lunes, agosto 8, 2022

¿Para quién legislamos?, por Constanza Moragues Santos

La diputada de Avanza Libertad, Constanza Moragues Santos, pide “reestablecer los límites del Estado y devolverle el poder quitado en manos de éste, a los ciudadanos”.

(*) Por Constanza Moragues Santos

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El oficialismo en PBA quiere convertir al Instituto Biológico en una sociedad del estado, para, según argumentan, “lograr una mayor eficiencia de producción pública de medicamentos, vacunas”, etc. El mismo gobierno que canceló el acceso a la Información Pública y en consecuencia, canceló la posibilidad de efectuar la debida rendición de cuentas, control de los actos de gobierno y evaluación de medidas y políticas públicas, quiere hacerse cargo de algo más; como si no hubiera hoy suficiente ineficiencia, deficiencia y desmadre. Como si el Estado no lo hubiera invadido ya, absolutamente todo…

Necesitamos de manera urgente reestablecer límites a los roles y funciones del Estado y devolver el poder quitado en manos de éste, a los ciudadanos.

El régimen ha instalado una matriz de pensamiento para legislar, que toma como punto de partida a un individuo tonto, poco racional y desvalido intelectualmente. Alguien completamente incapaz de afrontar con éxito ese desafío casi instintivo que nos impone la vida y que es, nada más y nada menos, que la supervivencia.

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Para los férreos defensores del estatismo, somos idiotas. Idiotas viviendo en tinieblas, en una oscuridad que emula la realidad de un perfecto discapacitado; alguien que no puede ni ver (ciego) ni razonar (retardado) ni desplazarse (paralítico) por sí mismo. 

Al mismo tiempo se auto establecen como los seres iluminados que vendrán desinteresadamente a salvarnos; porque son buenos. Y son mejores… claro! Desde allí parten. Desde esa asimetría ficticia que han construido en el relato y sostenido en las leyes; para reproducir ese contexto permeable a todo tipo de abusos de poder y autoridad que necesitan y así reafirmar su supremacía. Para dar sustento a sus razones. 

Esta falacia del punto de partida donde se naturaliza una distinción entre unos y otros,  que no es tal (la verdadera asimetría, entre representantes y representados, descansa sobre los distintos niveles de responsabilidad sobre el bien común que tienen unos y otros, todos sujetos de un mismo estado de derecho; no sobre las categorías que desde el punto de vista instrumental plantea el régimen, convirtiendo a unos en objetos al servicio de;  a expensas de la voluntad de los sujetos que están en el gobierno) merece ser desterrada de nuestra legislación, de una vez, y para siempre.

Nuestro razonamiento legislativo, debe volver a enmarcarse en los límites de las capacidades que su destinatario impone: sujetos. Seres humanos libres, conscientes, autónomos y racionales; intelectualmente capaces y mentalmente probos. Sujetos que acumulan décadas de abatimiento y cansancio, tras soportar sobre sus espaldas el peso de un aparato burocrático ineficiente y perverso, que en lugar de facilitarle su tránsito por esta vida se lo desvirtúa y complica, queriendo convertirlo en algo que no puede ser ni es: un objeto, despojado de todo vestigio de humanidad.

Desde la tarea que me impone la función, trabajo cada día para recuperar el estatus de sujeto de nuestros ciudadanos; entendiendo que sólo devolviendo la dignidad al hombre y ubicándolo en el eje central de todas las políticas, podrá reestablecerse cierto orden en el seno de nuestra Provincia. No es el Estado sino el ciudadano, el actor principal de este escenario.

(*) Constanza Moragues Santos es diputada bonaerense por Avanza Libertad,

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