Esta semana, la oposición no pudo torcer los números parlamentarios para forzar la interpelación al titular del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), Homero Giles, cuestionado tanto por las quejas de los afiliados por la atención sanitaria como por la demora en los pagos a médicos. De esta forma, la Legislatura bonaerense tendrá otro año más sin recibir en el recinto a un líder de la obra social más importante de la provincia de Buenos Aires.
Cómo informó Diputados Bonaerenses esta semana, la interpelación es una herramienta en desuso en la Legislatura, dado que la última vez que este instrumento parlamentario tuvo vigencia fue en octubre del 2000. Para el caso de un presidente del IOMA, hay que remontarse dos años antes, exactamente al 5 de noviembre de 1998, día en que Rubén Laguens asistió al recinto de sesiones. Esa fecha fue el antecedente más reciente de un responsable de la mutual del Gobierno provincial brindando explicaciones ante el Poder Legislativo.
En espejo a lo que sucede actualmente en la provincia de Buenos Aires, en aquella ocasión la oposición aliancista acorraló al gobierno de Eduardo Duhalde con las falencias del IOMA, hasta que consiguieron que Laguens se presente en una sesión ordinaria para atajar las consultas sobre el funcionamiento de la mutual provincial.
Unos minutos después de las 12 horas, Laguens bajó a la Cámara de Diputados y comenzó una intervención en el que expuso sobre el panorama que atravesaba el IOMA. En primer lugar, el funcionario bonaerense argumentó que varios dirigentes ajenos a la política de salud provincial habían arribado a la obra social debido a la postura de Duhalde de convocar a la Fundación Favaloro para contribuir a la mutual. Como Laguens era parte del Consejo de Gobierno de la entidad, el propio René Favaloro le encomendó al Gobernador que lidere el IOMA.
En el comienzo de su discurso ante legisladores peronistas y opositores, Laguens describió que recibió un IOMA en “estado crítico”, con un 40% de su presupuesto anual ejecutado en tan solo cuatro meses del año, y vinculó la situación de la obra social con la crisis que atravesaba el país en ese entonces, al mencionar el cierre masivo de instituciones sanitarias y la desocupación en el sector.

Acto seguido, quien fuera el presidente del IOMA durante el segundo mandato de Duhalde les brindó a los diputados bonaerenses un “cuadernillo de información” con las estadísticas y cifras de su gestión. Al finalizar la intervención de Laguens, el titular del recinto, el radical Francisco Ferro, procedió a pasar a la ronda de preguntas de legisladores.
Las consultas de los diputados, principalmente de la oposición, se basaban en ocho puntos acordados en Labor Parlamentaria: la situación financiera del IOMA, el estado de situación crediticia, el sistema de adquisición de prótesis, los gastos prestacionales del organismo, la actualidad de la prestación y el panorama económico, la incompatibilidad de funcionarios que trabajaban en clínicas y cualquier otro dato de interés.
Las dudas que contestó Laguens, el último titular del IOMA en ser interpelado
En total, Laguens estuvo en la Legislatura bonaerense exactamente ocho horas y media, en la que respondió a varias consultas y críticas de diputados. Una de ellas fue la del alfil del FREPASO, Alejandro Mosquera, quien preguntó qué medidas tomó apenas asumió en el IOMA, teniendo en cuenta que durante su interpelación nombró la crisis sanitaria que vivía la institución y responsabilizó a funcionarios de la gestión anterior.
En su respuesta, Laguens evadió el cuestionamiento de Mosquera al señalar que no recibió denuncias formales al asumir, por lo que no estaba en condiciones de investigar a ningún trabajador del IOMA. “Mi obligación no es investigar hacia atrás sino hacia adelante y, a medida que descubra irregularidades, debo denunciarlas o corregirlas si no son punibles”, remarcó.
Asimismo, Laguens descartó tener una doble función en clínicas a la par que ejercía su rol en el IOMA, dado su pasado como presidente de IPENSA. La máxima autoridad de la obra social afirmó haber renunciado a su cargo en la institución privada y aclaró que su cargo en la Fundación Favaloro era ser director en el área asistencial y no director médico, como aseguraba la oposición.

Sobre las acusaciones de que el IOMA le pagaba antes al sector privado que al público, Laguens indicó que el 10% del gasto va a nosocomios estatales, mientras que el pago a privados, como el de la propia Fundación Favaloro, era “prioritario” debido a que los insumos debían abonarse al contado para evitar la quiebra de las instituciones.
Asimismo, el líder del IOMA reconoció un déficit grave de auditoría interna, siendo que había 300 auditores para 30 mil médicos y 500 hospitales; pidió la licitación de un nuevo sistema informático para superar las trabas burocráticas en trámites; y sostuvo que su gestión prefería solucionar el déficit financiero antes que abonar en tiempo y forma a los prestadores, que se habían “acostumbrado” a cobrar con retraso.
En el tramo final de la interpelación, el bloque justicialista respaldó plenamente a Laguens, destacó su prestigio profesional y celebró la transparencia de su informe de gestión. El bloque de la Alianza, en cambio, consideró que Laguens tuvo “respuestas insatisfactorias”, condenó la falta de datos de su documento, y pidió la creación de una Bicameral para analizar las cifras económicas financieras de la mutual.
Con el recambio de gobierno en 1999, Laguens abandonó la presidencia del IOMA. En abril del 2000, la Fiscalía de La Plata solicitó su captura en una causa por presuntas irregularidades en el pago de viáticos dentro del organismo, pero finalmente el juez de Garantías, Guillermo Atencio, rechazó el pedido de detención.
Así las cosas, el próximo noviembre la Legislatura bonaerense cumplirá 28 años sin interpelar a un titular del IOMA. La última vez que ocurrió, el debate giró en torno al pago de prestaciones, irregularidades financieras, falta de auditorías y dificultades para acceder a los números de la obra social. Unas problemáticas similares a las actuales con pedidos de la oposición casi iguales, como la creación de una Bicameral. Porque aunque pasaron varias décadas y cinco gobernadores en el medio, la política actúa como dice un viejo refrán: el zorro pierde el pelo, pero no las mañas.




