El intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, orquestó en las últimas horas una nueva maniobra al borde del reglamento interno de la Cámara baja bonaerense y de la Constitución provincial para evitar que el reemplazo de su banca de diputado recaiga sobre la dirigente del radicalismo, María Belén Malaisi.
Es que, el 15 de diciembre pasado, Passaglia se hizo cargo de la intendencia de San Nicolás pero no tramitó su renuncia en Diputados. La jugada, fue pedir una licencia ordinaria por un mes para bloquear la cobertura del cargo, pero finalmente fue reducida a siete días por presiones del bloque Acuerdo Cívico UCR-GEN.
Desde el sector del radicalismo que lidera el diputado platense Claudio Frangul hicieron saber su malestar por la demora en la designación de Malaisi, durante la última sesión del 20 de diciembre. Incluso, la referente de San Andrés de Giles aguardó en cercanías al recinto que da a calle 8 su posible asunción.
En este sentido, todo parecía indicar que finalmente la diputada electa por la Segunda sección electoral en las elecciones de 2021 cumpliría con la ceremonia de jura este jueves 28 de diciembre durante la sesión con motivo de darle tratamiento a Ley Fiscal Impositiva y al pedido de endeudamiento, pero Passaglia orquestó otra maniobra.
En las últimas horas, el intendente electo de San Nicolás pidió licencia en el municipio desde el 26 al 30 de este mes, con lo que quedó en condiciones de participar de la última sesión del año. La estrategia, volvería a dilatar el nombramiento de Malaisi hasta marzo del próximo año.
Es rigor, Passaglia viene tejiendo puentes con el oficialismo para realizar un cambio en el reglamento interno de la Cámara de Diputados bonaerense que habilite la nominación de Ignacio Fernando Mateucci para su reemplazo. Se trata de un concejal suyo que supo ocupar la presidencia del Consejo Deliberante de San Nicolás y que quedó por debajo de Malaisi en la línea sucesoria.

El principal argumento de Passaglia para posicionar a Mateucci en lugar de Malaisi es el de paridad de género. Sin embargo, las últimas suplencias distaron de dicho criterio. El diputado y presidente de Cámara baja Federico Otermín le cedió su lugar Liliana Pintos y en el Senado bonaerense Juan Alberto Martínez hizo lo propio con Daniela Viera. Otro caso testigo, fue el de Eduardo “Bali” Bucca que dejó su banca en manos de Liliana Schwindt.
En el berenjenal de licencias que armó Passaglia para cumplir su cometido de privar la asunción de Malaisi, lo único que quedó claro fue la falta de ética con lo que dicta la Constitución provincial en su artículo 72 y con lo dispuesto en el artículo 7 de la Ley Orgánica de Municipalidades. Ambas normas, señalan que las funciones del jefe comunal son incompatibles con los cargos legislativos bonaerenses.





