En medio de reproches cruzados, la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) anunció que el próximo miércoles 11 de febrero encabezará una multitudinaria marcha a las inmediaciones del Congreso, durante el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Senadores.
Según señalaron desde la central obrera, la decisión se dio luego de un encuentro del Consejo Directivo que se reunió este viernes en la sede ubicada en Azopardo al 802, en medio de un clima de tensión. Es que, los sindicatos más combativos presionaron para sumar un paro nacional de entre 12 a 48 horas a fin de favorecer la asistencia de los trabajadores.
Sin embargo, el sector proclive al dialogo, liderado por figuras como Héctor Daer y Gerardo Martínez, sostuvieron que “no estaban dadas las condiciones” para lanzar un paro nacional, por lo apostaron a tejer redes con los gobernadores y senadores de la oposición dialoguista, a fin de persuadirlos para que no acompañen la reforma laboral.
“Hoy no están dadas las condiciones, sería pasear al perro muerto”, afirmó el cotitular de la CGT y líder del sindicato de Seguros, Jorge Sola, tras adelantar que la cúpula cegetista emprenderá un rally por las provincias, en paralelo al tour que viene realizando el ministro del Interior, Diego Santilli.

Del otro lado, en la fracción más combativa que es liderada por industriales como el titular la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, y por el líder de Camioneros, Pablo Moyano, presionaron para que la central obrera convoque a un paro nacional a fin de aumentar la cantidad de asistentes a la marcha.
“No hay margen para una negociación respecto a la ley de reforma laboral, que es totalmente regresiva”, expresó Furlán en dialogo con Futurock en la previa al encuentro. Sin embargo, la propuesta del paro nacional no logró el suficiente consenso, por lo que por el momento solo habrá una marcha en las inmediaciones al Congreso.
Es preciso recordar que, las disputas entre una postura y otra abrieron una nueva grieta dentro de la central. Tal es así que el hijo mayor de Hugo Moyano decidió a fines de 2024 renunciar a la co-conducción de la CGT por diferencias con la mesa chica. “Hay que estar en la calle para seguir resistiendo y denunciando este modelo económico que tanto daño le está haciendo a los argentinos”, puntualizó.
“Dialogar con el gobierno no sirve para nada, hay que confrontar”, remarcó Moyano tras exigirle a la central obrera un plan de lucha contra los recortes y los despidos masivos de la administración libertaria. “No entiendo ir a hablar con funcionarios que les cagaron 10 mil pesos a los jubilados, que los cagaron a palos, les quieren sacar el presupuesto a las universidades, hay inflación”, agregó.
Un dato no menor es que la salida de Pablo Moyano de la conducción de la CGT se produjo apenas días después de la renuncia a la secretaria gremial por parte del dirigente del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), Mario Manrique, que también argumentó diferencias con el sector dialoguista.
“Voy a renunciar a la CGT, esta conducción a mí no me representa, se vació de contenido, no tiene claro hacia dónde va”, disparó Manrique en la misma línea que Moyano.
Vale señalar que, del encuentro de este viernes participaron gremialistas como Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio); Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), Osvaldo Lobato (UOM), y Héctor Daer (Sanidad).
Además, dieron el presente Sergio Romero (UDA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Sergio Palazzo (Bancarios), Sebastián Maturano (La Fraternidad) y Horacio Calculli (Aeronavegantes), entre otros.
La CGT se diferenció de Moyano y no habrá paro general: “Apostamos al diálogo”
En una muestra más de que se impone la posición dialoguista dentro de la CGT, la cúpula descartó los rumores sobre un posible paro nacional y blanqueó que apostará a alcanzar acuerdos con el Gobierno nacional y la oposición dialoguista.
“No habrá ningún paro. No está en nuestra agenda”, informo la central obrera, tras una reunión de la mesa chica que conduce la agrupación sindical y reinstauró la disidencia con el líder de Camioneros, Pablo Moyano.
Ante las declaraciones del triunvirato, Moyano salió lapidario a cruzarlos: “¿Qué te vas a sentar a charlar? Ponen el impuesto a las Ganancias, vetan el aumento a los jubilados, quieren vender Aerolíneas Argentinas y ahora buscan aprobarte una reforma laboral”.
De todas maneras, desde la central obrera aclararon que si bien ellos no convocaran a un paro nacional, cada gremio tendrá la facultad y libertad para decidir encabezar un cese de actividades. Sin embargo, sin el respaldo de la columna vertebral del movimiento de trabajadores, la medida se desinfla.





