El n las últimas horas, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, brindó nuevos detalles sobre la causa que investiga el triple femicidio de Lara Gutiérrez (15), Morena Verdi (20) y Brenda del Castillo (20) en el municipio de Florencio Varela, y confirmó que además de los principales sospechosos, Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, y Miguel Ozorio, existen otros cuatro prófugos.
En su exposición televisiva, el funcionario de la provincia de Buenos Aires que sigue de cerca la causa por el triple femicidio explicó que la droga con la que el líder narco “Pequeño J” buscaba expandir su poder en Florencio Varela era Tusi, y señaló que la investigación que lleva adelante la Justicia ya permitió detener a seis personas vinculadas al hecho.
En ese sentido, Alonso señaló que “Pequeño J” estaba asentado en la villa 21-24 del barrio porteño de Bajo Flores, donde su búnker fue “tomado a sangre y fuego”. Es que, según las palabras del ministro, ahí se mantenía una red de chicas de entre 16 y 17 años con una estética vinculada al reggaetón y al hip hop, que lo acompañaban en sus salidas junto a un grupo de hombres al que llamaban “los perros”, encargados de actuar como su séquito y custodia personal.
En tanto, el ministro aseguró que Valverde Victoriano pretendía ampliar su negocio de Tusi hacia la zona sur del Conurbano bonaerense, y para ello necesitaba instalarse en Florencio Varela, aunque todavía no contaba con una red de comercialización consolidada. “Quería ganar un espacio en la venta de Tusi con vínculos con Perú”, indicó Alonso, al tiempo que agregó que los investigadores lograron intervenir varios de los teléfonos que utilizaba el prófugo, quien se desplazaba rápidamente entre distintas propiedades.
Además, Alonso precisó que, según los testimonios recogidos, “Pequeño J” utilizaba a las jóvenes que lo acompañaban como una forma de ostentar estatus, y que varios testigos lo definieron como un hombre “sádico y terriblemente cruel”. Incluso, el funcionario de Axel Kicillof señaló que existe un video del crimen de las chicas que fue visto por diferentes personas, lo que constituye una de las pruebas más delicadas de la causa.

Sobre la casa de Florencio Varela en la que se concretó el asesinato, Alonso aclaró que allí no se comercializaba droga sino que funcionaba como un punto de encuentro desde el cual salían vendedores ambulantes hacia zonas como Barracas, y detalló que el lugar fue identificado a través del entrecruzamiento de antenas de teléfonos celulares y cámaras de seguridad, entre ellas la del COM de Lomas de Zamora que permitió ubicar la Chevrolet Tracker utilizada para trasladar a las víctimas.
Es preciso mencionar que, en esa vivienda fueron detenidas varias personas claves para la causa del triple femicidio, entre ellas, la pareja de Magalí Celeste González Guerrero (28), señalada como quien grabó el video que habría motivado los asesinatos. Además, fueron arrestados Víctor Sotacuro Lázaro, Ariel Giménez, acusado de cavar los pozos donde iban a ocultar los cuerpos, Andrés Maximiliano Parra (18), Iara Daniela Ibarra (19) y Miguel Ángel Villanueva Silva (27), estos últimos trasladados a la Unidad Penal de Melchor Romero.
Sobre Sotacuro Lázaro, detenido en Villazón, Bolivia, el ministro de Seguridad bonaerense señaló que presentaba una herida de mordedura en la mano y que habría acompañado en un Volkswagen Fox a la Chevrolet Tracker donde viajaban las víctimas. Por eso, Alonso sostuvo que se investiga si el tercer ocupante del auto era Miguel Ozorio, uno de los prófugos más buscados.
En última instancia, Alonso indicó que la hipótesis del triple femicidio se vincula con una relación previa entre las víctimas y “Pequeño J”, originada en la zona del Bajo Flores, aunque no especificó si con las tres jóvenes o con alguna en particular. “Esto es algo terrible que no tendría que haber pasado, pero pasó, y tenemos que estar preparados. Les pido disculpas a las familias por la angustia de estos días”, concluyó el funcionario.
Triple femicidio en Florencio Varela: la investigación que expone la crueldad y la logística narco
Es preciso mencionar que, la investigación judicial del triple femicidio reconstruyó que los responsables planearon el crimen con la intención de hacerlo pasar por una desaparición más. Alonso aseguró que los pozos donde iban a ocultar los cuerpos ya estaban cavados, y que se hallaron elementos como la pala utilizada, lo que refuerza la hipótesis de un plan premeditado.

En tanto, el ministro de Seguridad bonaerense explicó que parte del avance se logró gracias al entrecruzamiento de datos de teléfonos y cámaras, que permitieron ubicar no solo la camioneta usada para trasladar a las víctimas, sino también los domicilios en los que se movía “Pequeño J”. Según Alonso, varias de esas viviendas eran utilizadas de manera itinerante para sostener el negocio del Tusi y generar confusión entre los investigadores.
En la reconstrucción del entorno de “Pequeño J” apareció el rol de jóvenes contratadas como acompañantes, quienes brindaron testimonios claves sobre la forma en que operaba la banda y la violencia con la que se imponía en el barrio. Ellas relataron que eran parte de un círculo de ostentación en salidas a boliches, siempre custodiadas por los “perros”.
La causa, que ya cuenta con seis detenidos y seis prófugos, entre ellos Valverde Victoriano y Ozorio, continúa bajo la órbita de la justicia bonaerense y tiene como objetivo no solo esclarecer el triple femicidio de Brenda, Morena y Lara, sino también desmantelar la red de narcotráfico que buscaba expandirse desde el Bajo Flores hacia el sur del Conurbano bonaerense.





