el foco está puesto sobre Iván Tobar, conocido como “El General”, y líder de la barra de Estudiantes denominada Los Leales. Según consta en la investigación penal preparatoria, Tobar y al menos ocho personas más emboscaron y apuñalaron a un hombre apodado “Fernandito”, uno de los laderos más cercanos a Camilleri, en una pelea por el control territorial de sectores clave del conurbano sur, que excede la rivalidad futbolística.
La secuencia continuó horas después cuando, ya con el herido en el hospital de la localidad de La Plata, una facción de la barra contraria irrumpió en el centro de salud para agredir a los allegados de Fernandito, lo que derivó en escenas de caos, ataques a policías, destrozos en las instalaciones y una reacción judicial inmediata. Parte del episodio fue registrado por las cámaras de seguridad y testigos presenciales, material que fue incorporado a la causa.
Por el primer tramo del expediente, es decir, el intento de homicidio en La Loma, están detenidos Iván Tobar, sus hijos Santiago y Rodrigo, y otros integrantes de su entorno como Luis Nievas, Emiliano D’Amico, Brian y Franco Gamarra, Víctor Ybarra y Nehuén García.
De acuerdo a lo que se explicita en la causa, a todos los allegados de Tobar se les imputa tentativa de homicidio agravada por el concurso premeditado de varias personas y el uso de arma de fuego, además de robo agravado. Las penas en expectativa superan los diez años de prisión, lo que, sumado a los antecedentes penales de algunos, complica su situación procesal.
Es que, por el momento, la fiscalía sostiene que Tobar dio la orden directa para ejecutar el ataque a Camilleri, aunque su defensa, a cargo del abogado Germán Oviedo, ya anticipó que planteará la nulidad de la calificación penal. “Las acusaciones están hechas en base a suposiciones. El fiscal supone que Tobar dio la orden, pero no hay elementos objetivos que acrediten esa circunstancia”, sostuvo el letrado, que también buscará individualizar las responsabilidades y desarticular la figura del “comando organizado”.

En paralelo, se instruye el segundo tramo del caso, que investiga los hechos ocurridos dentro del hospital de Gonnet. Por los hechos allí ocurridos se encuentran detenidos cinco miembros de la barra de Gimnasia, afines a Camilleri: Nelson Bordón, Mauro Perrilli, Juan Carrazán, Lucas Cardellini, que fue arrestado al intentar ingresar al estadio del Lobo durante el clásico, y Facundo Leandro Zacarías, de 21 años, capturado el pasado 26 de abril. Todos están imputados por daños agravados, atentado a la autoridad y resistencia, además de haber puesto en riesgo la integridad de pacientes y personal médico.
Según fuentes judiciales, la fiscalía se prepara para solicitar este mismo miércoles la prisión preventiva de todos los detenidos en el marco de la causa, bajo los argumentos de que la gravedad de los hechos, la existencia de riesgos procesales y la posible reiteración delictiva, dada la violencia demostrada y los antecedentes penales de varios involucrados, pone en riesgo la investigación.
Más allá del expediente, lo que se revela es un conflicto que excede los límites del deporte: la disputa entre Tobar y Camilleri no es solo barrial o futbolera, sino que se inscribe en una guerra de poder por el control de la seccional local de la UOCRA, una organización con fuerte influencia en las obras públicas y privadas del Gran La Plata. La caída del histórico líder Juan Pablo “Pata” Medina abrió un vacío que distintas facciones buscan ocupar, y los hechos del 25 de marzo parecen ser el resultado directo de esa tensión.
Además, Tobar enfrenta una causa paralela por asociación ilícita, extorsión y amenazas, relacionada con intentos de copamiento de delegaciones gremiales y uso de la violencia como herramienta de presión sindical. En ese marco, la pelea entre barras aparece como una pantalla, mientras el verdadero botín son los fondos y el control territorial de sectores estratégicos.
Fuentes del Ministerio Público Fiscal explicaron que se trabaja con la hipótesis de que ambos episodios fueron planificados y ejecutados como parte de una estrategia mayor de posicionamiento, lo que justificaría la prisión preventiva como medida de coerción. Por su parte, las defensas ya comenzaron a coordinar estrategias para evitar ese desenlace, y solicitarán medidas alternativas como arresto domiciliario o excarcelaciones, basándose en supuestas fallas procesales y ausencia de pruebas contundentes en algunos casos.
La Plata: las declaraciones de Tobar tras la internación de Camillieri
Luego del bochornoso episodio que se vivió en el Hospital de Gonnet, el líder de la UOCRA y flamante hincha de Estudiantes, explicó en una entrevista televisiva los sucesos de la antesala del cruce en las inmediaciones del nosocomio, y se desligó de la violencia que dejó internado a Camillieri.
“A la mañana había un acto grande en Plaza San Martín, al que estaba invitado porque la plaza la hicimos nosotros”, comenzó Tobar. “Al finalizar el acto, y llegado el momento de desarmar la estructura perimetral, un compañero me avisa que está El Volador preguntando por mí, y que eran como 60 o 70 personas respaldándolo, menos mal que no me agarraron ahí”, confesó.
En ese contexto, el secretario general de la UOCRA, explicó que el conflicto tuvo dos partes: la primera, en Plaza San Martín, donde una vez finalizado el acto de Kicillof y el intendente de La Plata, Julio Alak, se dispersaron, y la segunda parte en la zona de 14 y 38, donde según Tobar “había unos de Estudiantes pintando y se cruzan con unos de Gimnasia, ahí se pelean y termina uno del Lobo apuñalado”. “Después eso terminó en el Hospital y pasó todo lo que pasó”, describió el sindicalista, a quienes muchos atribuyen la jefatura de la barra pincharrata.







