sábado, febrero 4, 2023

Burlando también pidió perpetua para los rugbiers: “Planearon una cacería humana”

El abogado de la familia de Fernando Báez Sosa, Fernando Burlando, adhirió al pedido de la fiscalía de condenar a prisión perpetua a los ocho rugbiers acusados del crimen.

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Fernando Burlando, abogado de los padres de Fernando Báez Sosa, adhirió esta tarde al pedido de la fiscalía de condenar a prisión perpetua a los ocho rugbiers acusados del crimen ocurrido en la fatíca madrugada del 18 de enero de 2020 en las inmediaciones del boliche Le Brique de Villa Gesell.

En este sentido, Burlando sostuvo que “todos” los rugbiers que se encuentran sentados en el banquillo de los acusados del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 de Dolores tuvieron la “voluntad de matar” y planearon una “cacería humana”, mientras que Fernando Báez Sosa fue “fusilado a golpes”.

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“La imagen de Fernando Báez Sosa de rodillas pidiendo clemencia justifica, ni más ni menos, el pedido de prisión perpetua para los acusados”, afirmó el letrado del particular damnificado y añadió: “Todos, absolutamente todos participaron, todos asesinaron a Fernando Báez Sosa”.

En un contexto de tensión dentro del tribunal, Burlando sostuvo que encabeza un reclamo de justicia “ante lo que no dudamos en llamar el suplicio de Fernando”. “La responsabilidad de quienes fueron sus ocho asesinos, se resume fundamentalmente en dos momentos de salvajismo y de horror“, describió.

Burlando de rodillas, sus manos en el piso y sin siquiera mirar, porque tal vez entendió que esa mirada podía significar una falta de respeto, levanta su mano y pide clemencia. La respuesta fue una patada a la cabeza, una más y otra más”, indicó Burlando, quien describió a la víctima como “una bolsa de papas”.

Para el letrado Burlando, los ocho rugbiers “tomaron la decisión y mataron”. “Hubo voluntad de matar y por eso mataron. Tendieron esa madrugada sobre Burlando un verdadero cerco humano poder actuar sobre seguro”, destacó ante los jueces Emiliano Javier Lázzari, Christian Rabaia y María Claudia Castro, que resolverán el fallo.

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“Los azotadores estaban ahí cerca, pegados y decidían el momento oportuno para castigar a Fernando Báez Sosa a mansalva. Previamente lo marcaron, lo cercaron, esperaron el momento justo en que se retiran los funcionarios policiales así no tenían ningún tipo de valla, nada que los frene”, reconstruyó el abogado querellante.

Una vez rodeado, lo atacaron por diferentes flancos. Aunque el ataque clave fue el que impusieron por detrás y todos, absolutamente todos juntos“, prosiguió Burlando durante su alegato en el que suscribió al pedido de prisión perpetua para los rugbiers que formuló la fiscalía.

Para Burlando, los acusados “eran los cazadores y querían su trofeo”. Según el letrado, “los golpes fueron como disparos, cada golpe era un disparo, cada patada era un tiro”, por lo que Fernando Báez Sosa “fue fusilado a golpes y a patadas”. “Luego se abrazaron y comieron. Se llevaron el trofeo y lo celebraron. Lamiéndose las pruebas, la sangre de sus víctimas, advirtiendo al resto de los verdugos ‘de esto no se habla’”, añadió.

El abogado señaló al acusado Máximo Thomsen como “líder de la manada” y quien fue acompañado por “sus obsecuentes”. “Anunció el desenlace con un gesto por demás elocuente, el dedo pasándoselo por la garganta“, recordó Burlando sobre la seña que realizó el rugbier Thomsen.

Sabían que habían matado a un joven, y entre alegría y emoción, en algún momento tuvieron la idea de volver a buscar a los amigos de Fernando Báez Sosa. Tras semejante acto salvaje, no solamente huyeron de la escena del crimen, sino que además trataron de disfrazar lo ocurrido con una serie de actitudes”, explicó.

En esa dirección, el letrado querellante destacó que acusaron “a una persona inocente que estaba a cientos kilómetros del lugar”, en referencia al remero Pablo Ventura, quien se hallaba en Zárate.

Fernando Báez Sosa tenía una vida por delante, sueños por cumplir, que los acusados le arrebataron por la simple decisión de matar. Mataron por matar, por ganar, por un empujón, por llevarse un trofeo en la vida. No les importó a quién, evidentemente desde el primer cruce que tuvieron con Fernando su plan fue matar”, añadió.

Respecto del móvil del crimen, Burlando sostuvo que la prueba acredita que se debió a un incidente previo dentro de “Le Brique” que se produjo por “la excesiva cantidad asistentes” en el boliche. Además, el abogado precisó que una serie de golpes cruzados entre ambos grupos, “motivó que Fernando intercediera para separarlos y se enfrentara” a Thomsen, quien realizó “una amenaza concreta de muerte” mientras era expulsado, al “pasarse la mano por el cuello de izquierda a derecha”.

Da acuerdo al letrado, aproximadamente a las 4.37, los rugbiers llevaron adelante el ataque contra Fernando Báez Sosa, que era su “objetivo desde que tuvo el incidente con Thomsen. “Una vez reunidos llevaron adelante el plan, acordando consciente y libremente entre todos matar a Fernando con perversidad reflexiva, contando con el factor sorpresa, producto de la desatención de la víctima”, manifestó.

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