viernes, febrero 3, 2023

Juicio por Fernando Báez Sosa: qué dijeron los testigos de la detención de los rugbiers

Este viernes finalizó la quinta jornada de la primera semana del juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa. Declararon los testigos del allanamiento a la casa en la que se alojaban los rugbiers, ¿qué dijeron?

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Este viernes finalizó quinta jornada del juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa, con las declaraciones de testigos que presenciaron un momento que puede ser clave para dilucidar el caso: el allanamiento a la casa donde se hospedaban los ocho rugbiers y el momento en que los agresores fueron detenidos.

Por caso, brindaron testimonio los policías que participaron de la aprehensión a los rugbiers, los técnicos que formaron parte del allanamiento al chalet, una comerciante que los vio huir de la escena del crimen y la propietaria del alojamiento de Villa Gesell.

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En la quinta jornada, que se llevó a cabo en el Tribunal en lo Criminal N°1 de Dolores, declararon una docena de personas. Por la mañana, en la sala de audiencias una de las testigos miró a los papás de Fernando Báez Sosa y les pidió disculpas. “Esto debe ser muy doloroso”, dijo.

Por otra parte, uno de los policías que estuvo en la detención de los rugbiers complicó a Máximo Thomsen. Es que, con su declaración el efectivo señaló por primera vez desde que comenzó el juicio por Fernando Báez Sosa al joven responsable de implicar a Pablo Ventura, como “perejil” del caso.

En las audiencias previas, declararon decenas de testigos oculares que no dejaron de señalar a Máximo Thomsen como el más violento. Además, las personas implicaron al resto del grupo por la emboscada que le hicieron a Fernando Báez Sosa. “Se venían riendo, festejando entre ellos”, declaró una testigo que vio a los rugbiers tras la golpiza.

El juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa, que comenzó el lunes 2 de enero de 2023, finalizará el miércoles 18 del mismo mes, día del tercer aniversario del asesinato del joven en manos de los ocho rugbiers oriundos de la ciudad bonaerense de Zárate.

Fernando Báez Sosa: declaró una testigo de la huida de los rugbiers

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La primera testigo de la jornada fue Andrea Ranno, la recepcionista del Hotel Inti Huasi de Villa Gesell, que, en aquella madrugada del 2020, cuando salió a sacar la basura vio pasar a los rugbiers y declaró que “se venían riendo, festejando entre ellos, todos”.

En su relato, Ranno describió que primero escuchó “pasos muy fuertes, llamativamente fuertes, en la arena”. “Vi un chico que venía casi trotando y de atrás lo seguían como ocho y diez chicos”, continuó.

La trabajadora además explicó que en un principio no pudo distinguir todo lo que los rugbiers decían, pero que “estaban contentos”. Sin embargo, la mujer pudo reconocer una frase que le quedó grabada en la mente: “Le rompí toda la jeta, ¿viste?”.

En ese momento, Andrea Ranno miró directamente a Silvino y Graciela Báez Sosa, los padres de Fernando Báez Sosa y les pidió perdón por lo que acababa de contar. “Esto debe ser muy doloroso”, expresó.

Más tarde, la mujer pudo señalar en los videos a Máximo Thomsen, cuando los sacaron del boliche Le Brique, como el que corría delante de los demás. “Iba con la cabeza baja y los puños cerrados”, dijo. Además, Ranno visualizó al “de rodetito”, Matías Benicelli, como quien lo seguía de atrás.  

Fernando Báez Sosa: hablaron los policías que detuvieron a los rugbiers

Durante la jornada de este viernes, el segundo en declarar fue el comisario mayor Lucio Ariel Pintos, jefe departamental de Pinamar. En su testimonio, Pintos relató que fue gracias a los videos de las cámaras de seguridad de Le Brique que pudieron identificar a los sospechosos.

De acuerdo a lo que relató Pintos, con esos materiales audiovisuales se pudo determinar la dirección en que se habían fugado los ocho asesinos. El jefe policial dijo que se encontró con la trabajadora Andrea Ranno y que le señaló la ubicación hacia dónde se dirigieron los rugbiers.

A continuación, el comisario rememoró que fueron domicilio por domicilio a lo largo de una cuadra hasta que dieron con el paradero de los imputados en un chalet. Una vez allí, Pintos tocó la puerta y se anunció como policía. “Al ver al cuarto o quinto me doy cuenta que eran los mismos que habíamos visto por las cámaras”, dijo.

En tercer lugar, atestiguó uno de los efectivos que participó junto a Pintos de la detención de los rugbiers, Mariano Rolando Vivas. El oficial brindó una información que, hasta ahora, no figuraba en el expediente de la causa.

Al momento de la captura de los rugbiers, Vivas relató que encontraron una zapatilla manchada con sangre, que luego se confirmó que era producto de la golpiza a Fernando Báez Sosa. “Varios de ellos comenzaron a mencionar a Ventura”, dijo.

El fiscal, Juan Manuel Dávila, respecto a la acusación en el allanamiento de la casa de Villa Gesell, le preguntó al efectivo si sabía quién dijo el nombre de Pablo Ventura. “Sí, Thomsen”, respondióel policía.

Fernando Báez Sosa: cómo fue el allanamiento a los rugbiers

Aquella mañana del 18 de enero de 2020 a las 10:30 horas, se realizó el allanamiento en la casa de Villa Gesell que Julia Semsey les alquiló a los rugbiers. Este viernes la propietaria brindó su testimonio en el tribunal y dijo que “esto fue un antes y después”. “La gente rechaza este tipo de cosas, es algo que golpeó mucho a todos”, agregó.

La mujer declaró que había llamado a un plomero para que fuera al chalet por un problema con el agua. “Entonces, me avisa que había mucha policía en el lugar, así que salí volando a la casa”, rememoró la dueña del chalet de Villa Gesell, y completó: “Estuve hasta que la policía se llevó a los chicos”.

Cabe recordar que, según lo trascendido en un informe anterior al juicio, apenas seis minutos después de que el comisario Pintos arribara a la vivienda, los diez rugbiers presentes estaban detenidos por el delito de homicidio agravado, cometido a Fernando Báez Sosa.

En ese momento, los policías tomaron de testigo a un joven oriundo de la localidad bonaerense de Temperley. Ante los ojos del chico, la Policía Científica visualizó las marcas que Máximo Thomsen tenía en la cara, como el tejido hemático y la sangre seca que todavía tenía en su mano derecha, producto de golpear a Fernando Báez Sosa.

Además, esa mañana el equipo científico rastreó escoriaciones en los cuerpos de Lucas y Luciano Pertossi. Por otra parte, los efectivos dieron cuenta que Alejo Milanesi tenía rasguños en el cuello y escoriaciones en la mano izquierda.

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