Tras la victoria electoral en La Pampa, la Unión Cívica Radical (UCR) ratificó su postura de apoyar al senador nacional Alfredo Cornejo en la interna con el intendente de Luján de Cuyo, Omar de Marchi, en Mendoza, mientras que en el PRO comenzaron a enviar señales de independencia a sus socios y hasta ponen en duda las famosas “fórmulas cruzadas”.
Cabe destacar que, antes de la victoria en La Pampa, la UCR logró reunir a los máximos referentes del partido en una mesa chica, lo que era un pedido reiterado entre los correligionarios ante el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, para lograr delinear la estrategia electoral.
En esa reunión, entre otros puntos, la UCR definió plantarse ante el PRO para apoyar a Alfredo Cornejo en la interna con De Marchi y los dirigentes radicales debatieron sobre cómo deberían ser conformadas las listas de cara a las elecciones 2023.
A la vez, tras el triunfo de Martin Berhongaray en La Pampa y el reordenamiento de la UCR, en los equipos de los referentes del PRO, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la titular del partido, Patricia Bullrich, encendieron las alarmas.
La cumbre de la UCR se gestó el pasado lunes 6 de febrero, horas antes de que se reuniera la mesa nacional de Juntos por el Cambio. Allí, estuvieron los tres gobernadores, Morales, Gustavo Valdés (Corrientes) y Rodolfo Suárez (Mendoza), los presidentes de bloque en el Congreso Nacional, Mario Negri y Luis Naidenoff, así como también Emiliano Yacobitti, Ernesto Sanz y Cornejo.
El encuentro de la UCR era reclamado por la mayoría de los correligionarios molestos por la alianza que las autoridades del radicalismo forjaron con el larretismo. De hecho, cuando el jujeño Morales planteó la necesidad de armar una interna con el diputado nacional Facundo Manes no logró el apoyo necesario dentro del partido.
Sin embargo, en la última reunión de la UCR, Morales logró avanzar en una estrategia electoral consensuada y estableció las bases para una mesa radical que enfrente al PRO en la pelea por la conducción de Juntos por el Cambio.
Según relataron algunos de los presentes en el encuentro de la UCR, los correligionarios debatieron la posibilidad de armar las listas de unidad entre los candidatos legislativos, una idea que se impuso cuando nació Cambiemos en 2015. De ese modo, todos los postulantes a la Presidencia deberían llevar la misma lista hacia abajo.
En lo que sí hubo acuerdo unánime entre los referentes de la UCR fue en la necesidad de reclamarle al PRO que ordene a De Marchi en Mendoza. La particularidad de esa provincia es que, pese a contar con la instancia de elecciones primarias, el diputado larretista considera que el partido amarillo no tiene participación en la coalición mendocina y que, por ese motivo, puede presentarse por afuera del frente.
Además de Mendoza, Santa Fe y Córdoba son las provincias donde la oposición se siente con serias chances de ganarle al peronismo. Con ese mapa, en el PRO empezaron a deslizar que, en caso de que la UCR tome un rol “verticalista”, apelarán a las fórmulas puras. “Si creen que lo que pasó en La Pampa es la realidad, están muy equivocados”, analizan en el larretismo.
Es preciso señalar que, la idea de implementar fórmulas mixtas, o sea, un candidato del PRO acompañado por uno de la UCR, surgió del riñón de Larreta, en especial en la provincia de Buenos Aires, dado que si bien la oposición observa grandes posibilidades para ganar las próximas elecciones, reconocen que el mandatario Axel Kicillof conserva serias chances de ser reelegido.
Sin embargo, pese a los coqueteos de los candidatos PRO con los radicales, con la victoria en La Pampa el larretismo comenzó a levantar el perfil para las fórmulas. “Es una bravuconada que pone en jaque a la UCR”, admiten de todos modos entre los radicales, que creen que las amenazas del partido amarillo tienen que ver con la interna que protagonizan Larreta y Bullrich.
De todas maneras, desde la UCR sacan pecho cuando repasan el triunfo en La Pampa y el reordenamiento del partido, aunque le bajan el tono a la discusión con sus socios: “Sin nosotros no van a ningún lado, pero la conclusión final es que sin Gobierno de coalición no hay nada”.





