La bancada bonaerense del PRO se metió de lleno en el debate por las leyes que buscan regular, sensibilizar y restringir el consumo de tabaco en el ámbito de la provincia de Buenos Aires. La diputada amarilla María Laura Ricchini presentó en los últimos días dos iniciativas que apuntan a moderar el uso de cigarrillos en espacios abiertos y a sancionar el arrojo de colillas en la vía pública.
En primera instancia, la legisladora de la Cuarta sección avanzó en una presentación junto a su par de bloque Martín Endere para modificar un artículo de la Ley Provincial N°13.894, mejor conocida como “Ley de Tabaquismo”, con el objetivo de extender la prohibición vigente del consumo de cigarrillos, que ya rige en los espacios cerrados de la administración provincial, el transporte público y los locales privados con acceso al público.
La propuesta, plantea llevar la restricción vigente hacia los parques, plazas y/o espacios verdes destinados a la práctica de actividades deportivas en general o al juego y/o recreación de menores de edad en especial.
“No hay un nivel seguro de exposición al humo del tabaco de segunda mano. Éste es el humo que los fumadores exhalan después de inhalar de un cigarrillo encendido”, defendió la propia Ricchini en los fundamentos de su propuesta.
La representante del PRO argumentó su planteo en las consecuencias sanitarias que acarrea el humo de tabaco para niños y adultos no fumadores, ya que la exposición podría aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y padecimientos pulmonares como asma y bronquitis.

“Estar cerca de alguien que fuma en un ambiente abierto supone una exposición al humo de cigarrillo comparable a las concentraciones en un lugar cerrado y los niños son particularmente sensibles a los efectos respiratorios del humo de tabaco en el ambiente, por lo que se torna fundamental generar una reglamentación sobre esta temática”, consideró la parlamentaria.
Para defender su proyecto, Ricchini explicó que este tipo de restricciones al consumo de tabaco en espacios abiertos de recreación ya se implementó con éxito en numerosas partes del mundo. Por ejemplo, distintas comunidades de Estados Unidos ya cuentan con parques y plazas libres de humo, con un fuerte apoyo social.
En lo que respecta al territorio nacional, la dirigente opositora destacó las experiencias del municipio de Tigre, que desde el 2015 prohíbe fumar en áreas al aire libre de la municipalidad; de La Plata con la República de los Niños, el primer parque temático y educativo 100% libre de humo del país, así como de Santa Teresita y San Bernardo, que declararon balnearios libres de humo.
“Las enfermedades asociadas al cigarrillo generan un alto costo del presupuesto de salud de los hospitales públicos. Por ello, no sólo los fumadores y sus familiares se benefician con este tipo de legislaciones, sino también todos los ciudadanos, ya que se genera una reducción en el gasto de salud destinado a atender el tabaquismo y sus enfermedades asociadas”, planteó Ricchini.

Por otro lado, la representante amarilla también puso el foco en los residuos derivados del cigarrillo, como colillas y filtros. En ese sentido, Ricchini llamó a prohibir el arrojo de estos elementos de alto grado de contaminación en todo espacio público o de acceso comunitario dentro de la provincia de Buenos Aires.
“Está comprobada la existencia de numerosas partículas que resultan ser nocivas, producidas en relación al curso del tabaco, sea en su tratamiento o combustión. No quedan dudas de que estamos tratando sobre un contaminante peligroso, que requiere legislación preventiva, ya que no podemos ser espectadores pasivos de esta contaminación silenciosa”, alegó la dirigente amarilla.
A través de un expediente motorizado junto a Endere y otra de sus compañeras de bancada, María Paula Bustos, la diputada oriunda de Junín prevé ciertos mecanismos de sanción económica para aquellos ciudadanos que violen la medida, ante una eventual aprobación de la ley.
De acuerdo con la promotora del proyecto, la multa tendrá un grado punitivo equivalente al valor de entre cinco y cincuenta paquetes de veinte cigarrillos de los de mayor precio comercializados en el país. En caso de reincidencia, el apercibimiento económico podrá alcanzar un valor de hasta ciento cincuenta paquetes con las mismas características.

Según reza el articulado, la propuesta también prevé implementar una serie de acciones tendientes a informar y concientizar en materia del impacto ambiental que ocasionan tanto los cigarrillos como sus filtros y/o colillas arrojados en la vía pública. Asimismo, Ricchini llamó a monitorear el impacto de estos residuos en el ambiente, a través de un programa específico bajo la potestad del Gobierno provincial, con el objetivo de reducir su generación.
Bajo la misma premisa, el proyecto opositor establece la colocación de recipientes útiles para el arrojo y la recolección de restos de cigarrillos en todos los espacios obligados o relacionados de manera directa o indirecta con la aplicación de esta ley.
“Es por ello, obligación de toda persona, tomar las precauciones necesarias para evitar la degradación ambiental, y por ende resulta una manda indelegable para este Cuerpo legislativo, ser un órgano protector del ambiente, para resguardar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras, cuidando así también de los recursos de dominio provincial”, concluyó Ricchini.
Los antecedentes detrás de las propuestas “antitabaco” de Ricchini
El reciente impulso legislativo encuentra su correlato en otras presentaciones previas que buscan regular el consumo de cigarrillos, tanto en su formato original como a través de los vapers, que encontraron un fuerte nicho de demanda entre adolescentes y jóvenes.

En mayo pasado, la diputada del bloque UCR – Unión Cívica Radical, Alejandra Lordén, presentó una iniciativa para sancionar la comercialización, distribución e importación con destino provincial de los cigarrillos electrónicos de nicotina y tabaco.
De acuerdo con la iniciativa correligionaria, los ministerios de Salud y de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica serían los encargados de promover la prohibición de toda forma de publicidad de cigarrillos electrónicos, su venta, la exhibición de estos dispositivos y la entrega de muestras gratuitas.
En caso de que el proyecto avance, ambas carteras tendrán la potestad de realizar inspecciones en establecimientos en los que se pueda desarrollar la venta de cigarrillos electrónicos, ordenar el decomiso y la destrucción de los productos prohibidos hallados en infracción, requerir información a operadores de comercio y plataformas digitales, como así también dictar resoluciones complementarias para mejorar la ley.
En líneas generales, Lordén alerta en su propuesta por el impacto negativo de los cigarrillos electrónicos en los adolescentes, que suelen acudir a ellos como segunda opción al tabaco. “El diseño de estos productos (saborizantes atractivos, formatos desechables, estética juvenil) evidencia que están pensados para captar consumidores jóvenes”, consideró la también médica.
Por su parte, la diputada bonaerense de Fuerza Patria, Ayelén Rasquetti, también sumó un proyecto para restringir el uso de los vapers en los espacios públicos al aire libre de la provincia de Buenos Aires.
Al igual que la iniciativa de Ricchini, la legisladora massista pretende modificar la Ley de Tabaquismo a fin de prohibir fumar productos derivados del tabaco en cualquiera de sus formas en plazas, parques, ramblas, ciclovías, establecimientos de salud y educativos, incluyendo patios, accesos y áreas perimetrales.
“Diversos estudios demostraron que, en plazas y parques, las concentraciones de partículas tóxicas pueden superar los niveles recomendados, afectando de manera particular a las infancias, que poseen sistemas respiratorios en desarrollo”, alegó la legisladora oficialista.
Según precisó la autora, la exposición visual al consumo de tabaco en espacios de juego y recreación contribuye a la normalización social del hábito de fumar, lo que aumenta la curiosidad temprana, disminuye la percepción del riesgo y constituye un factor predictor de inicio.




