En las últimas horas, la Justicia confirmó la quiebra de la empresa Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), una firma que producía yogures, flanes y postres para la marca SanCor en el municipio bonaerense de Lincoln, donde unas 180 familias de la ciudad quedaron a la deriva tras el fracaso del concurso preventivo que comenzó en abril de 2024.
Es preciso mencionar que, la decisión judicial dictada en noviembre de 2025 y ratificada esta semana puso fin a un prolongado proceso de crisis empresaria que culminó con el despido de casi 380 trabajadores en total, de los cuales aproximadamente la mitad se desempeñaba en la planta bonaerense y el resto en Monte Cristo, provincia de Córdoba.
En tanto, la planta de ARSA radicada en Lincoln elaboraba productos bajo distintas etiquetas de la línea SanCor, entre ellas Shimy, Sancorito, Sublime, Flanes Caseros SanCor, Vida, Yogs y Primeros Sabores, y contaba con una red logística compuesta por 165 distribuidores que permitía abastecer semanalmente a unos 70.000 comercios en todo el país, lo que daba cuenta de la magnitud operativa de la compañía.
En ese contexto, el fallo judicial llegó luego de que fracasara el concurso preventivo iniciado en abril de 2024, instancia a la que la empresa con sede en Lincoln y Monte Cristo había recurrido en un intento por reestructurar sus pasivos, aunque finalmente no logró reunir las condiciones necesarias para evitar la quiebra.
La compañía, que había sido adquirida por un holding vinculado al Grupo Vicentin, acumulaba deudas con proveedores, transportistas y empleados, además de registrar atrasos salariales desde 2023 y aplicar reiteradas suspensiones en el marco de una situación financiera cada vez más comprometida.

En tanto, al momento de presentarse en concurso ARSA había atribuido su situación a la caída del consumo y al arrastre inflacionario que encarecía tanto la materia prima como la mano de obra, a lo que sumó políticas del anterior gobierno, entre ellas el control de precios, como factores que incidieron en el deterioro de su actividad.
En el expediente que tramita ante el Juzgado Comercial 29, el magistrado Federico Güerri, en carácter de subrogante, aprobó el retiro de maquinarias que otras empresas habían otorgado a ARSA mediante distintos contratos, lo que marca un paso más en el proceso de liquidación de activos.
Mientras tanto, numerosos trabajadores despedidos iniciaron presentaciones judiciales para reclamar el pago de sus indemnizaciones, en un escenario que deja un fuerte impacto social tanto en Lincoln como en Monte Cristo, y que se suma a la compleja coyuntura que atraviesa el sector industrial vinculado a la producción láctea.
La crisis productiva se extiende más allá de ARSA: el 96% de los empresarios descartan crear nuevos empleos
Es preciso mencionar que, a fines del año pasado, la mayoría de los empresarios industriales argentinos admitieron un panorama muy adverso para los primeros meses del 2026, y revelaron que más del 96% no prevé crear empleo alguno, lo que representa un pésimo nivel de récord que se suma a una caída sistemática de pedidos y producción, según reveló la última encuesta difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Es preciso mencionar que, el sondeo del organismo nacional indagó sobre la situación de la industria manufacturera y sus expectativas a futuro, y reflejó que el 52,8% de las compañías afirmó tener un volumen de pedidos “por debajo de lo normal” en septiembre de 2025, cifra que a ese momento acumulaba cinco meses consecutivos en aumento, mientras que solo el 3,3% reportaba estar “por encima de lo normal”.
Por otro lado, el 43,9% de los empresarios industriales declaró que se encontraba en una situación “normal”. Sin embargo, estos datos generaban una combinación entre caída de la actividad, retorno muy limitado a niveles habituales y un horizonte de estancamiento.
En cuanto a los factores que limitan la producción, casi la mitad de las empresas (49,9%) apuntó a la demanda interna como el obstáculo principal, seguido por la incertidumbre económica (10,4%), que fue el factor que más creció respecto del mes anterior, y la competencia de productos importados (10,1%), un conjunto de dificultades que explica la decisión mayoritaria de frenar nuevas contrataciones, y de otras empresas de cerrar definitivamente sus puertas.






