Un nuevo episodio de tensión política y social se registró este martes en el conurbano bonaerense, con una protesta frente a la Municipalidad de Lanús, distrito gobernado por el dirigente referenciado en La Cámpora, Julián Álvarez. La manifestación estuvo encabezada por militantes del Movimiento Evita y volvió a exponer las fisuras internas dentro del peronismo provincial.
El foco de protestas se extendió por segundo día consecutivo en municipios administrados por intendentes camporistas y apenas 24 horas después de los incidentes registrados en Quilmes, donde una movilización de “cuidacoches” terminó con quema de neumáticos, enfrentamientos y detenidos, además de un cruce público entre la intendenta Mayra Mendoza y el dirigente social Juan Grabois.
En lo que respecta a Lanús, la concentración se desarrolló frente al edificio municipal y estuvo liderada por militantes del Movimiento Evita, una organización piquetera alineada políticamente con el gobernador, Axel Kicillof. La manifestación incluyó cortes, quema de cubiertas y momentos de fuerte tensión en el acceso a la sede comunal.
Desde el entorno municipal, fuentes oficiales señalaron que la movilización no respondió a un reclamo vecinal genuino. Según esa lectura, el Ejecutivo local interpretó la protesta como un piquete con intencionalidad política, enmarcado en la disputa interna que atraviesa al oficialismo bonaerense.
Las mismas fuentes indicaron que un grupo de alrededor de 30 personas intentó ingresar por la fuerza al edificio municipal, lo que elevó el nivel de alerta en el distrito. Ante esta situación, el Municipio reforzó la custodia policial y restringió el acceso a la sede comunal durante varias horas.

En ese marco, la protesta escaló cuando un grupo de manifestantes exigió la presencia directa del intendente Julián Álvarez para negociar una respuesta al conflicto. “Si no baja el intendente, va a pasar lo de ayer en Quilmes”, sostuvo uno de los referentes del piquete, en alusión a los incidentes ocurridos el día anterior en el distrito.
La protesta en Quilmes que marcó el clima previo al conflicto en Lanús
El conflicto registrado en Lanús tuvo como antecedente inmediato los incidentes ocurridos el día anterior en Quilmes, donde una protesta contra una ordenanza municipal derivó en enfrentamientos, detenidos y un nuevo cruce político entre la intendenta en uso de licencia, Mayra Mendoza, y el dirigente social Juan Grabois.
El primer foco de conflicto tuvo lugar frente al Concejo Deliberante de Quilmes y reunió a militantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y a otros espacios sociales referenciados en Juan Grabois. La protesta derivó en quema de neumáticos y momentos de tensión con las fuerzas de seguridad, lo que terminó de consolidar el conflicto político con la gestión municipal encabezada por Eva Mieri.
En ese marco, el senador bonaerense y referente de Patria Grande, Federico Fagioli, fustigó por la respuesta estatal frente a la protesta y sostuvo que “los puestos de trabajo de los compañeros no se resuelven con represión”. El legislador, que integra las filas de Grabois, también reclamó la liberación de una militante detenida durante los incidentes y pidió incorporar a los cuidacoches al nuevo sistema de estacionamiento que se debate en el deliberativo local.

En tanto, desde el Ejecutivo quilmeño defendieron la iniciativa oficialista y sostuvieron que el objetivo es ordenar el estacionamiento y disminuir la conflictividad en la vía pública. Las autoridades locales aclararon que el proyecto prevé un esquema de formalización para los cuidacoches preexistentes, aunque descartaron la adjudicación directa del servicio a una cooperativa, un aspecto que concentró las críticas de las organizaciones que impulsaron la protesta.





