Tras la asunción de la dirigente conservadora Keiko Fujimori al frente del Ejecutivo de Perú, el presidente de la Nación, Javier Milei, busca capitalizar el avance de los gobiernos de derecha en América Latina y trabaja en la organización de una “cumbre azul” que podría celebrarse antes de fin de año en la Argentina.
La actual conducción nacional pretende reunir a mandatarios de la región con una agenda común y posicionar al libertario como el principal interlocutor del continente con la administración estadounidense de Donald Trump. La iniciativa comenzó a tomar forma este martes durante la visita de Milei para acompañar la asunción de su par peruana, donde coincidió con varios dirigentes de su misma orientación ideológica.
De hecho, el asesor presidencial Santiago Caputo sintetizó las aspiraciones del oficialismo con una fotografía del Presidente argentino rodeado por sus pares y una breve definición. “Faro de faros”, escribió el alfil del Gobierno en su cuenta de X.
En tanto, el propio Milei y el canciller Pablo Quirno quedaron al frente de los primeros movimientos para concretar el encuentro, que todavía no tiene una denominación definitiva. El Ejecutivo nacional proyecta una instancia de coordinación por fuera de los organismos multilaterales tradicionales, con características similares al Grupo de Lima que distintos países latinoamericanos conformaron en 2017.
En ese marco, la Casa Rosada cuenta entre los posibles integrantes a los presidentes José Antonio Kast, de Chile; Santiago Peña, de Paraguay; y José Raúl Mulino, de Panamá; a quienes ahora se suman Fujimori desde Perú y el recién electo Abelardo de la Espriella, de Colombia. Además, la lista del Gobierno también incluye a Nasry Asfura, de Honduras; Rodrigo Paz Pereira, de Bolivia; Daniel Noboa, de Ecuador; Nayib Bukele, de El Salvador; y Luis Abinader, de República Dominicana.

Es preciso mencionar que, la estrategia libertaria también prevé un mayor involucramiento de Milei en los procesos políticos que atraviesan los países de la región y una cercanía explícita con candidatos de derecha. Bajo esa lógica, el jefe de Estado visitó este fin de semana al opositor brasileño Flavio Bolsonaro y sigue con especial atención las elecciones del próximo 4 de octubre, en las que el senador carioca buscará imponerse frente al actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
La apuesta por una eventual victoria de Bolsonaro también profundiza las diferencias que Milei mantiene con Lula, uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana y con quien sostiene una relación atravesada por reiterados cruces políticos. La administración nacional considera que un cambio de signo político en Brasil terminaría de fortalecer la denominada “ola azul” y permitiría ampliar el peso regional del nuevo espacio.
Mientras avanza con la organización de la cumbre, Milei profundizará durante agosto su agenda con los nuevos aliados latinoamericanos y participará el próximo viernes 7 de la asunción de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia. Un día después, el mandatario viajará a Ecuador para reunirse con Noboa y firmar una serie de acuerdos, como parte de la agenda internacional que buscan promover desde Balcarce 50.
El gobierno de Milei aceptó sus diferencias con Lula, pero descartó una ruptura diplomática con Brasil
En paralelo a la estrategia libertaria para estrechar vínculos con los referentes de derecha de la región, la administración de Milei volvió a reconocer este miércoles las profundas diferencias políticas e ideológicas que mantiene con Lula da Silva, aunque descartó que las nuevas tensiones puedan provocar una ruptura de las relaciones diplomáticas.

El canciller Pablo Quirno aseguró que la conducción libertaria pretende separar las rencillas políticas del vínculo institucional con el principal socio comercial de la Argentina y sostuvo que buscarán mantener las diferencias ideológicas estrictamente en el terreno político. “No hay posibilidad alguna de que de nuestro lado la relación se rompa”, afirmó el titular de Relaciones Exteriores.
En el mismo tono, el ministro señaló que las desavenencias entre ambos gobiernos tampoco afectaron los acuerdos regionales y puso como ejemplo la entrada en vigor del entendimiento comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, que comenzó a regir el pasado 1 de mayo después de 25 años de negociaciones.
Finalmente, Quirno atribuyó las advertencias sobre un eventual deterioro del intercambio económico a una “politización interna de una diferencia ideológica” por parte de sectores de la oposición kirchnerista.
Vale recordar que el último viaje del Presidente a Brasil tuvo desde un comienzo un fuerte contenido político a raíz de su participación en un acto junto al hijo de Jair Bolsonaro en San Pablo, donde expresó su respaldo a su candidatura presidencial y sostuvo que es el único dirigente capaz de frenar el “riesgo Lula”.

Durante su discurso, el mandatario argentino profundizó sus críticas contra su par brasileño, a quien calificó como “ladrón”, “basura socialista” y “presidiario”, en alusión a la condena que cumplió años atrás por corrupción. Además, Milei apuntó contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien definió como “basura calva”, luego de que el magistrado prohibiera nuevas visitas al expresidente Bolsonaro en el marco de la prisión domiciliaria que cumple por la causa vinculada al intento de golpe de Estado.





